"La
intervención (...) terminó positivamente. El inmediato
post-operatorio es regular", decía el comunicado leído por el
portavoz Joaquín Navarro Valls. En él se explicaba que los cirujanos
del hospital Gemelli le practicaron la traqueotomía, una pequeña
abertura en la tráquea para que el aire pueda fluir directamente a
los pulmones.La operación duró 30 minutos, comenzando a las 8:20
y terminando a las 8:50. El Pontífice, que dio su consentimiento a
la operación pasará la noche en su habitación del centro
hospitalario, añadió el comunicado, dando por implícito que no
necesitará ser internado en una unidad de vigilancia intensiva.
Expertos médicos han dicho que la traqueotomía es una es una
operación simple, pero añadieron que se puede realizar con motivo de
una crisis. Añadieron que el Papa tendrá ahora todavía más problemas
al hablar.
Juan Pablo II fue trasladado rápidamente al hospital el jueves
por segunda vez este mes, tras una recaída de la gripe y nuevos
problemas respiratorios. El Vaticano había dicho que regresó al
hospital para recibir "cuidados especiales y más revisiones". Este
mensaje pareció menos tranquilizador que el emitido en la primera
hospitalización, cuando afirmaron que su traslado hospitalario era
meramente una "medida preventiva".
La agencia de noticias AGI dijo que el Papa, quien se ha ido
debilitando progresivamente debido al Parkinson desde hace más de
una década, estaba respirando con la ayuda de una máscara de
oxígeno.
Los clérigos pidieron a los creyentes que rezasen por el hombre
que ha liderado la Iglesia durante 26 años y ha realizado un
esfuerzo sobrehumano durante sus últimos años de pontificado.
MAÑANA DRAMÁTICA
Esta mañana cardenales y obispos esperaba que el Papa acudiese a
una ceremonia, pero sus ayudantes decidieron en el último momento
que el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano,
acudiera en su nombre, dejando descansar al Papa en su residencia.
El Papa escribió varias palabras para que Sodano las leyese en su
nombre, pero su salud empeoró y los médicos ordenaron su traslado
inmediato al hospital Gemelli, a uno 4 kilómetros del Vaticano.
El deterioro de su salud reavivó el temor entre los católicos de
todo el mundo de que uno de los pontificados más históricos llegue a
su fin. Es la décima vez que el Juan Pablo II ha tenido que ser
ingresado en Gemelli desde que se convirtió en Papa el 16 de octubre
de 1978.
El Vaticano había dicho previamente que estaba recuperando su
estabilidad, y Juan Pablo II había aparecido en varias ocasiones
durante las últimas dos semanas, mostrándose más delgado y con
señales de seguir teniendo fiebre.
El Papa mantuvo una audiencia general "virtual" el jueves,
dirigiéndose a los fieles a través una televisión situada en su
estudios después de que una tormenta en Roma forzara al Vaticano a
cancelar la aparición planeada desde la ventana que da a la Plaza de
San Pedro.
Habló con voz ronca pero parecía relativamente bien. Leyó tres
párrafos y saludó a los peregrinos en seis idiomas, incluyendo su
polaco nativo. Su hospitalización a principios de este mes reavivó
el debate sobre qué haría la Iglesia si el Pontífice llega a estar
permanentemente incapacitado, y aumentaron las especulaciones de que
quizá decida retirarse, una posibilidad extremadamente rara