La reaparición de María Teresa Fernández de la Vega este
miércoles ha causado una auténtica conmoción.
Su look, mucho más rejuvenecido y sin apenas arrugas,
distaba bastante del aspecto al que nos tiene acostumbrados, por lo
que rápidamente suscitó todo tipo
de comentarios y conjeturas sobre unos posibles retoques estéticos
a los que se había sometido la exvicepresidenta del
Gobierno.
El acto en cuestión era la presentación de la Fundación Mujeres
por África, organismo que preside Fernández de la Vega y del que
la reina Sofía, que no se ha perdido el evento, ejerce de
presidenta de honor.
Precisamente la esposa de don Juan Carlos, junto al presidente
del Tribunal Constitucional, Pascual Sala; la ministra Ana Mato; el
expresidente del Congreso José Bono; el expresidente del Gobierno
José Luis Rodríguez Zapatero; y algunos exministros como Trinidad
Jiménez, Ángel Gabilondo, Carme Chacón y González Sinde, entre
otros, han sido testigos de
excepción del asombroso cambio de la exvicepresidenta del
Gobierno.
Para empezar, el rostro de De la
Vega goza de mayor luminosidad, menos arrugas en la frente
y alrededor de los labios y un color más saludable. Asimismo, su
cuello aparece ahora más estilizado y prácticamente sin arrugas. Han
surgido rumores acerca de un posible paso por el quirófano, sin
embargo, fuentes del entorno de De la Vega han asegurado a Vanitatis
que la única razón que explica el cambio es que la exvicepresidenta
ha engordado siete kilos.
Pero no sólo su rostro es el
responsable de tal rejuvenecimiento. También su ropa
y, sobre todo, el cambio de peinado -un poco más largo de lo
habitual y con un color castaño claro- contribuyen notablemente a la
nueva imagen que luce María Teresa Fermández de la Vega.