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Miles de fieles
despiden al Papa en la Basílica de San Pedro
Las puertas de la Basílica de San
Pedro se abrieron a decenas de miles de dolientes que esperaban
rendir sus tributos al papa Juan Pablo II, cuatro días antes de su
previsto entierro en la gruta subterránea del templo junto a muchos
de sus predecesores, informó AP.
Los
medios italianos dijeron que la policía intervino para controlar la
aglomeración, después que el público fue autorizado a ingresar a la
iglesia tras un servicio religioso en el que participaron
cardenales, prelados y dignatarios.
No se informó de desórdenes ni heridos.
Los fieles se persignaban al caminar
frente al féretro, y algunos tomaban fotografías del fallecido
pontífice vestido con una toga de color carmesí y su mitra blanca de
obispo.
Las puertas se abrieron más de una
hora antes de la anunciada por los funcionarios del Vaticano para
que el público comenzara a ingresar.
Un aplauso reverente de decenas de
miles de personas saludó el paso de los doce portadores del féretro,
flanqueados por guardias suizos con sus cascos coronados de plumas,
que transportaron el féretro en una plataforma de color carmesí.
Luego de trasponer la Puerta de
Bronce, atravesaron la plaza y entraron en la basílica en medio de
una nube de incienso.
La procesión, con el trasfondo de
sacerdotes que entonaban la Letanía de los Santos, comenzó en la
Sala Clementina, donde se había instalado la capilla ardiente desde
el domingo. Televisada por la emisora del Vaticano, la procesión
avanzó solemnemente por las salas decoradas del Palacio Apostólico.
Antes del comienzo de la procesión,
el cardenal Eduardo Martínez Somalo -el camarlengo, el encargado de
manejar los asuntos de la Iglesia entre la muerte de un Papa y la
asunción de otro- oró y roció el cuerpo con agua bendita.
Las imágenes de la procesión se
multiplicaron en pantallas gigantes en la Plaza de San Pedro y en la
avenida principal hacia la basílica, donde observaban atentamente
más de 100.000 peregrinos y turistas.
Miembros del Colegio de Cardenales,
los príncipes de la Iglesia ataviados con capas rojas, acompañaron
la procesión, junto con obispos y otros prelados.
Caminaron lentamente por los salones
engalanados por frescos mientras cantaba un coro, pasando una por
una la Scala Nobile, la Prima Loggia, la Sala Ducale, la Sala Regia.
Al trasponer la Puerta de Bronce, la
procesión atravesó la plaza en dirección a la basílica en medio de
los aplausos del público, un signo de respeto entre los italianos.
En el interior de la basílica, el
cuerpo fue depositado en una plataforma frente al altar central y el
camarlengo volvió a bendecirlo con agua bendita e incienso.
Luego el cardenal Martínez presidió
un servicio ritual de oraciones en latín. Los cardenales tributaron
su respeto y a partir de ese momento el cuerpo quedó expuesto al
público.
El vocero del Vaticano, Joaquín
Navarro Valls, dijo el lunes que la basílica permanecerá abierta
toda la noche.
"Me encantaría decirle a él cuánto lo
amo", dijo Lorenzo Cardone, un niño de 9 años que hacía fila junto a
sus padres aguardando entrar en la basílica.
La Hermana Emma, una religiosa
italiana de avanzada edad, dijo que el Papa merecía todas las
muestras de afecto público.
"Cada paso que doy no es nada
comparado con lo que hizo él", agregó la religiosa.
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