Europa sigue petrificada por la ola de frío polar que está
azotando severamente, sobre todo en Ucrania, donde ya han muerto 101
personas, Rumanía y Polonia. Las intensas nevadas caídas en las
últimas 24 horas han provocado el caos entre muchas poblaciones que
se han quedado aisladas por el cierre de numerosas carreteras y el
transporte marítimo, con puertos congelados en el Mar Negro, y la
anulación de muchos vuelos tras el cierre del aeropuerto de
Budapest.
En Rumania, una mujer
de 60 años falleció este viernes por la mañana tras ser aplastada
por un camión quitanieves en Bucarest, por lo que la cifra de
víctimas mortales se eleva a 24 desde que se inició el frente
siberiano el pasado 26 de enero. “La circulación de los vehículos
fue cortada con ayuda de la policía local pero, probablemente, el
conductor dio marcha atrás sin verla”, ha explicado el alcalde del
sector 6 de la capital, Cristian Poteras.
Los servicios de urgencia trasladaron a 300 personas a los
hospitales y a centros de acogida por síntomas de hipotermia durante
la pasada madrugada a causa de las bajas temperaturas que llegaron a
rozar los 30 grados bajo cero en algunas zonas mientras que las
autoridades rumanas emitieron el código de alerta amarilla y
recomendaron a los ciudadanos que se provisionen de alimentos y que
permanezcan en sus casas.
Con miedo a que se declare la alerta roja tras los consejos del
Gobierno, muchos rumanos asaltaron el jueves los hipermercados en
Bucarest como si fueran días navideños. “La gente se ha asustado por
lo que nos puede venir. Hay alimentos que ya están agotados”, señala
un comprador ante un mostrador completamente vacío.
“¡Todavía tenemos que coger agua! ¿una caja? no, mejor dos, que
se terminan en pocos días y no tenemos dónde encontrar después”, le
dice una mujer a su marido en un hipermercardo, donde la gente se
muestra histérica por llevarse el último producto que resta.
Este fuerte temporal siberiano está recordando a las nevadas
sufridas en 1954, cuando se necesitaron los tanques para apartar la
nieve que llegó a alcanzar los dos metros de altura. “No hay que
retroceder decenios, ahora vivimos en una ciudad más civilizada”,
lamenta un consumidor sorprendido por la avalancha de personas.
La gélidas temperaturas se tradujeron en un aumento sustancial
del consumo de gas. En Rumanía alcanzó un nivel récord, superando
los 70 millones de metros cúbicos al día, un 30% más que un día
normal de invierno.
En la vecina Ucrania,
la situación está siendo realmente crítica. Desde que comenzó el
frío extremo se han producido 101 víctimas. De ellas, 11 murieron
por hipotermia en el hospital, 64 en las calles y 26 en su
domicilio, ha informado este viernes el Ministerio de Emergencias.
Representantes de Cruz Roja ya han advertido de que miles de
indigentes están expuestos ante la ola de frío polar procedente del
sur de Siberia.
En Rusia, al menos 64
personas fallecieron por congelación, aunque el responsable del
Ministerio de Sanidad, Maksim Topilin, añadió que la cifra podría
incrementarse ya que todavía tienen que verificar otras regiones del
país.
El
frente siberiano también está azotando con dureza en Polonia, donde
han muerto 8 personas en las últimas 24 horas, lo que asciende a 37
víctimas mortales. El balance aumenta a 75 muertes si se suman las
de noviembre y diciembre.
En el sudeste de Polonia
se registraron las temperaturas más bajas de Europa, tras alcanzar
los 38,5 grados bajo cero.
En Serbia, los equipos
de urgencia están trabajando para socorrer a miles de personas
atrapadas en lugares montañosos del país balcánico, debido a que las
carreteras están congeladas o cubiertas de nieve. La policía serbia
ha asegurado que la gente de unas 6.500 aldeas bloqueadas pudieron
almacenar suficiente comida y les ha pedido que se quedaran a la
espera de que se rehabilite la circulación.