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Jesús habría muerto por un coágulo
El profesor israelí Benjamin
Brenner escribió en "The Journal of Thrombosis and Haemostasis" que
la muerte de Jesús, que tradicionalmente se cree que ocurrió entre
tres y seis horas después de que comenzara la crucifixión, se
produjo por un coágulo que le llegó a los pulmones.
Estas
embolias pulmonares, semejantes a las que se producen a menudo en
los viajeros de avión, que están obligados a la inmovilidad por
largos períodos, llevan a la muerte súbita.
"Esto encaja bien con la condición de Jesús y en realidad fue con
toda probabilidad la principal causa de muerte por crucifixión,"
escribió en el artículo, basado en textos médicos y religiosos.
Ya en 1986, un estudio publicado en el Journal of the American
Medical Association mencionó la posibilidad de que Jesucristo
sufriera un coágulo, pero concluyó que murió por la pérdida de
sangre y no por embolia.
Brenner señala ahora que si bien antes de la crucifixión, Jesús fue
sometido a azotes, "por sí sola, la cantidad de sangre perdida" no
lo hubiera matado.
La trombofilia, una extraña enfermedad en la que la sangre tiene una
tendencia a coagularse, es común entre los nativos de Galilea, según
el investigador. Jesús era natural de esa región, que ahora forma
parte de Israel.
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