|
TIPOS DE BOTELLAS
DE VINO
El vidrio es una sustancia noble, transparente,
resistente a la acción de los ácidos y las bases, fácil de lavar y
esterilizar, y susceptible de tomar las formas y medidas deseadas.
Es
este material el que se ha impuesto como el más apropiado para
albergar el vino, protegiéndolo de los agentes del exterior que
puedan serle perjudiciales, sin aportarle nada que cambie su estilo.
 |
La más extendida es la botella
bordelesa, alta y cilíndrica, de cuello corto, hombros marcados y
color verde oscuro, es el modelo genuino de Burdeos.
La otra, más ancha y corta, se diferenciada por tres centímetros de
altura, es la botella borgoñona. De hecho, en Francia esta variante
es la botella oficial de la región de Borgoña. También es la más
usual para envasar el vino tinto en las regiones vinícolas alemanas.
Se suele fabricar en color marrón o verde oliva.
El tercer modelo de botella que estandarizaron los franceses, hace
cientos de años, es la botella tipo Rhin, de origen alsaciano –
germano. Tuvo su origen en las riberas de aquel río. Es la tercera
botella más conocida, después de la bordelesa genuina y de su
variante borgoñona. Más esbelta que las otras dos, generalmente se
utiliza para vinos blancos y rosados. Por otro lado, las botellas de
vino espumoso, destinadas a contener cava o champán, están
elaboradas con un vidrio más grueso, y su base es más abombada, para
poder soportar la presión constante ejercida por el carbónico contra
sus paredes.
No obstante, y a pesar de ser éstos los modelos más conocidos y
extendidos, existe una amplia gama de botellas, de diferentes formas
y tamaños, estrechamente vinculadas a unos determinados tipos de
vino de carácter regional o local. Es el caso de las botellas de
Sauternes, en las que se envasan los vinos blancos de Burdeos, las
botellas de Tokay, usadas por los vinos típicos de Hungría, las
botellas de Jerez, propias de la zona sur española, las fiaschi o
fiaschetti, utilizadas por los vinos Chianti italianos, y un largo
etcétera, como las botellas de Oporto, las de vermut, las tipo
cantimplora, etc.
Aunque parezca mentira para el profano en la materia, había mucha
más dispersión, en lo que a formas y colores de las botellas se
refiere, en el siglo XVIII que en la actualidad. Este fenómeno, que
puede parecer curioso, tiene una explicación racional evidente.
El color del vidrio
Con el paso del tiempo, se ha descubierto que el hecho de que el
vidrio sea más ó menos coloreado tiene una gran importancia para la
protección del vino de la acción de la luz. Y es que, en función de
la intensidad del color y del matiz del vidrio, la botella dejará
pasar más ó menos diversas radiaciones del espectro.
El vidrio blanco detiene las radiaciones ultravioleta y parcialmente
las violeta y es atravesado por las demás radiaciones. El vidrio
verde detiene mejor el ultravioleta y el violeta, deja pasar pocas
radiaciones azules y muchas amarillas, reteniendo muchas otras, por
lo que el vino queda más protegido.
Por eso, el vino blanco envejece antes en botellas blancas que en
botellas coloreadas. En botellas verdes toman mejor aroma (por el
cambio de potencial redox) y están protegidos contra las quiebras
cúpricas. Incluso los vinos tintos se desarrollan mejor en botellas
oscuras.
No obstante, en el color de la botella, aparte de una buena
conservación, buscamos también la estética, el placer de observar la
maravillosa gama de colores de los vinos.
Fuente
Ver historial de noticias |
|