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Historia del sacacorchos
El sacacorchos
nació de la necesidad de un utensilio para quitar, de la forma más
limpia posible, el corcho de las botellas. Estos envases se tenían
que abrir de alguna manera pero, ¿cómo?
En
el siglo XVII surgen los primeros sacacorchos, cuyo inicio coincide
con la propagación de las botellas de vidrio soplado.
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En esa época, el uso del corcho como taponadura no iba más allá de
oponer un obstáculo para impedir la salida del vino, en el siglo
XVIII aparece la botella cilíndrica que permite ganar espacio
gracias a la posibilidad de almacenaje horizontal. A partir de aquí,
el tampón tendrá que encajar a la perfección en el orificio para que
no se pierda líquido, una necesidad asegurada por la permanente
humedad a que va a estar sometido el corcho.
Esto propiciará su dilatación y una adherencia prácticamente
absoluta al cristal. Esta característica del corcho acelera la
búsqueda de algo que permita abrir la botella. El primer referente
más concreto sobre el sacacorchos se encuentra en la Inglaterra del
siglo XVII. No obstante, la primera muestra palpable de este
instrumento procede de Francia. Es un complicado aparato que se irá
simplificando con el tiempo, pero siempre llevará un tornillo o
barrena que se introduce en el tapón permitiendo su extracción
tirando del mismo.
Las modificaciones sobre el mango, la adición de palancas o los
puntos de apoyo fueron aumentando su eficacia. La evolución del
sacacorchos se fue adaptando en cada lugar al tipo de tapón que
estaban destinados a extraer. En consecuencia, las preferencias
nacionales sobre las bebidas determinaron, en cierta medida, los
primeros modelos de sacacorchos.
A principios del siglo XVIII aparece en Inglaterra un modelo de
bolsillo en el que figura la marca del fabricante BC, pero será
Samuel Henshall quien patente el primer sacacorchos en Inglaterra.
Era sencillo y mantenía la primitiva estructura en forma de T, con
la salvedad de una especie de arandela que hacía de tope cuando la
espiral había penetrado hasta el final del corcho. De esta forma, el
tapón podía rotar en el interior del cuello de la botella, lo que
hacía más fácil su extracción.
El actual modelo denominado Vulcan es la réplica del antiguo modelo
diseñado en 1802 por Edward Thomason basado en un sistema
telescópico de doble acción que incorporaba algo parecido a un
sombrero metálico que se acoplaba a la boca de la botella. La
espiral perforaba el corcho y después lo hacía ascender. En el 42,
Edwin Cotterill patentó un sacacorchos con un mecanismo cruzado que
posibilitaba el giro de la espiral de izquierda a derecha.
El modelo de láminas permitía extraer y volver a introducir el
corcho en la botella sin dañarlo y se convirtió en un instrumento
muy útil para los hosteleros poco escrupulosos que utilizaban la
picaresca del relleno. También apareció un sacacorchos compuesto por
un tornillo central acompañado de dos resortes móviles que
desplegados hacían de empuñadura.
En general, todos los sacacorchos contaban con una espiral
redondeada y bien pulida cuyo diámetro oscilaba entre 0’7 y 1 cm, y
de longitud más pequeña que los actuales porque respondía a los
corchos que se usaban en aquella época, esto es, más pequeños que
los actuales. La sofisticación predomina y se consigue un
sacacorchos de dos palancas, un sistema que supuso una avanzadilla
porque permitía extraer el tapón fácilmente, sin riesgo de rotura y
reduciendo el esfuerzo de extracción. En el siglo XIX surge el
sacacorchos con la palanca única: un “brazo” articulado que ejerce
presión sobre la boca de la botella. Nace, entonces, la primitiva
versión del famoso sacacorchos de camarero. Múltiples versiones de
un artilugio destinado a la extracción del tapón de la botella.
Durante el siglo XIX y el XX se expanden los sacacorchos para
champán. Disponían de una barrena con una afiliada punta que
permitía perforar el tapón de un lado a otro. Dicha perforación
comunicaba con una caña hueca interrumpida por una llave de paso,
esto permitía retirar pequeñas cantidades de champán sin que el
resto perdiera efervescencia. Asimismo se fabricaron sacatapones de
mayor tamaño para destapar los toneles.
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