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CUAL ES EL ORDEN
DE SERVICIO DE VINOS
Cuando varias
sensaciones se suceden, la posterior debe ser diferente y más
intensa que la que le precede, si queremos que esta segunda
sensación sea percibida en su totalidad.
Por
eso, será necesario atenerse a ciertas normas en lo referente a los
alimentos que acompañen a los vinos y al orden en que se degusten
las bebidas.
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Estas normas no pueden ser rigurosas,
pero parece existir un acuerdo general, dictado por el sentido
común, en que las bebidas se deben servir comenzando por las más
ligeras y terminando por las más fuertes. Así, los vinos fríos se
deben servir antes que los que se beben a temperatura más alta, los
ligeros antes que los corpulentos, los jóvenes antes que los añejos,
los secos antes que los dulces y los blancos antes que los tintos.
Tal generalización, sin embargo, está llena de excepciones. Y es que
algunos vinos viejos que han perdido su vigor deberían beberse antes
que otros tintos más jóvenes que aún conservan la plenitud de su
bouquet y de su fuerza. Cuando se disponga el orden en que se van a
servir los vinos, debe tomarse en cuenta, en cualquier caso, que
cada vino debe preparar el paladar para la degustación del
siguiente, y no anestesiarlo.
Hoy en día rara vez se toman más de dos o tres vinos en una misma
comida, aunque puedan ser más si se añaden los aperitivos, los
aguardientes o los licores. El sumiller, conocedor de los vinos que
tiene en su bodega, podrá ayudarnos a elegir el orden adecuado y el
tipo de caldo idóneo para cada momento de la comida, pero, en
cualquier caso, seremos nosotros y no él quienes beberemos el vino
y, por tanto, debemos escuchar sus consejos, pero no tenemos que
olvidar que, en último término, la decisión es muestra.
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