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Anatomía
de un "hacker"
UNA RECIENTE intromisión en los
sistemas informáticos que puso en riesgo la seguridad de 40 millones
de tarjetas de crédito emitidas por distintas firmas está siendo
investigada por el FBI.
El caso, dado a conocer por MasterCard
International, podría convertirse en el mayor robo de identidad de
la historia y se suma a la reciente letanía de ciberestafas de las
que han sido víctimas la base de datos Lexis-Nexis, las compañías
financieras Bank of America y Citigroup, y la agencia de recolección
de datos Choice Point.
Los crímenes de los "hackers" se
pueden catalogar de acuerdo con los estudiosos en la materia como
delitos de cuello blanco. Este término fue introducido por primera
vez por el criminólogo estadounidense Edwin Sutherland en 1943 y
señala un sin número de conductas.
Aun cuando muchas de estas conductas
de los "hackers" no están plasmadas en los códigos jurídicos como
violaciones, éstos están en constante evolución y diariamente surgen
nuevas modalidades de delitos.
Definitivamente, los "hackers" poseen
ciertas características que no presentan los delincuentes comunes.
Estos sujetos son muy activos, tienen habilidades para el manejo de
los sistemas de información y generalmente por su situación laboral
se encuentran en lugares estratégicos donde se maneja información de
carácter sensible, o son hábiles en el uso de los sistemas
computarizados.
Con el tiempo se ha podido comprobar
que los autores de los delitos cibernéticos son muy diversos y lo
que los diferencia entre sí es la naturaleza de los delitos
cometidos. Por ejemplo, la persona que obtiene acceso a un sistema
informático sin intenciones delictivas es muy diferente del empleado
de una institución financiera que desvía fondos de las cuentas de
sus clientes.
Es responsabilidad de los expertos en
seguridad informática conocer de antemano los motivos que pueda
tener un "hacker" para acceder a la información antes de comenzar a
desarrollar el plan de seguridad de una empresa.
Éstos entienden que existe el tipo de
"hacker" que está continuamente navegando por Internet para ver si
puede conectarse a la computadora de posibles víctimas sin
importarles si es una empresa o individuo. Su única recompensa es
vanagloriarse frente a sus amigos de que pueden controlar sistemas
ajenos y crear un caos, hasta a escala mundial en algunos casos.
Sin embargo, los más peligrosos son
los que intencionalmente acceden a una empresa en particular para
obtener información secreta o por una simple venganza de eliminar
información crítica de la empresa. Además, después de terminada la
guerra fría (derrumbe del Muro de Berlín), comenzó otra guerra, la
cibernética, en donde los "hackers" tratan de desestabilizar la
economía de los países industrializados con actos de terrorismo
cibernético.
Todos estos delincuentes siguen un
mismo patrón, el cual consiste en encontrar los mecanis mos que
utiliza la empresa o individuos para conectarse a Internet, por
ejemplo: enrutadores (routers), Cable o DSL Modems, entre otros.
Luego, encuentran las direcciones de Internet (IP Address) de los
servidores de correo electrónico y otros dominios dentro de la red.
Por último y después de tener un mapa conceptual de la red de la
empresa, comienzan a buscar cuál es el área más vulnerable para
atacar y cometer sus fechorías.
Una vez comienza el ataque, los "hackers"
tratan de borrar sus huellas eliminando o editando los archivos que
registran la actividad de los sistemas y de esta forma mantener su
presencia indetectable. Inmediatamente después de conocer los
sistemas bajo ataque, éstos desarrollan la habilidad para crear
puertas traseras para poder entrar y salir a sus anchas sin ser
detectados.
Pero ¿qué tipo de protecciones
debemos de tener para evitar ser víctimas de estos delincuentes?
Básicamente, los expertos recomiendan
que es indispensable tener los sistemas operativos al día, programas
de antivirus, "firewalls" y seguridad física bajo control antes de
exponer nuestros sistemas al mundo de Internet.
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