La
señora González, a quien le
birlaron 6,250 pesos, informó
que le devolvieron 5,200 pesos.
Hoy se sumaron al menos cuatro
más, uno de alrededor de 12 mil
pesos y los otros de cinco mil
pesos, de cuatro mil pesos y de
dos mil pesos.
Incluso algunos de los
defraudados acudieron ante la
delegación de la Procuraduría
Federal del Consumidor (Profeco)
donde les dijeron que no tenían
la menor posibilidad de
interponer una denuncia, que
porque “no hay papelitos de por
medio”.
Las reclamaciones ante el Comité
Organizador obligaron a los
propietarios de estos
establecimientos, en particular
a los de “Las 50 millas” a
cerrar para evitar mayores
señalamientos, aunque no se ha
informado si abandonarán
Xmatkuil antes de que concluya
la feria.
El presidente del Comité
Organizador de la Feria Yucatán,
Carlos Jorge Musi, detalló que
este año se dieron 20 permisos
para puestos en los que se puede
apostar.
Explicó que generalmente llegan
acompañando a los juegos
mecánicos e incluso dijo que
hubo algunos a los que no se les
permitió la estancia en Xmatkuil,
debido a que utilizaban
instrumentos electrónicos.
Jorge Musi dijo que “todos los
juegos que hay son los que todos
los años ha habido”, aunque el
de “Las 50 millas” el reportero
Rafael Gómez Chi, del periódico
Por Esto!, no lo recuerda y eso
que lleva aproximadamente 15
años cubriendo las actividades
de Xmatkuil.
“Mucha gente no lo sabe, pero
son juegos que están en todas
las ferias en toda la republica
y que siempre han estado; la
gente sabe si compra o no y si
juega o no, y hay a quien no le
gusta perder su dinero; nosotros
estamos concientes de que este
tipo de juegos son de ganar o
perder”, dijo Jorge Musi.
En “Las 50 millas”, la
posibilidad de la estafa al
incauto ocurre debido a que en
el tablero que recibe los
dardos, los números están
acomodados de tal manera, que se
hace prácticamente imposible
darle a aquellos con los que se
sumarían las 50 millas
establecidas en el juego.
En X'Matkuil hay una zona,
cercana al delfinario y a los
juegos mecánicos, en la que
pueden apreciarse este tipo de
establecimientos, comunes en
todas las ferias de México. En
ellos la gente puede acercarse a
jugar a las canicas, a los
caballitos mecánicos, a los
dardos, a la lotería y a los
aros, sobre todo viendo que
exhiben premios como estéreos,
televisores, enormes peluches e
incluso dinero en efectivo.
Sin embargo, las quejas se
incrementaron a raíz de la
denuncia de la señora González.
Por ejemplo, el señor Rafael
Aguilar, dijo que incluso tuvo
problemas familiares porque fue
timado con 5,000 pesos y que los
propietarios del juego
pretendían entregarle tres
regalos “bien chafas” que
consistían en “una licuadora,
una cafetera y un abanico”.
“Intentaron hasta regalarme
millas para que siguiera jugando
pero mi suegra me detuvo al
final, sino iba a perder mil 900
pesos de más”, explicó el
afligido señor