En la misma página lo explican: “Cada Chindogu es un objeto casi
inútil, pero no cada objeto casi inútil es un Chindogu”. Antes de
seguir con la explicación, mejor pasen y vean:
La camiseta con cuadrículas en la parte de
atrás es un buen invento que evita enloquecerse durante aquellos
momentos en que una picazón inaguantable en la espalda se apodera de
uno, y el, o la acompañante de turno no puede ubicar el lugar
exacto.
Con esta remera, las ambiguas frases tales como: “un poquito más
arriba”, “no, abajo, más abajo”, “ahora, más al centro”, podrían ser
reemplazadas por una simple coordenada. Un “G3”, un “A4”, al estilo
batalla naval, y la picazón se habrá ido. Claro que para que el
invento cumpla su función, quien lleve puesta la remera deberá tener
una imagen mental de la disposición de las letras y las palabras en
su retaguardia.
El casco del viajero -otro chindogu-
permite aprovechar los tiempos muertos de los traslados...durmiendo.
Un cartel de tamaño más que interesante ubicado adelante del casco
le indica a los demás pasajeros en qué estación o parada despertar
al durmiente. “Estoy tomando una siesta. ¿Podrías despertarme en la
estación que te indico abajo?. Muchas gracias”. Algo para tener en
cuenta es que se está dependiendo de la buena predisposición y
solidaridad ajena.