La
Iglesia católica inicia hoy una cruzada contra Dan Brown y su
exitosa novela El código Da Vinci. El libro, que ha despertado a los
viejos demonios de la institución religiosa (las sectas secretas, el
matrimonio entre Jesús y María Magdalena, los evangelios
apócrifos...), merece un exorcismo, a juicio del Vaticano.
«Es una blasfemia, un insulto a Dios y a la Iglesia», han
afirmado algunos obispos. Y para contraatacar a los más de 18
millones de ejemplares vendidos, en 44 idiomas, y en sólo dos años,
comienzan una campaña que quiere refutar punto por punto «sus
mentiras y distorsiones».
El cardenal Tarcisio Bertone, obispo de Génova y candidato a
suceder al Papa, será el responsable de las actuaciones contra la
novela, según el diario británico The Times.
La campaña parte de organizar debates públicos para desmontar todas
las tramas conspirativas de la novela, y preparan su debut mediático
para hoy mismo en la citada ciudad italiana.
La Iglesia responde así a la gran demanda de este bestseller en
países católicos, como los EE UU, Francia, España, Brasil o
Argentina, donde sigue entre los libros más vendidos, a pesar de
haberse publicado en 2003.
Gibson frente a ‘El código’
Sin embargo, otro éxito mediático, la película La Pasión de
Cristo, de Mel Gibson, recibió en su momento los elogios de Roma.
Pero ¿por qué El código Da Vinci merece la excomunión y La Pasión...
el pasaporte al cielo?
En La Pasión..., de Gibson, se sigue con brutal verosimilitud el
episodio de la captura, tortura y crucifixión de Jesús de Nazaret.
El filme, que recibió críticas por su violencia y su supuesto
antisemitismo, fue recibido por la Iglesia como una fiel
«transposición cinematográfica del hecho histórico de la Pasión
según los Evangelios», dijo el cardenal Stanislaw Dziwisz.
El código Da Vinci, en cambio, parte del matrimonio entre
Jesucristo y la prostituta María Magdalena, unión de la que habría
nacido un hijo y, por lo tanto, descendencia, afectando al dogma de
fe que habla de la divinidad de Cristo. Narra también que miembros
del Opus Dei ocultaron el secreto, y que el cuadro La última cena,
del artista Leonardo Da Vinci, esconde el misterio.
Escándalos dignos de excomunión
La última cena de Marithé: El anuncio publicitario de la conocida
marca de ropa francesa, en la que se representa una última cena
sensual, con un Jesucristo representado en una evocadora modelo, ha
sufrido censura en Milán y París por «ofender las convicciones
religiosas».
El beso de Benetton: La marca italiana levantó la polémica con
una publicidad que partía del beso de un sacerdote a una novicia.
Jesús bisexual: El musical Corpus Christi, de Terrence McNally,
presenta a un Jesucristo moderno y bisexual que ha indignado a los
fieles en los EE UU e Italia.
El Papa frente al desnudo: El artista León Ferrari tuvo que
retirar en enero en Buenos Aires una retrospectiva que incluía
piezas como la sugerente cantante Madonna desnuda frente a Juan
Pablo II.
En busca de mentiras
La escritora estadounidense Amy Welborn, en Descodificando El
código Da Vinci, se encarga de refutar las teorías de Brown. En
España, el periodista Antonio Ullate señala errores históricos en La
verdad de El código Da Vinci. Aunque quizá el más importante sea The
Da Vinci Hoax (El engaño Da Vinci), de Carl Olson y Sandra Miesel.
Ángeles y demonios del cine
Las más religiosas
Los lectores del periódico National Catholic Register escogieron
el año pasado las diez películas más católicas. Entre las primeras
están La Pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004), el musical La novicia
rebelde (Robert Wise/1965), Un hombre para la eternidad (Fred
Zinnemann/1966), La canción de Bernardette (Henry King/1943), Qué
bello es vivir (Frank Capra/1946) y Los diez mandamientos (Cecil B.
DeMille/1956).
Las menos Pías
Entre los filmes blasfemos destacan El devorador de pecados (Brian
Helgeland/2003), La última tentación de Cristo (Martin Scorsese/1988),
Dogma (Kevin Smith/2000) o Chocolate (Lasse Hallstrom/2000). Otras
películas que han levantado iras son Jesús de Montreal o La vida de
Brian. En nuestro país, Viridiana, de Buñuel, y La mala educación,
de Pedro Almodóvar, han sido polémicas.