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Descubren un gen que
controla las conductas sexuales.
Un estudio
sobre el poder de genes individuales y el profundo impacto de la
genética en el complejo comportamiento sexual demuestra que la
manipulación de un solo gen puede hacer que el comportamiento sexual
de moscas de la fruta hembras se parezca al de los machos de su
especie.
El
hallazgo, realizado por científicos de las universidades de Oregon,
Stanford y Brandeis, se publica hoy en Nature.
Los investigadores trabajaron sobre el gen "estéril", denominado
fruitless-one, que está presente en las moscas de la fruta hembras y
machos, como también en otros insectos. Pero, en general, sólo en
los machos participa en la producción de las proteínas que guían los
patrones de comportamiento sexual, como la aproximación a las
hembras y el cortejo.
Mediante manipulación genética, los investigadores pudieron inducir
la producción de esas proteínas en las hembras, que tuvieron
patrones clásicos de comportamiento sexual de los machos.
"Cuando este proceso genético se disparó en las hembras, actuaron
como si estuvieran masculinizadas -dijo la doctora Barbara Taylor,
profesora de zoología de la Universidad de Oregon-. Y, en este caso,
se trataba de un solo gen expresado en una pequeña cantidad de
células, a cargo del control de un comportamiento sorprendentemente
complejo. Físicamente, las hembras eran normales, pero actuaban como
machos, y, de haber podido, no me sorprendería que hubiesen
intentado formar pareja con otras hembras."
Los investigadores también hallaron que las moscas de la fruta macho
que tenían el gen "estéril" inactivo no pudieron tener un
comportamiento sexual normal. Sin embargo, el resto de las conductas
no sexuales, como caminar, volar o limpiarse, estaban intactas.
Según Taylor, lo que quedó claro es que los mecanismos genéticos
determinan el escenario para el desarrollo neuronal complejo que, en
definitiva, afecta el comportamiento.
"Las únicas células directamente afectadas por el gen estéril están
en el sistema nervioso, en todos aquellos aspectos del desarrollo en
los que ese gen no causaría diferencias físicas -señaló-. En las
moscas de la fruta normales, la activación del gen provoca
conexiones neurales que producen el comportamiento complejo que, en
este caso, se relaciona con la sexualidad de los machos. Este
proceso no ocurre en las hembras."
Para los científicos, los resultados de este trabajo son
sorprendentes porque demuestran cómo un solo gen (que, opinan,
también controla otros genes) puede tener efectos de tanto alcance
sobre conductas complejas.
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