¿ Cuantos
orgasmos femeninos existen ?
Pese a todas las
evidencias, algunas personas creen que las mujeres tienen dos tipos
de orgasmos. Algunas hacen de ello una especie de reivindicación
sobre la riqueza de la sexualidad femenina. Otras, sin embargo,
sufren porque sólo tienen uno (clitoridiano); y, finalmente, otras
no los disfrutan de ninguna manera. ¿Qué pasa con el orgasmo
femenino?
Hasta
la llegada de Freud, creador del psicoanálisis, todos sabían que los
orgasmos femeninos procedían de la manipulación del clítoris. Pero
él dijo que eso sólo era normal en las niñas; cuando pasan la
pubertad, las mujeres adultas deben transferir su sensibilidad
erótica a la vagina y tener orgasmos vaginales.
Si seguían teniéndolos clitoridianos,
con dificultades para alcanzarlos por estimulación vaginal, era
porque su sexualidad había quedado anclada en la infancia y eran
mujeres inmaduras.
Desde entonces muchas se empeñan en tener orgasmos vaginales para no
ser tachadas de inmaduras y sufren si no ocurre así. De hecho, como
consecuencia de esa teoría, hay mujeres que no alcanzan el orgasmo
en el coito y temen que se deba a masturbarse mucho por estímulo del
clítoris.
La
estimulación del clítoris es más eficaz
Lo
cierto es que la mayoría de las mujeres de todas las edades sienten
orgasmos al estimular el clítoris y tienen dificultades para
obtenerlos con la simple incursión del pene o cualquier otra cosa en
la vagina. En el coito se quedan a “dos velas” si no recurren al
estímulo manual del clítoris, o se colocan en una postura donde
puedan frotarlo adecuadamente (no todas son adecuadas). Pero, si eso
le sucede a todas las mujeres sanas será porque es lo normal. No
puede haber tantas excepciones, tantas mujeres inmaduras.
De hecho, prácticamente todas las
señoras eligen para masturbarse estimular el clítoris de una u otra
manera (98%): porque así se garantizan el orgasmo con un 90-96% de
probabilidades de éxito. Mientras que el 2% de las mujeres que se
masturba exclusivamente por estímulo de la vagina, sólo lo obtienen
en el 4% de los casos; poquísimas. De modo que habrá que señalar
como normal lo frecuente (relación clítoris:orgasmo) y no lo raro
(relación vagina:orgasmo) ¿no?
Pero no puede negarse que las mujeres sienten
algunas diferencias auténticas entre sus orgasmos. Así, son más
rápidos e intensos al masturbarse; algo menos al ser masturbadas por
sus parejas; y bastante menos en el coito. Hay señoras que dicen que
sus orgasmos por masturbación son iguales que los obtenidos mediante
la cópula, lo que avalaría la idea del orgasmo único; pero otras
afirman que se sienten diferentes, lo que abogaría por la existencia
de dos orgasmos distintos. ¿En qué quedamos?
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En un ambiente distendido, a solas
con vuestra pareja, pedidle que os muerda con suavidad y
lentamente los músculos de la nuca |
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Posibles
confusiones
Lo
cierto es que en las hembras de todos los mamíferos, incluidos los
humanos, el único gatillo elaborado por la Naturaleza para disparar
los orgasmos es el clítoris. Aunque conviene señalar, y es muy
importante, que éstos no se sienten en el clítoris, sino en la
vagina. Quizás venga de aquí la confusión inicial que existe sobre
el tema.Me explico. La
estimulación del clítoris produce sensaciones eróticas crecientes
que se suman a nivel cerebral hasta alcanzar un determinado nivel.
Entonces se produce un desbordamiento neuroquímico que libera
oxitocina (una hormona cerebral) en la sangre. Ella es la
responsable de que la musculatura que rodea a la vagina se contraiga
unas cinco u ocho veces en los orgasmos medios. Son esas
contracciones las que se perciben como vivamente placenteras (aunque
suele creerse lo contrario: que el orgasmo provoca contracciones
vaginales).
Si sólo se producen entre tres y
cinco sacudidas, las mujeres refieren sentir un orgasmo débil; y si
son de ocho a doce contracciones, todas dicen que han tenido un
orgasmo muy intenso.
Os preguntaréis cómo es posible que una contracción muscular
desencadene esa sensación tan única aunque sean los pícaros músculos
de la vagina. Pues lo es. Haced un experimento para comprenderlo. En
un ambiente distendido, a solas con vuestra pareja, pedidle que os
muerda con suavidad y lentamente los músculos de la nuca; un ratito
pequeño. La contracción de esos músculos ocasionada por el mordisco
os resultará inesperadamente grata. Con el orgasmo sucede algo
parecido: la sensación está ocasionada por la contracción.
stímulos eróticos
Algunas personas pueden producir esa sumación de
estímulos eróticos acariciando sus pezones o imaginándose escenas
eróticas, sin usar las manos. Son casos excepcionales que no
alcanzan a más del 4% de la población. Lo frecuente, lo habitual, es
que se necesite estimular el clítoris.
Algunas consideran que tienen orgasmos vaginales simplemente porque
ocurren durante el coito, sin tener en cuenta el estímulo que ha
recibido su clítoris.
La vagina tiene una sensibilidad erótica incuestionable, pero su
estimulación no produce esa sumación sensorial que desencadena el
orgasmo; puede que te ponga cerca de él, pero nada más. Desde un
punto de vista anatómico, el célebre y fantasmal punto G no existe,
no se ha encontrado, por mucho que digan algunos “científicos” muy
mediáticos. Es cierto que muchas mujeres tocan una zona abultada en
la pared anterior de la vagina cuando están excitadas.
No es más que el tejido eréctil que rodea a la uretra que se percibe
palpando la cara anterior de la vagina cuando entra en erección
durante la excitación porque está muy pegado a la misma
Las mujeres desean el
coito
Respecto a la atribución de los “orgasmos
vaginales” al punto G no está de más que sepáis que es una idea que
conviene a los interesados en postular el coito vaginal como la
“única práctica sexual correcta”.
Les pone nerviosos admitir que la responsabilidad orgásmica sea del
clítoris, porque para estimularlo no es necesario copular. Y eso,
según creen, pondría en peligro la supervivencia de la especie; pues
sin coitos no existen posibilidades de fecundación. Por eso rechazan
también la idea de que las mujeres sean grandes aficionadas al
placer solitario; porque temen que entonces rechazarían a los
hombres y no habría más nacimientos. ¡Es absurdo! Está comprobado
que las mujeres, por mucho que se masturben, no dejan de desear el
coito aunque no les resulte anorgásmico.
Si bien los orgasmos provocados por masturbación clitorídea se
sienten diferentes a los alcanzados durante el coito, eso no
justifica la existencia de dos tipos diferentes de orgasmos.
Se comprende fácilmente que exista esa discrepancia porque la
contracción de los músculos perivaginales durante el orgasmo en la
masturbación se realiza sobre una vagina vacía, sin obstáculo
alguno; mientras que en el coito la contracción está entorpecida por
la presencia del pene y no puede alcanzar su plenitud. Por eso el
orgasmo que se siente en el coito (siempre de origen clitorídeo)
resulta menos intenso.
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