Pues eso. Madonna, en este tema, vuelve a sus tiempos de
instituto y no se complica mucho las cosas. Nada de experimentos
electrónicos como algunos de los que se despachó en las épocas de
bonanza con William Orbit (pese que aquí también produce varios
cortes) y Mirwais. Ahora se alía con el productor y dj francés
Martin
Solveing para construir una entrega pegadiza, bailable y,
aparentemente, sin mayor pretensión que la de hacer pasar al
respetable unos minutos de buena onda y despreocupación absoluta.
Despreocupación incluso de sí misma y de las comparaciones (odiosas)
a las que se someterá su nuevo trabajo.
Al menos así lo confirmó la artista (o su Comunity Mannager)
desde su Facebook en diciembre de 2010 cuando dijo: “Es oficial.
¡Necesito moverme. Necesito sudar. Necesito hacer nueva música,
música que pueda bailar!” No sabemos si podría considerarse Give
me all your luvin como el trabajo más vanguardista de la
ambición rubia. Pero sí asegurar que consigue lo que se propone,
hacerte bailar y sudar.
Es una apuesta sobre seguro. Y tal vez un renacer después de su
último trabajo con Warner, Hard Candy (2008), que
probablemente no pasará a la historia como uno de sus mejores
discos. Un renacer porque MDNA, su nuevo disco y 12 dentro
de su carrera, es el principio de su colaboración con Live Nation,
multinacional con la que ha firmado un contrato por tres discos y
para este renacer tal vez era mejor no hacer muchos experimentos.
Give me all your luvin, en la que colaboran Nicki Minaj
y M.I.A, no quiere ser nada más que una canción pop pasada por la
electrónica más amable. De ahí que Madonna haya contratado a
Solveing (capaz de vender 1.3 millones de copias de su álbum Smash y
de convertir sus vídeos en virales de Internet) para colaborar en 6
de los 15 temas que contiene el álbum. Y tras casi cuatro años de
silencio su nuevo single se estrena simultáneamente en más de 1.600
plataformas digitales de todo el mundo.
Así que aquí vuelve the material girl con laca y cardado
como si se hubiera escapado directamente de un capítulo de Hig
school musical y un look entre Hairspray y
diva de Jean Paul Gaultier. Eso sí, divertida. Muy divertida.