MUESTRAS OCULARES DETECTAN EL
ALZHEIMER
Investigadores españoles han desarrollado un
procedimiento que permite detectar la enfermedad de Alzheimer de
manera precoz. La técnica estudia los péptidos que se encuentran en
los desechos extraídos del cristalino del ojo tras las operaciones
de cataratas. Esos péptidos se encuentran en mayor
medida en los enfermos de alzhéimer.
El método ha sido diseñado por
Celia Sánchez-Ramos, profesora de la
Universidad Complutense de Madrid y
candidata al Premio Príncipe de
Asturias de Investigación Científica y Técnica.
La doctora patentó el procedimiento en julio de 2009. El soporte
de la patente son las operaciones de cataratas, a las que se someten
en España entre 260.000 y 300.000
personas cada año.
A partir de ahora, según la profesora Sánchez-Ramos, las operaciones
de cataratas "no sólo servirán para que los ojos sean más
transparentes y que las personas de edad puedan ver mejor, sino
también para detectar lo antes
posible el alzhéimer y poder realizar el tratamiento de
manera precoz".
Sánchez-Ramos insistió en la ventaja de
poder realizar las pruebas en
personas vivas y en una sustancia fuera del organismo. "Si
una persona que va simplemente a operarse de cataratas consigue
conocer cuál es el estado de su sistema neuronal nos puede ayudar
mucho", señaló.
La doctora consideró que deberían ser estudiadas todas las
personas mayores que se sometan a una operación de cataratas,
porque no hay ningún efecto
secundario. Los resultados se obtienen en un día. "Lo que
queremos hacer tiene una trascendencia importante si se consigue y
lo queremos hacer desde España", subrayó.
Las cataratas afectan al 40% de la
población de entre 70 y 75 años, un porcentaje que se
incrementa a medida que las personas se van haciendo mayores. Para
extraer la catarata se fragmenta ésta dentro del ojo con
ultrasonidos y los fragmentos, una vez extraídos, son recogidos en
unos casetes o contenedores para su posterior análisis.
Depósitos de péptidos en el hipocampo
El origen de su estudio se sitúa
en la investigación llevada a cabo por el biólogo americano Larry
Goldstein, que determinó que en el hipocampo había unos
depósitos de péptidos (proteínas amiloide beta).
Esos péptidos se encuentran en
mayor medida en los enfermos de alzhéimer y se localizan en
el cristalino en la misma proporción que en el cerebro.
La investigación de Goldstein llevó a la doctora Sánchez-Ramos a
pensar que los desechos de los
quirófanos tras las operaciones de cataratas se podían transformar
en muestras en las que buscar esos péptidos. Fuente
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