Un total de 64 jóvenes,
de 18 a 30 años, han empezado el curso formativo
organizado por la fundación Forja XXI que durará
hasta febrero.
De la mañana a la
noche, cuatro profesores experimentados en el mundo
del juego les enseñan a desenvolverse con la ruleta
americana, el Black-Jack y el póquer, a controlar el
cálculo mental y a manejar las fichas con rapidez.
«A mí ya me duelen hasta los dedos de hacer uves con
las fichas», dice José, alumno. «Ser crupier es duro
porque trabajas de noche, pero te engancha», apunta
Jaime, profesor.
Si las obras van a
buen ritmo, a finales de marzo el Casino de Tomares
podría abrir sus puertas.
Nicolás
García. 20 años. «Nunca he estado en un
casino. Vine porque me gusta trabajar por la noche y
me parece interesante trabajar en el ocio. Cogerle
el truco a las fichas y a la ruleta es cuestión de
práctica. ¡Ayer éramos más torpes que hoy!».
Mónica
Morejón. 27 años. «Es la primera vez que
entro en el mundo del juego. He trabajado en cosas
que no tenían nada que ver, pero me atrae mucho
poder hacerlo en el Casino. Siento curiosidad por
cómo es ser crupier. Prefiero la ruleta a las
cartas».
David Knight.
Director de juegos del Casino. «Creo que el Casino
de Sevilla tendrá éxito. Para ser crupier hay que
tener habilidad con las manos, agilidad en el
cálculo mental y paciencia. También es cuestión de
personalidad y de saber hablar bien con el cliente».