Todavía faltan más
de dos semanas para que empiecen los Juegos Olímpicos, pero dos
economistas dicen que ya saben cuántas medallas ganarán 34
países de los que participan.
Los periodistas de
deportes y aficionados a las Olimpiadas suelen proyectar los
ganadores de medallas, principalmente considerando el talento
atlético categoría por categoría. Pero Andrew Bernard,
catedrático de la escuela de negocios Tuck de Dartmouth College
en Nueva Hampshire y Meghan Busse, profesora de la Universidad
de California en Berkeley, aseguran que pueden predecir cuántas
medallas pueden ganar 34 países sin tener un sólo dato acerca de
los atletas participantes.
El modelo que han
creado analiza el tamaño de la población, el producto interno
bruto per cápita, desempeño pasado en las Olimpiadas y las
ventajas por estar en terreno propio. La población es importante
debido a que un gran número de habitantes permite que un país
disponga de una gran reserva de talento. El PIB es importante
porque le da al país los recursos financieros para desarrollar
atletas olímpicos. Los desempeños anteriores pueden dar pistas
sobre la tendencia de algunos países, como Cuba y Rusia, que
suelen tener un mejor desempeño que el que sugerirían sus
poblaciones o economías.
Bernard y Busse
dicen que además de ofrecer una forma inusual de medir el éxito
olímpico, su investigación ofrece cierta manera para entender
sobre la globalización.
En 2000, el modelo
usado por Bernard y Busse predijo correctamente el número de
medallas ganadas por Corea del Sur y en promedio tuvo un margen
de error de cuatro medallas entre los países estudiados.
Para los juegos de
Atenas, que empiezan el 13 de agosto, Bernard y Busse tienen
buenas y malas noticias para potencias deportivas como Estados
Unidos, Alemania y Rusia. Por un lado, los economistas están
proyectando que EE.UU. ganará 93 medallas, Rusia será segundo
con 83 y Alemania quedará en cuarto lugar con 55 medallas. Pero
también hay malas noticias para esos países, aunque buenas para
las demás naciones: aunque aún dominantes, los Goliats olímpicos
han estado obteniendo cada vez menos medallas desde los años 80,
una tendencia que Bernard dice continuará en los juegos de
Atenas. Por ejemplo, en los Olímpicos de Barcelona en 1992,
EE.UU. ganó 13,2% de todas las medallas. La cifra cayó a 10,4%
en los juegos de Sydney en 2000 y Bernard dice que caerá a 10,1%
en Atenas.
Entretanto, Bernard
afirma que varios países menos prominentes en juegos pasados
jugarán un papel más importante. Durante los últimos juegos, Sri
Lanka, Camerún y Barbados ingresaron por primera vez a la
categoría de países ganadores de medallas. Camerún logró el
metal en fútbol, mientras que Sri Lanka y Barbados lo hicieron
en atletismo. Jamaica ha aumentado su total de medallas en cada
Olimpiada desde 1988, mientras que Brasil duplicó su promedio
entre 1988 y 2000 a 12.
Bernard quiere ver
un enfoque más amplio a su estudio y cree interpretar datos
aplicables a la economía global. Dice que sus descubrimientos
son "coherentes con la mejora de los estándares de vida en los
países más pobres… que terminan mejorando sus posibilidades de
compartir la gloria olímpica".
El mejor ejemplo es
el desempeño de China. A medida que su economía ha ido
creciendo, ha pasado de 28 medallas en 1988 a 59 en 2000. Los
economistas están prediciendo que China ganará 57 medallas en
Atenas, pero a Bernard no le sorprendería que superara esta
proyección. Debido a que el país asiático será anfitrión de los
juegos de 2008, el efecto de ser el próximo organizador podría
impulsar incluso más esos totales en los próximos juegos.
La mejora de los
estándares de vida en los países en vías de desarrollo puede
explicar parte del efecto más balanceado en el desempeño
olímpico, pero no todo. Angus Deaton, economista de la
Universidad de Princeton y experto en pobreza, apunta que
millones de personas han salido de la pobreza en China e India,
ayudando a reducir la brecha de estándares de vida entre
personas en el mundo desarrollado y en los países en desarrollo.
Pero la desigualdad de ingresos aún se ha ampliado de forma
significativa entre los países más pobres de África y el mundo
desarrollado.
Entonces, ¿qué más
puede explicar el cambiante panorama de los Juegos Olímpicos?
Los países en desarrollo también son los que experimentan un
crecimiento rápido en su población. Eso podría estar ayudando a
mejorar el desempeño de algunos países en la Olimpiada
simplemente porque aumentan las posibilidades de encontrar
talento, a pesar de que se haya producido un estancamiento en la
economía.
Michael Lowry,
ejecutivo del Comité Olímpico de Canadá, tiene otra explicación.
Aunque no es un economista, su razonamiento está relacionado con
una teoría económica que data del economista del siglo XIX David
Ricardo, quien sostuvo que todo el mundo gana cuando los países
se concentran en ofrecer lo que son más capaces de producir. La
idea es el concepto llamado ventaja comparativa.
Lowry dice que cada
vez más países están concentrados en su propia ventaja
comparativa en deportes. Kenia, cuyos atletas se entrenan a
altitudes elevadas, es excelente en carreras de fondo. Hong Kong,
una ciudad costera, ha ganado en tabla vela o windsurf.
Canadá está
trabajando duro en desarrollar las actividades de remo y
canotaje, pero su verdadera ventaja comparativa está en los
deportes de invierno. Esto podría explicar porqué, para muchos
es casi seguro que, entre los países ricos, Canadá decepcionará
en los juegos de Atenas.
Según Bernard, su
modelo sugiere que basándose sólo en su población y capacidad
económica, Canadá debería recibir 28 medallas en Atenas. En
lugar de eso, es probable que termine los Juegos Olímpicos
ganando sólo 13