Mi muñeca Barbie favorita es la de
Christian Dior de los años 50: lleva un vestido tipo Audrey Hepburn
ideal, cuyo original se encuentra en el Museo del Traje de Madrid.
La gente no es consciente de lo difícil que resulta hacer un traje
en miniatura...". Kley Café tiene 22 años y posee 500 muñecas Barbie
ataviadas por los grandes diseñadores contemporáneos (Dior, Armani,
Versace...). Hace apenas un año se animó a navegar por Internet en
busca de nuevos modelos (entonces sólo tenía 20) y descubrió que en
el portal eBay podía acceder a una oferta espectacular: "Existe todo
un culto en torno a Barbie, especialmente en Estados Unidos y
Canadá. Así que, además, gracias a este rollo he hecho amigos en
todo el mundo". Su táctica: "Me limito a pujar por las nuevas,
porque las de los años 50 y 60 pueden llegar a costar hasta 3.000
euros, y encima no son tan estilizadas. Para eso prefiero las
ediciones vintage, que imitan las antiguas". Aunque disfruta
mirándolas, enfoca su compra como una inversión.
Los sitios de subastas on-line
funcionan como intermediarios virtuales entre compradores y
vendedores, quienes deben registrarse previamente. El vendedor
coloca el artículo dentro de alguna categoría, incluyendo una breve
descripción y alguna foto si lo considera oportuno. Además, debe
especificar el precio inicial de la puja, el tiempo límite de la
subasta, la forma de pago, los gastos de envío y los países a donde
alcanza la entrega.
El comprador localiza el producto a
través de los listados de categorías o realizando búsquedas por
artículos concretos. Cuando encuentra su objeto de deseo, realiza
una puja a partir del precio inicial, que se irá incrementando según
una cantidad especificada. Es interesante realizar un seguimiento, y
algunos portales incluso envían alertas por e-mail cuando la puja ha
sido superada o se acerca el final de la subasta. También es posible
utilizar el sistema de puja automática, concretando la cantidad
máxima para no tener que estar siempre pendiente del desarrollo.
Cuando se cumple la fecha y hora topes, el pujador que haya ofrecido
la cantidad más alta resulta ganador. El sitio de subastas se
encarga de avisar del resultado a ambas partes, quienes deben
ponerse en contacto para concretar las condiciones de entrega (lo
habitual es que el comprador corra con los gastos de envío). La
comisión para el intermediario queda a cargo del vendedor y
normalmente ronda el 5% sobre el precio de venta.
Sin embargo, una vez cerrada la
subasta, el sitio web suele lavarse las manos: resulta complicado
garantizar la solvencia del comprador o certificar la autenticidad
de los artículos. Es por esto que este tipo de negocio se sitúa como
la principal fuente del fraude en Internet. Las quejas abarcan desde
los artículos nunca entregados o pagados hasta las demandas contra
sitios de subasta que desaparecen sin previo aviso, así que los
inexpertos deben cuidar especialmente dónde, qué y cómo compran lo
que compran.
Pese a todo, no se puede decir que el
comprador esté completamente desprotegido; los portales más
importantes ya han creado herramientas para evitar el fraude. Por
ejemplo, eBay cuenta con un sistema de detección de artículos
sospechosos, realiza una exhaustiva valoración de los vendedores
gracias a los votos de sus usuarios y reintegra hasta 230 euros a
todos los compradores con quejas justificadas. "Les recomendamos que
lean bien las características del artículo, que comprueben el
historial de los vendedores y que utilicen un método de pago
seguro", afirma Inma Solís, directora comercial de eBay en España.
Lo más habitual: las transacciones bancarias (el producto se envía
tras el ingreso) y el sistema PayPal, que funciona como una tarjeta
de crédito aunque ha sido diseñada específicamente para su uso en
Internet.
