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La solución a la
rutina sexual en tu pareja
En definitiva que
no es tan importante como mantener un nivel de vida, preocuparse por
los trabajos, los hijos, otras tareas y desafíos de la vida en común
otras parejas, en franca crisis explícita o no, han pasado tan sólo
a habitar bajo un techo en común, pero en realidad poco queda por
rescatar en un vinculo desgastado y maltratado. Para ellos, las
relaciones no son más que una carga, una forma de atenuar una
separación o un posible conflicto. Cada tanto, hacen el amor
intentando cubrir la crisis y sus consecuencias, cumpliendo
simplemente con un mandato social y/o cultural
Hellen
Kaplan, una de las terapeutas sexuales más reconocidas en las
últimas décadas, señalaba los principales afrodisíacos para mantener
vivo el deseo sexual: el tiempo, la fantasía y el amor. Y es todo un
hermoso desafío para vivir de a dos...siempre y cuando estemos
consientes de que la persona que elegimos como pareja sea quien
amamos y quien nos erotiza, nos alimenta el deseo sexual, sentimos
ganas y atracción física.
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Se sabe que “hacer el amor” es un hecho de a dos, solamente
contemplarse y sentirse desnudos, el uno al otro, implica infinitas
sensaciones de goce que se multiplican de gran manera si se agregan
caricias, palabras, besos y abrazos en el momento de la relación
sexual.No olvidemos que toda relación sexual necesita de un comienzo
ameno, el juego previo, lo que va llevando a la pareja excitarse y
desear el contacto físico cada vez más.
Hay que permitirse ser creativo, animarse a hablar francamente con
su pareja para saber lo que a ambos les gusta y lo que no, lo que el
otro necesita y cómo, es indispensable para lograr una plena
relación sexual con la cual ambos queden satisfecho.
Las zonas erógenas, de excitación en la mujer son la boca, a través
de los besos, ya sean suaves o apasionados, desde el nacimiento del
cabello hasta la frente, las sienes, las cejas, los párpados y las
mejillas. El lóbulo de la oreja, el cuello, los senos, los pezones y
el área alrededor del ombligo.La pareja en conjunto aprenderá a
encontrar la forma de estimularse mutuamente más placentera para
ambos. El clítoris es donde la sensibilidad y el placer llegan al
máximo nivel dado que es una zona de gran irrigación sanguínea y
permite a la mujer “sentir” el acto sexual en plenitud.
En cambio para el hombre, las caricias en los genitales, son
estímulos que provocan una excitación inmediata. Los hombros, las
palmas de la mano, la espalda, el pecho y los pezones son sus otros
puntos débiles en la intimidad.
Los juegos sexuales previos al coito son fundamentales para ambos,
extendiendo los besos y las caricias por todo el cuerpo,
descubriéndose, sin pudor para llegar a la verdadera esencia de cada
uno. No olviden que la palabra también es un gran estímulo a la hora
de “hacer el amor”.
El darse tiempo y permiso para los juegos sexuales, para conocerse,
para encontrarse, sin pudor dará los frutos requeridos y ambos
podrán lograr placer mutuamente, no hay que estar pendiente de la
otra persona, hay que saber y aprender a dar y recibir, porque al
estar pendiente del otro , se puede perder el propio placer y la
pareja se da cuenta de ello. Revivir el deseo y el amor es tarea de
ambos. Hay que disfrutarse...
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