La
ciudad planifica medidas de seguridad a la vez que prepara miles de
camas, suministro de agua potable, asistencia médica y transportes
para el funeral del pontífice, que se espera para los próximos días.
‘‘Para nosotros será un desafío extraordinario’’, dio el domingo
el alcalde de Roma Walter Veltroni. ‘‘Será como organizar un jubileo
en 48 horas’’, agregó, refiriéndose a las celebraciones en el 2000
que atrajeron a varios millones de peregrinos a la capital italiana
y que requirieron preparaciones en gran escala.
A partir del lunes por la tarde el cuerpo del Papa yacerá en
capilla ardiente en la Basílica de San Pedro, y se anticipa que una
multitud constante irá a despedirlo.
La misa fúnebre se oficiará en la Plaza de San Pedro, como
ocurrió con los dos antecesores de Juan Pablo, Pablo VI y Juan Pablo
I. Durará más de dos horas y atraerá a líderes mundiales, la
jerarquía del Vaticano y feligreses.
El domingo, el gabinete italiano sostuvo una reunión de
emergencia, mientras el Departamento de Protección Civil y la
municipalidad trabajaban enérgicamente para hacer los preparativos.
‘‘Anticipamos de uno a dos millones de peregrinos en Roma, pero
realmente no podemos pronosticar cuántos llegarán’’, dijo el
ministro Roberto Calderoli después de la reunión del domingo.
Durante los 26 años de su pontificado Juan Pablo fue un viajero
incansable. Pero también era adorado por los romanos: mientras su
salud se lo permitió, visitaba una parroquia en la capital italiana
cada domingo, dando a los vecinos la oportunidad de verlo en acción.
La Plaza de San Pedro está colmada de gente desde el jueves por
la noche, cuando la salud del pontífice se agravó al extremo. Cuando
se anunció su muerte, había unas 100.000 personas.
El gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi designó al
titular del Departamento de Protección Civil, Guido Bertolaso, como
encargado de los preparativos. Bertolaso ha sido el hombre clave
para la organización de todos los grandes acontecimientos en Italia
en los últimos años, y manejó con éxito la movilización de más de un
millón de jóvenes en Roma para las reuniones con el Papa durante el
Día Mundial de la Juventud en el 2000