"Este
es un mundo inflamable," dijo Toby Owen, científico atmosférico, en
una conferencia de prensa desde las oficinas de la Agencia Espacial
Europea en París, transmitida por la red de televisión de la
Dirección Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos
(NASA).Después de un viaje de siete años desde la Tierra a bordo
de la nave Cassini, Huygens, de fabricación europea, se separó en
diciembre de su nodriza y descendió a Titán. La sonda ingresó a la
atmósfera de esa luna el viernes pasado.
Huygens, parte de una misión valorada en 3.000 millones de
dólares en la que participan la NASA y las agencias espaciales
europeas, envió a la Tierra lecturas de la atmósfera, la composición
y el paisaje de la luna de Saturno.
En un descenso asistido por paracaídas, a Huygens le tomó más de
dos horas para alcanzar la superficie helada, donde desafió los
malos pronósticos de que el aparato dejaría de funcionar muy pronto,
y continuó transmitiendo durante horas.
Esa superficie, que según han dicho los científicos tiene una
consistencia de arena mojada, o incluso de crema catalana, está
marcada por rocas de hielo, canales y abundantes indicios de líquido
de lluvias.
"Hay mucha evidencia de flujos," dijo Marty Tomasko, el principal
investigador de los instrumentos de a bordo para tomar imágenes.
Aunque en Titán no llueve todos los días, Tomasko y sus colegas
especulaban con que sobre la superficie debe haber algún tipo de
precipitación regular.
El metano puede existir en forma líquida en la superficie de
Titán debido a que la luna es muy fría, con temperaturas de 179
grados centígrados bajo cero.
El metano, además, es un componente clave de la atmósfera de
Titán, junto con el nitrógeno. Pero, al contrario de la Tierra, la
atmósfera de Titán carece de oxígeno, que es esencial para que surja
el fuego.
"No tiene una fuente de oxígeno disponible, lo que es bueno,
porque sino, Titán habría explotado hace mucho tiempo," dijo Owen.
AÑOS DE ESTUDIO
Aunque los equipos de la misión recolectaron datos de algunas
horas solamente, esperan pasar años analizándolos para hallar pistas
sobre cómo se formó Titán, cómo funciona y qué puede decir sobre el
propio desarrollo de la Tierra.
Titán es más grande que el planeta Mercurio y, debido a su
atmósfera, se convirtió en un popular escenario para las historias
de ciencia ficción sobre colonización y exploración humana.
Aunque no se prevén misiones humanas tripuladas a esa luna, los
investigadores ya están hablando sobre qué es lo próximo que harán
con Titán, si tuvieran suficiente dinero para lanzar una misión que
pudiera investigar en forma más activa la superficie sólida.
"Esto es altamente posible, ahora podemos soñar seriamente con
enviar exploradores (no tripulados) a Titán," dijo Jean-Pierre
Lebreton, administrador de la misión Huygens para la agencia
espacial europea