Caballerosidad. "Existe un código
ético muy acentuado entre los usuarios de subastas, así que no hay
por qué temer. ¡Sólo a un cafre se le ocurre comprar a un vendedor
con muchos votos negativos! En cualquier caso, los estafadores nunca
consiguen salirse con la suya más de dos o tres veces", apunta José
Domecq (30 años), director de ventas en una agencia de publicidad.
Hace cinco años, descubrió eBay a través de un portal para
coleccionistas, y desde entonces no ha dejado de ampliar su pequeño
museo particular, dedicado a todo tipo de artilugios de la Segunda
Guerra Mundial. Uniformes, cascos, medallas y hasta obuses, casi
todos alemanes, le deleitan desde que era un niño. La facilidad para
encontrar el producto deseado y las rápidas respuestas de eBay lo
convierten en su portal favorito, pese a que "hay mucho tonto que
cuando gana la subasta se retira, o que puja medio en broma y sólo
consigue incrementar los precios. Pero los peores son los que lanzan
la última oferta segundos antes de cerrarse la subasta, con lo que
no dejan capacidad de respuesta", explica.
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El año pasado, los usuarios de
eBay
intercambiaron artículos por valor de 11.828 millones de euros, lo
que supuso unos beneficios de 660 millones netos para la compañía.
Parece evidente que, aunque en sus inicios la plataforma estaba
dirigida fundamentalmente a coleccionistas, ya no se trata de un
grupo de aficionados que pasan el rato comprando y vendiendo: las
empresas la utilizan para vender sus excedentes, las tiendas para
colocar sus escaparates y existen miles de personas que se ganan la
vida vendiendo en este mercadillo virtual. En concreto, más de
430.000 personas de todo el mundo viven total o parcialmente de este
tipo de negocio, lo que explica por qué cada día sale a la venta un
promedio de 29 millones de artículos clasificados por categorías.
El site, que ya está presente en 32
países y cuenta con más de 147 millones de usuarios, fue fundado en
1995 por Pierre Omidyar, un americano de origen francoiraquí
decidido a ayudar a su novia con su colección de dispensadores de
caramelos Pez. El interés por el portal creció tanto y tan rápido
que en 1998 su creador exportó la idea a territorio europeo.
Desde hace dos años, España cuenta
con su propia extensión. "Aquí las subastas siempre se han visto
como algo exclusivo, destinado a adquirir objetos valiosos y obras
de arte, pero esta mentalidad empieza a cambiar. Mucha gente se ha
abierto a este nuevo mercado, tanto para deshacerse de objetos que
ya no usa como para comprar más barato, lo cual es muy positivo
porque la oferta se multiplica. Aunque por el momento hay muchos que
sólo se animan a curiosear, también tenemos usuarios que buscan
conseguir un sobresueldo todos los meses. Normalmente se dedican a
vender en la categoría de informática, música o móviles, y obtienen
ganancias de entre 300 y 2.000 euros al mes", explica Inma Solís.
Por ahora, la venta de un Picasso por 130.000 euros sigue siendo el
récord de precio en España, cifra insignificante si se compara con
los 4,5 millones que se pagaron por un jet privado en Estados
Unidos.
Desde jóvenes a jubilados, los nuevos
empresarios de la Red tienen la oficina en su propia casa y la
mayoría de ellos ha logrado cumplir un sueño: convertir su hobby en
profesión. Precisamente éste es el caso de Paco Cruz (36 años),
quien además de regentar un restaurante en Tarragona es dueño de una
tienda on-line con la que gana más de 1.000 euros mensuales. "Empecé
comprando y vendiendo en eBay por hobby, pero ahora obtengo un
salario extra con el que puedo darme algún capricho". La tienda,
inaugurada en 2001 bajo el nombre Montblanc, The Art of Write,
ofrece productos de Montblanc precisamente porque Paco los
colecciona. "Empecé subastando las piezas que tenía repetidas, pero
me va tan bien que estoy pensando en ampliar la línea de negocio y
dedicarle más tiempo. Por ahora sólo vendo piezas originales de
Montblanc, algunas que ya no es posible adquirir en las boutiques
originales de la marca, pero me he dado cuenta de que en Internet se
puede vender de todo". Este subastero cuenta con más del 98% de
votos positivos emitidos por otros usuarios, y además es considerado
un power seller, título con el que eBay recompensa a sus vendedores
más profesionales. "Realizo envíos a Japón, Estados Unidos, China,
Polonia... Pero el comprador más curioso que he tenido fue un señor
de Madagascar. Tuve que enviarle el paquete a través de una compañía
privada de transportes porque en Correos no me dejaban asegurarlo",
recuerda.
