En ese momento, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama,
tildó el proyecto de "odioso" y la secretaria de Estado, Hillary
Clinton, pidió al presidente ugandés,
Yoweri Museveni, que lo
rechazara. Además, varios donantes internacionales amenazaron con
cortar su financiación al país
en caso de que se convirtiera en ley.
El proyecto fue retirado en mayo
de 2011 y el Gobierno anunció en agosto que no debatiría el
texto porque las leyes existentes eran suficientes para lidiar con
los "crímenes homosexuales".
Sin embargo, un pequeño
movimiento homófobo, liderado por varios parlamentarios y
un grupo de sacerdotes, ha mostrado su voluntad de que la propuesta
entre en vigor.
"El proyecto anti-homosexualidad
ha vuelto a ser presentado ante el Parlamento y ha sido enviado al
comité Legal y al comité de Asuntos Parlamentarios", según ha
informado la presidenta del Parlamento,
Helen Kawesa. "El comité
lo examinará y llevará a
cabo vistas públicas antes de devolverlo para su debate formal", ha
agregado.
La homosexualidad goza de muy
mala prensa en la mayoría de los países africanos, donde se
considera una mala costumbre
europea. Es ilegal en 37
países del continente y pocos son los africanos que se
atreven a confesar este tendencia sexual por temor a la cárcel o a
la pérdida de su trabajo.
El 26 de enero de 2001, el activista ugandés por los derechos de
los homosexuales David Kato, cuyo nombre y fotografía fueron
publicados en 2010 por un periódico
homófobo local, fue golpeado hasta la muerte en su
domicilio de Kampala.