Un
comunicado de la agencia aeroespacial estadounidense indicó que el
meteorito tiene el tamaño de una balón de baloncesto y también
contiene níquel, según los datos de uno de los espectrómetros del
vehículo explorador de la NASA.
Añadió que el hallazgo del meteorito es especialmente
sorprendente debido a que son pocos los cuerpos de este tipo y tan
ricos en metales que se encuentran en la Tierra.
"Esta es una enorme sorpresa", dijo Steve Squyres, principal
investigador científico de la misión y director de los instrumentos
del 'Opportunity' y su gemelo, el 'Spirit'.
Ambos vehículos se posaron suavemente en los extremos opuestos de
la superficie marciana hace casi un año y pese a que se calculaba
que tendrían un lapso de vida operativa de tres meses, han seguido
funcionando.
Dos meses después de iniciar sus operaciones sobre Marte, ambos
confirmaron que en algún momento de su remoto pasado el planeta tuvo
agua y que hubo algunas condiciones ambientales que hubieran
posibilitado la existencia de vida.
"Nunca creí que utilizaríamos nuestros instrumentos para analizar
una roca que no fuera de Marte", manifestó el científico.
Pero el hallazgo ha hecho pensar a los científicos del
Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA que tal vez
muchas rocas con las que han tropezado los dos vehículos
exploradores sean en realidad meteoritos.
"Hemos visto muchos de estos trozos de roca sobre la superficie
(marciana) y esto plantea la posibilidad de que algunas sean
meteoritos", afirmó Squyres.
Hasta ahora el 'Opportunity', que llegó a la zona conocida como
Meridiani Planum, ha recorrido 2,10 kilómetros de la superficie
marciana y una de sus cámaras ha comenzado a sufrir una acumulación
de polvo en una de sus lentes, dijo Jim Erickson, científico de JPL.
Por su parte, el 'Spirit' ha cubierto una distancia de 4,05
kilómetros y en estos momentos se encuentra en una de las laderas
del cráter Gusev