La explosión se ha producido en el
cuadrante inferior derecho del cometa y el fogonazo provocado en el
impacto ha sido de un tamaño aproximado al del cometa. El proyectil
ha chocado contra el cometa Tempel 1 a una velocidad de 37.000
kilómetros por hora.
"Las posibilidades de fallar el
impacto eran mínimas porque era un tiro parabólico muy fácil", ha
asegurado Ricks Grammier, uno de los responsables del proyecto. "Le
dimos exactamente en el lugar en que habíamos planeado. Esto es
espectacular", ha dicho otro portavoz de la NASA.
El proyectil, que hizo una tercera
maniobra final de corrección de la trayectoria antes de la colisión
para esquivar pequeños fragmentos de rocas y polvo cósmico, continuó
transmitiendo fotografías del núcleo hasta los últimos segundos
antes de la explosión.
Se esperaba que la colisión del "impactador"
con el núcleo del cometa causara un cráter del tamaño del Coliseo
romano.
Más datos en pocas horas
Los científicos esperan en unas horas
empezar a obtener datos del interior del cometa, que revelerán
claves de lo ocurrido en la explosión que formó los planetas y el
sol hace 4.600 millones de años.
El domingo a las 7.07 horas (en la
Península), esta bala 'suicida' se separó de la sonda. La Deep
Impact realizó un trayecto por el espacio de seis meses hasta llegar
cerca del cometa, situado a 132 millones de kilómetros de la Tierra.
Han sido decenas los observatorios y
telescopios -terrestres y espaciales- que han apuntado al objetivo
para contemplar en directo cómo un pequeño proyectil, del tamaño de
una lavadora, se estrella contra un cometa.
Las imágenes que podremos ver pronto
desde la Tierra serán las que tomen tanto la propia nave nodriza, la
Deep Impact, como los telescopios espaciales 'Chandra', 'Hubble' y 'Spitzer',
aunque los científicos, eso sí, no descartan que la explosión haya
sido tal que el cometa Tempel 1, cuyo núcleo tiene unos seis
kilómetros, haya llegado a desintegrarse por completo.
La misión para la destrucción del
cometa tiene un coste total de entre 325 y 350 millones de dólares y
forma parte de los proyectos de exploración espacial de la NASA para
investigar cómo se forman y evolucionan los cometas, "hasta el punto
de que quizá pueda desarrollarse vida en ellos", según aseguraron
fuentes de la agencia.
Seguimiento español
Aunque la de la Deep Impact es una
misión de la NASA, la agencia espacial europea colabora con su
homóloga estadounidense para observar el momento del impacto, y
analizar después los resultados. Y parte de esa observación se
controla desde España, donde está el centro Europeo de Astronomía
Espacial (ESAC), donde se han recibido en tiempo real los datos que
ha transmitido el telescopio "XMM-Newton", que ha captado las
imágenes.
Según confirmó a elmundo.es María
Santos, una de las responsables del programa, el telescopio
trabajará durante 16 horas seguidas desde tres horas antes del
impacto y envia toda la información sobre la composición química y
la temperatura del cuerpo celeste a su centro de operaciones
científicas, situado en el ESAC.
Sin embargo, los científicos no
pueden estar completamente seguros de que la observación sea
posible, puesto que dependerá de las condiciones que se den en el
momento de la colisión. "El satélite en el que está instalado el
telescopio está bastante cerca de la Tierra, a unos 30.000
kilómetros de distancia, y hay muchas partículas de viento solar
atrapadas alrededor del campo magnético terrestre, lo que podría
impedir que las cámaras del telescopio funcionen adecuadamente",
aseguró