Muy rentable. Javier López, madrileño
de 36 años, ha terminado cerrando su pequeña empresa dedicada al
reparto de publicidad a domicilio porque "el negocio de las subastas
me resulta mucho más rentable". También coleccionista, hace algo más
de cinco años se inició en el mundo de eBay gracias a la sugerencia
de un buen amigo. "Los discos no tienen un precio establecido. Por
ejemplo, hace poco subasté un single de U2 por 500 dólares y a la
semana siguiente vendí el mismo tema por sólo 25. En el mundo de las
subastas, los beneficios muchas veces dependen de la competitividad
y el afán de los compradores", explica. Javier consigue
desenvolverse en casa gracias a la ayuda de su esposa, quien le
ayuda a responder unos 100 e-mails diarios, a embalar los envíos y a
ordenar los discos por categorías. "En mi casa ya no hay espacio
para tanta música. Además, no sólo me dedico a vender. Hay muchos
discos de los que no quiero deshacerme, y también soy coleccionista
de relojes Swatch, casi todos adquiridos en eBay," admite.
A pesar de las apariencias, no hay
que ser coleccionista ni empresario para sacarle partido a las
subastas online. Lourdes Fernández, una gestora cultural de 45 años,
ha subastado 170 objetos (muebles modernistas de 1875, periódicos
del inicio de la Guerra Civil, sillones, lámparas, la nevera y hasta
los maceteros) porque iba a mudarse y, simplemente, prefería
desprenderse de lo que no encajaba en su nueva vida. "Al principio
pensé en colocar todas las cosas que no quería transportar en la
puerta de casa, pero me di cuenta de que probablemente me iban a
denunciar y preferí recurrir a eBay para sacarlas a subasta",
explica. Inma Solís asegura que vender el contenido de la propia
casa por Internet es una costumbre común en Estados Unidos: "En
España, en cambio, nos gusta guardarlo todo. Por eso animamos a la
gente a que reúna los objetos que no usa y los ponga a la venta a
través de nuestra web. Así, te desprendes de lo que ya no quieres
pero ganando dinero".
Objetos especiales. La fórmula
resulta igual de efectiva a la inversa. Así lo asegura Javier
Valdés, un administrativo de 38 años que se estrenó en eBay al
descubrir que vendían una lámpara danesa que le encantaba. Desde
entonces, curiosea en la Red una vez a la semana. "Si necesitas algo
muy concreto, mejor ser preciso y escribir el nombre del artículo,
pero las categorías generales son estupendas para descubrir objetos
insospechados que siempre vienen bien", aconseja. "Por desgracia el
mercado en España todavía no está extendido, por lo que resulta más
interesante recurrir a las plataformas de Estados Unidos y Alemania.
En mi opinión son las mejores". Paula Valle, una fotógrafa de 40
años con debilidad por los objetivos de 35 mm y los discos inéditos
de jazz, aconseja tener mucho cuidado con la cuestión de los portes:
"A veces el transporte resulta más caro que la compra, así que hay
que andarse con ojo". Además, recomienda contratar el servicio de
UPS antes que el correo ordinario cuando se hacen transacciones con
EEUU, ya que "a veces en aduanas les da por cobrar impuestos
extraordinarios. Con UPS, sin embargo, ahorras dinero en trámites
burocráticos".