Mientras
tanto, en los aposentos privados del Santo Padre, en el tercer piso
del Palacio Apostólico, la luz está encendida."Esta tarde o esta
noche Cristo abrirá las puertas para el Papa", sostuvo monseñor
Angelo Comastri en el marco de esta celebración.
"El Papa ha llegado al final de su vida", señaló por su parte un
portavoz de la televisión estatal italiana. No obstante, el Vaticano
desmintió informaciones de prensa que hablaban de una muerte
cerebral del jefe de la Iglesia Católica, de 84 años.
En torno a su lecho de muerte se reunieron en las últimas horas
sus más estrechos colaboradores. El Papa polaco lidera el movimiento
católico desde hace 26 años, durante los cuales recibió el apodo de
"Papa viajero", habiendo realizado 104 periplos fuera del Vaticano
desde su asunción.
La televisión italiana anunció modificaciones a su programación
habitual, mientras que dos días antes de la celebración de
importantes elecciones comunales los partidos políticos italianos
renunciaron a sus cierres de campaña.
Condición del Papa
Por la tarde, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls se
había referido a un dramático empeoramiento de la salud del Santo
Padre.
Navarro Valls precisó que la presión sanguínea del Santo Padre
continúa disminuyendo y se teme que los riñones dejen de
funcionarle.
"La condición general y la condición cardiorrespiratoria del
Santo Padre han seguido deteriorándose. Se ha registrado una
hipotensión arterial que empeora gradualmente, y la respiración se
ha vuelto poco profunda", detalló el portavoz.
"El cuadro clínico indica que hay una insuficiencia
cardiocirculatoria y renal. Los parámetros biológicos están
notablemente comprometidos. El Santo Padre, con participación
visible, se une a las continuas oraciones de aquellos que lo
asisten", dijo Navarro Valls.
Por la mañana el Vaticano había comunicado que el Papa había
sufrido una septicemia originada en una infección de las vías
urinarias.
Por su parte, la televisión estatal italiana citó fuentes médicas
señalando que para el Papa "ya no quedan esperanzas" de
recuperación.
Emotiva Misa
Miles de fieles asistieron a una emotiva misa celebrada por la
tarde en la Basílica de San Juan de Letrán de Roma, al igual que el
presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, y el primer ministro
Silvio Berlusconi.
"El Papa se ha entregado a las manos de Dios", dijo en este marco
el cardenal italiano Camillo Ruini, uno de los hombres de confianza
del Papa y de los pocos que ha tenido acceso al Sumo Pontífice en
las últimas horas. Como vicario general de Roma, Ruini tiene la
tarea de informar al mundo de la muerte del Papa cuando ésta
acontezca.
Con vistas a la elección del sucesor del Papa ya comenzaron a
trasladarse a la capital italiana cardenales de todo el mundo,
informaron los medios locales.
Más temprano, Navarro Valls había dicho que el Papa fue informado
de la peligrosidad de su estado, pero que pese a ello se negó a
volver a ser ingresado en la clínica Gemelli de Roma. "Los Papas no
mueren en un hospital", se dice en Roma respecto a esta tradición.
Un equipo médico en el que se cuenta su doctor personal, Renato
Buzzonetti, sigue atentamente su evolución las 24 horas del día.
Juan Pablo II, uno de los Papas que más tiempo ha permanecido a
la cabeza de la Iglesia católica, tuvo un papel clave en la caída
del comunismo en la Europa del este y en el establecimiento de lazos
más estrechos con musulmanes y judíos.
En el transcurso de la mañana el Papa recibió a numerosos
colaboradores, entre ellos el cardenal de la curia Joseph Ratzinger,
así como el italiano Ruini. Además, hizo que le leyeran las 14
estaciones del Vía Crucis y otros extractos de la Biblia. La pasada
noche se le dio la extremaunción.
La televisión italiana informó de que desde que fuera dado de
alta en la clínica el 13 de marzo el Sumo Pontífice perdió 19 kilos.
Por ello, el equipo médico que lo cuida en el Vaticano comenzó a
alimentarlo mediante una sonda nasogástrica. Con todo, el
empeoramiento agudo de su estado se produjo el jueves, un día
después de que se mostrara por última vez ante los fieles en la
Plaza de San Pedro.
El cardenal polaco Andrzej Maria Deskur, amigo íntimo del
Pontífice, dijo que el jefe de la Iglesia católica se "apaga
serenamente", mientras que el cardenal Ruini y el de Milán, Dionigi
Tettamanzi, dos posibles sucesores del Papa, pidieron a los
italianos que rezaran por Juan Pablo II en las misas especiales que
se realizaron durante todo el día.
Millones de católicos entretanto participaron en servicios
religiosos especiales en todo el mundo.
Ciudad Natal
Muchos de los habitantes de la ciudad natal de Juan Pablo II, la
polaca Wadowice, no fueron hoy a trabajar y, en cambio, acudieron a
las iglesias a rezar o siguieron las noticias por televisión, dijo
la alcadesa, Ewa Filipiak.
Un grupo de escolares y profesores se acercaron al mediodía a
rezar (local) a la basílica de la Virgen María del Perpetuo Socorro,
donde Juan Pablo II fue bautizado y recibió la primera comunión. La
iglesia permanecerá abierta toda la noche, dijo Filipiak. El obispo
de Zagreb, cardenal Josip Bozanic, celebró además este mediodía una
misa en Wadowice.
Mientras en Cracovia, la ciudad donde Juan Pablo II fue obispo,
cientos de personas, en su mayoría jóvenes, se congregaron bajo la
ventana del palacio del obispado en la que el Papa solía hablar a
los fieles durante sus visitas a Polonia. Bajo dicha ventana fueron
colocadas además flores primaverales, mientras que en la plaza
reinaba un pesado silencio a la espera de noticias sobre el estado
de salud del pontífice.
Juan Pablo II fue ingresado dos veces en la clínica Gemelli de
Roma el pasado febrero, tras sufrir crisis respiratorias que se
agravaron debido al mal de Parkinson que sufre desde hace años.
Incluso tuvo que ser sometido a una traqueotomía para facilitar su
respiración.
Su mal estado de salud le obligó a no asistir este año a los
ritos por la Semana Santa y sólo pudo impartir una bendición
silenciosa durante una breve aparición el domingo de Pascua.