|
Navegador Secuestrado
Si al conectarse a
Internet ve que su página de inicio no es la de siempre, es probable
que su navegador haya sido secuestrado. Si además el explorador
tiene una nueva barra de herramientas o no dejan de abrirse molestas
ventanas emergentes, entonces no es probable, es seguro. Tras los
virus, el correo basura y los programas espía, llegan los
secuestradores de navegadores para convertir la travesía por la Red
en un suplicio. El problema ha alcanzado tales dimensiones que
Microsoft y Google han decidido presentar batalla.
Los secuestradores de navegadores son programas maliciosos empeñados
en cambiar la configuración del navegador. Lo mínimo que hacen es
sustituir su página de inicio por otra. También añaden a su carpeta
de favoritos enlaces a páginas de escasa reputación. Otra de sus
manías es añadir barras de herramientas y nuevos iconos en la
ventana del Explorer. Además, alteran el registro del sistema de tal
manera que, aunque corrija manualmente la dirección de inicio o
borre los enlaces añadidos, cada vez que reinicie el navegador,
volverán a aparecer.
UNA PESADILLA. “Algunos van más allá. Engañan a Google devolviendo
resultados que nada tienen que ver con lo que buscábamos”, dice
Manuel Arrevola, de ISS, empresa especializada en programas de
seguridad para la empresa. Es el caso de CoolWebSearch. Su código
está diseñado para que, al buscar información en Google o Yahoo,
aparezcan enlaces a sitios comerciales. Además, espía los web que se
visitan para ir refinando sus resultados. La criatura sabe
defenderse y cierra el navegador cuando se intenta visitar alguna
página de seguridad informática.
Otros secuestradores prefieren jugar al mousetraping haciendo que el
ratón no funcione correctamente. Además, cambian la configuración
del teclado para provocar errores al escribir una dirección. También
desactiva el ratón impidiendo cerrar la ventana. O bien, secuestra
la IP haciendo que, busque la web que busque, siempre acabará en el
mismo sitio.
Muchos de los secuestradores se esconden bajo utilidades que
prometen mejorar la experiencia de navegar como IGetNet,
MagicControl o SmartBrowser. Otros aprovechan directamente fallos de
seguridad del Explorer de Microsoft. De hecho, la revisión del
Windows XP anunciada para este verano, se centra en combatir este
tipo de programas.
Google, el otro gran perjudicado en su reputación, anunció una serie
de medidas el miércoles para combatir a los secuestradores y el
software espía. Entre ellas destaca que ningún programa podrá
instalarse por sí mismo y en secreto. También, los gratuitos que se
financian con publicidad deberán advertir claramente al usuario.
Otra recomendación es que sean fáciles de desinstalar.
Por último, las aplicaciones que recogen datos personales deberán
pedir el permiso expreso del usuario.
Aunque no dejan de ser una serie de buenos consejos a los
programadores, Google hace una advertencia final. “Lucharemos por
distribuir nuestro software sólo entre aquellos que cumplan estas
líneas de actuación”.
EL PORNO, FAVORITO
Imagine que su página de inicio es ‘Ariadna’ y que de buenas a
primeras cambia por otra que le ofrece direcciones porno. O bien su
navegador abre siempre una página ‘dudosa’ por detrás de la
correcta. Si además cuando reinicia tras reemplaza en ‘Propiedades’
la dirección ‘ocupa’ por la correcta su navegador se resiste al
cambio, no lo dude: le han ‘secuestrado’ su navegador.
CÓMO LIBERAR NUESTRO NAVEGADOR
Si han ‘secuestrado’ su explorador, escanee el PC con un programa
antiespías. La versión doméstica del Ad-aware de Lavasoft (www.lava
softusa.com) o el SpyBot-S&D son las mejores opciones. Ambas son
gratuitas y, del segundo, colaboradores de la Asociación de
Internautas (www.internautas.org) han hecho una versión en
castellano. Estos programas localizan la mayoría de los
secuestradores y le permiten eliminarlos. Tenga también todos los
parches de seguridad que Microsoft publica para su sistema operativo
y para el navegador Explorer. O bien use otros como Mozilla. Al ser
minoritario, los secuestradores aún no la han tomado con él
Fuente :
|
|