Las mujeres tienen pocos deseos sexuales: ¿mito o
realidad?
Durante mucho
tiempo se ha creído que las mujeres carecían de impulso sexual. Y
aunque parece que esta idea está en desuso, lo cierto es que una
inmensa mayoría de la población (87%) aún cree que las mujeres
tienen pocos deseos sexuales
Es
un viejo tópico que ha configurado el contenido de numerosos chistes
protagonizados por la “jaqueca” con la que la mujer justifica su
inapetencia sexual frente a un esposo solícito.
Convendría contrastar este mito con los datos de la investigación
sexológica para comprobar si es cierto o falso.
¿Escaso interés en la vida sexual?
Esta idea se basa en dos cosas.
Una, que pone como referencia de normalidad a la sexualidad
masculina, que siempre se ha supuesto “frenética”. Y la otra es la
frecuente queja femenina de su escaso interés en la vida sexual, en
los consultorios sexológicos (mujeres: 51%-62% de las consultas;
hombres: 10% de las consultas).
No faltan quienes extrapolan este dato a la población general
alimentando el mito de que, quizás, ese bajo tono del impulso sexual
no sea patológico en realidad sino el estado natural de la mujer;
aunque los estudios epidemiológicos revelan que esta dificultad
alcanza al 35% de las mujeres (una de cada tres) y al 15% de los
hombres (uno de cada cinco).
Sin embargo, las cosas no son tan claras como puede parecer a
primera vista.
¿De quién será la culpa...?
Empezando por la segunda razón para pensar que las
mujeres tienen un tono sexual bajo, cuando se comparan mujeres
casadas que lo sufren, con otras mujeres casadas que tienen una vida
sexual satisfactoria, se encuentra que las primeras fantasean menos
durante el juego previo, la masturbación, el coito, y las
ensoñaciones diurnas, además de tener menos orgasmos en la cópula
que las mujeres sexualmente satisfechas.
Sin embargo, ambos tipos de mujeres se masturban con la misma
frecuencia y obtienen orgasmos mediante la automanipulación con la
misma facilidad.
Esto es: las mujeres que supuestamente sufren un bajo deseo sexual,
se masturban tanto y son tan orgásmicas durante las actividades
autoeróticas como cualquier otra. No copulan, pero se masturban; lo
cual es muy importante.
Bajos deseos
sexuales durante el coito
Dado que la masturbación es un fiel indicador de
los niveles de tensión sexual autónomos de la mujer (donde no
interviene el varón), que se mantenga al mismo ritmo de frecuencia y
logro orgásmico en ambos tipos de mujeres, significa que no existe
realmente una disminución del interés sexual global, sino del
interés por relacionarse sexualmente con la pareja. Cuando se hable,
pues, de baja intensidad del deseo sexual en estos casos, debería
añadirse: ...en el coito.
Es decir, esas mujeres con supuestos bajos niveles eróticos tienen
deseos sexuales autónomos, no relacionados con sus parejas, tan
frecuentes como cualquier otra, que además satisfacen del mismo
modo, y con el mismo nivel de eficacia orgásmica. Lo que va mal en
ellas no es que su naturaleza sea poco voluptuosa, sino que las
relaciones sexuales con su pareja no les atraen por la razón que
sea.
Se ha encontrado que dos de cada tres mujeres (68%) mayores de
cuarenta años reconocen que experimentan con frecuencia excitación
sexual espontánea sin que medien requerimientos masculinos. Y algo
más de la mitad de esas mujeres (53%) que esos deseos sexuales
espontáneos son diarios o casi diarios. Además, una de cada cinco
(19%) ¡los experimentan varias veces en el mismo día! ¡No está mal
para unos seres supuestamente asexuados!
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Algo más de la mitad de las
mujeres admiten tener ganas espontáneas de mantener
relaciones sexuales a diario o casi a diario
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¡Por supuesto que las
mujeres tienen deseos sexuales!
Este es importante, pues esos momentos de
excitación sexual espontánea revelan la existencia de un potencial
sexual femenino autónomo que aflora a su antojo, con independencia
de lo que hagan o dejen de hacer los hombres. Luego, las mujeres
tienen deseos sexuales. Y hay razones para sospechar que esos datos
infrarrepresenten la realidad, dada la vergüenza a admitir tal cosa
por parte de algunas mujeres.
Dicho potencial sexual se mantiene igual (32%) a lo largo de la vida
de la mujer, o se incrementa (41%). Esto último ocurre, sobre todo,
entre las chicas menores de veinte años (65%), cuando el cuerpo
parece un saco de hormonas revueltas.
Son cifras muy elocuentes pues agrupándolas significa que casi
cuatro de cada cinco (73%) mujeres mantienen sus niveles de tensión
sexual espontáneos con la misma intensidad, o más, a lo largo de
toda su vida. Lo que entre las menores de veinte años le sucede al
83% de ellas.
También se sabe que algo más de la mitad (53%) de las mujeres, al
menos, admiten tener ganas espontáneas de mantener relaciones
sexuales a diario o casi a diario (las hagan efectivas o no). Sí,
si: más de la mitad. Otro 40% admite desearlo entre una y tres veces
a la semana. De tales datos sólo puede concluirse que tener deseos
de mantener relaciones sexuales frecuentes es la norma entre las
mujeres (93%), en lugar de la excepción.
¡Caramba con las glaciales féminas!
La intensidad del
placer sexual se mantiene con el paso del tiempo
Una prueba tangencial más de que las señoras
tienen impulsos sexuales propios es que si no satisfacen esa
necesidad del modo que sea, casi las tres cuartas partes (73%)
refieren sentirse frustradas. Parece obvio pensar que si el deseo no
existiese no habría lugar a tal frustración por no satisfacerlo. El
22% de las mujeres refieren que pueden acomodarse a la situación de
no satisfacer sus necesidades sexuales. Lo que lleva implícito
admitir que las tienen. Eso arroja una cifra total del 95% (73+22)
de mujeres que reconocen tener deseos sexuales autónomos, soporten
bien o mal no satisfacerlos cuando lo necesitan. Y esta cifra se
parece bastante a la señalada al final del párrafo anterior, lo que
aporta una mayor verosimilitud al testimonio.
No está nada mal para unas personas a las que se suponía sexualmente
congeladas.
Pero no se trata sólo de que las mujeres experimenten deseos
sexuales con frecuencia sino, también, que la intensidad del placer
erótico que obtienen en sus relaciones sexuales permanece
inalterable (28%) o se hace más intenso (58%) con el paso del
tiempo. Lo que resulta más pujante entre las “revueltas”
adolescentes, entre quienes su placer sexual se hace más intenso
(65%) conforme cumplen años. En cualquier caso, para el conjunto de
las mujeres, la intensidad de su placer sexual se mantiene igual o
se hace mayor con el paso del tiempo en el 86% de los casos (casi
nueve de cada diez). Lo que tampoco está mal para unos seres
teóricamente asexuados ¿verdad?
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