Las direcciones IP (Internet Protocol) son un número de
identificación para un equipo conectado a una red, que permiten
diferenciarlo del resto. Asociados a estas direcciones existen
dominios, que son nombres sencillos de recordar. Para cada uno de
estos dominios —comenta Edgar Caballero, ingeniero de Soporte del
Departamento Técnico de Afina— existe una dirección IP, aunque la
relación no es inversamente proporcional, dado que una dirección IP
puede representar a muchos dominios. “Esto sucede cuando en un mismo
servidor están alojados distintos sitios o servicios de Internet,
como cuando una empresa contrata un servicio de hosting externo, el
cual puede ser contratado por otras empresas que también alojarán
sus sitios en los mismos servidores”, señala Caballero. En este
contexto, las grandes empresas solventan los gastos de tener sus
propios servidores de Internet y, por tanto, sus dominios pertenecen
a sus direcciones IP. Sin embargo, “otras compañías con menos
recursos no pueden hacer esto, y deben contratar planes en
proveedores de hosting pago”, acota.
En consecuencia, estos proveedores, por un bajo
costo, “le ofrecen la posibilidad de incluir su sitio en Internet,
alojándolo en sus servidores compartidos, donde otros sitios de
otras empresas también conviven. Allí es donde comienza el
problema”, comenta el ejecutivo.
Al dar un ejemplo, el ejecutivo expresa:
“supongamos que el sitio ‘inocente.com’ se ubica en el mismo
proveedor de alojamiento Web que ‘spammer.com’, y comparten,
físicamente, el mismo servidor, con la misma dirección IP asignada.
El sitio ‘spammer.com’ se dedica a enviar correo no solicitado a
cuanta dirección de email cae en sus manos, y por ello termina
siendo incluido en las principales listas negras de Internet”.
“A partir de ese momento —continúa el ejecutivo— como
‘inocente.com’ comparte el mismo servidor que ‘spammer.com’, las
listas negras (y las aplicaciones que se basan en ellas) creerán que
también es un dominio desde el que se envía spam.”
Eso causará un grave daño a la imagen de la
empresa honesta, además de posibles pérdidas económicas al no
poderse comunicar con su cliente.
Para solucionarlo, la empresa que no tiene nada
que ver con las listas negras, deberá comunicarse con su proveedor
de hosting para informarle del problema, y los administradores de
éste intentar listar sus servidores de la lista negra y cancelar el
servicio que prestan a la empresa que está causando daños.
Incluso, apunta Caballero, “aunque parezca
sencillo, el trámite de delistar un dominio o dirección IP de una
lista negra puede llegar a ser imposible”.
Soluciones
“La forma de resolver este problema depende de dónde se haya
listado nuestro sitio o dominio de Internet. Si ha sido incluido en
una de las bases de datos que almacenan direcciones de servidores
que permiten el envío anónimo de correos (Open Relay, por ejemplo),
debemos hacer que nuestro proveedor (o administrador de los
servidores de nuestra empresa) agregue autenticación al servidor de
envío de correo, de manera que sólo pueda ser utilizado por usuarios
autorizados”, dice el ejecutivo de Afina.
“No existe una forma 100% segura —continúa— de que su equipo,
servidor, dominio o dirección IP jamás sea incluida en una lista
negra. Lo que sí es posible es que se lleven adelante tareas que lo
mantengan fuera de las listas negras la mayor cantidad de tiempo
posible.” (LAO)