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Escándalo en
Japón: filman a turistas en las habitaciones de los hoteles
Detective privado dijo conocer la
existencia de unos 260 videos con desnudos y relaciones íntimas.
Salas de masajes y baño también figuran entre los lugares espiados,
informa el diario chileno "Ultimas noticias"
Ni
los resorts se logran escabullir de los espías-comerciantes
sexuales. Según el diario japonés "The Japan Times", el negocio de
las cámaras ocultas en los baños de exclusivos lugares turísticos,
aunque también en los de públicos y moteles, está generando ingentes
ingresos para los traficantes.
El periódico nipón narró el caso del video llamado "Hidden camera:
Kansai womens bath", filmado en la zona de baños de un conocido
resort de la región de Wakayama. En la primera escena, un grupo de
mujeres está en los vestuarios. Una de ellas se saca la ropa y se
coloca frente a un espejo, contemplando su desnudez. De pronto,
dice: "Shhht, quédate tranquila". Las palabras van dirigidas a su
pequeña hija, de unos tres años, que también está en el lugar,
naturalmente desnuda.
Distendidas, todas las mujeres del video realizan las acciones
normales dentro de una sala de baño, ignorando que una de ellas
porta un cámara ultrapequeña y de última generación que registra
toda la escena.
Luego, la filmación recorre un poco elaborado aunque eficaz
circuito, hasta llegar a las estanterías de los clientes de este
tipo de productos, que llegan a pagar hasta 8.000 yenes por obtener
alguna de estas cintas voyeristas.
In fraganti
El detective privado Naoya Hiramatsu, que ha investigado durante
años este comercio ilegal, conoce la existencia de unos 260 videos
similares producidos en esa región de Japón. Y por ellos, calcula,
pasaron unas 2.000 mujeres que probablemente no tienen idea de que
fueron filmadas durante sus actos íntimos.
Lamentablemente, según Hiramatsu, la policía no atiende sus
denuncias.
Otra de las estrategias de estos mercantilistas orgiásticos consiste
en contactar a adolescentes que operan como damas de compañía -una
actividad muy popular en ese país y que se conoce como enjo kosai-,
las cuales acceden a clientes dispuestos a pagar elevadas sumas de
dinero. Luego, los traficantes siguen a la pareja hasta la cama y la
filman en plena actividad sexual.
Akio Kuroki, un periodista consultado por "The Japan Times",
denunció que algunas muchachas japonesas se han suicidado luego de
conocer la existencia de sus videos. Dijo que uno de los traficantes
le contó que el comercio funciona con un agente que a su vez
contrata a un fotógrafo. Este se esconde en los lugares escogidos y
filma las intimidades de los pasajeros del resort. Luego el agente
edita el video y lo envía al fabricante, que lo distribuye.
Tanaka reveló que "si la policía investiga, el fabricante asegura
que su agente le dijo que las mujeres consintieron en que las
filmaran".
El detective Hiramatsu agregó que la policía no investiga porque no
hay una víctima denunciante; y tampoco los locales afectados acusan
el delito, porque -de hacerlo- su elegante negocio se va a la ruina
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