El timo on line está cada
vez más extendido. El cliente de una entidad bancaria
recibe en su correo electrónico una réplica perfecta de
la página web de su banco en la que éste le solicita su
contraseña. El usuario no duda y facilita la
información. Error.
Acaba de ser víctima del
phishing, un tipo de estafa en el que caen el 12% de
los clientes de la banca electrónica.
Para evitarlo, la
Asociación de Usuarios de Internet (AUI) recomienda
verificar la dirección, exigir al banco una
contraseña privada que sólo ambas partes conozcan y,
ante la duda, no facilitar ningún dato –recuerda
además que un banco jamás solicita las contraseñas a
sus clientes.
LOS MÁS ATACADOS
El primer caso de
phishing en España lo sufrió en 2003 el BBVA. Desde
entonces, la empresa Hispasec Sistemas,
especializada en seguridad en la Red, actualiza el
listado de los bancos que más ataques están
sufriendo –12 actualmente–, debido a fallos en sus
webs y a lo fácil que es copiarlas. Según sus datos,
el 22% de las entidades han sido burladas, aunque es
más habitual que les ocurra a las grandes, porque el
falso mail puede llegar a más clientes.
Las ventajas de la
huella digital
Usar la huella dactilar
para pagar se considera el sistema más fiable, ya
que identifica de forma inequívoca a cada persona.
Sólo con plasmar la huella, previamente digitalizada
y autorizada por el banco, se pueden hacer todo tipo
de operaciones. En los EE UU se usa desde 2002 y en
Alemania lo están probando en una gran cadena de
supermercados. En España, ni híper ni bancos ofrecen
aún este sistema. («La forma de tomar la huella,
girando el dedo de un lado a otro, dificulta su
puesta en marcha», dice Eduardo Montes, el
presidente de Siemens España.)