EL EMPIRE STATE CUMPLE 80 AÑOS
King Kong fue abatido en su cima, a casi 404 metros de altura.
Andy Warhol lo filmó en un plano fijo de ocho horas. H.G. Wells
predijo que en 2016 sería demolido. En la película
Independence Day es atacado por una flotilla de
platillos volantes alienígenas. También aparece en filmes de
Scorsese, Hitchcock, Woody Allen...
Una vez al año hay una carrera para ver quién sube más rápido los
1.576 escalones que
separan el suelo del piso 86 (el edificio tiene 102). El récord está
en 9 minutos y 33 segundos. Cada día de San Valentín decenas de
parejas lo escogen para casarse.
Desde que se inauguró, el 1 de mayo de 1931, ha sido visitado por
110 millones de personas.
Las celebridades que se han asomado a la atalaya son de toda
condición: Fidel Castro, la reina Isabel de Inglaterra, el grupo
Kiss, la perra-actriz Lassie... Los Juan Nadie pagan, a día
de hoy, entre 13,78 y 19,49 dólares por acceder.
El Empire State
Building, en el
cruce de la Quinta Avenida y la calle 34 Oeste de la isla de
Manhattan (Nueva York, EE UU), ya no es el rascacielos más alto del
mundo, puesto que ocupó durante 41 años, hasta la construcción
(1972-1973) de las Torres Gemelas. Ahora es el decimoquinto y el
tercero de los EE UU.
Una de las siete maravillas
Sin embargo nadie le puede discutir que sigue siendo el más pop.
El 1 de mayo pasado cumplió 80 años y no se pone en duda la
condición. Despampanante y bello, de trazado y
decoración art déco,
se le considera una de las
siete maravillas del mundo moderno.
Para celebrar el cumpleaños, los propietarios, la familia de
magnates
Malkin, ha anunciado el final de los trabajos de
remodelación, mejora y eficiencia energética iniciados hace
varios años. Quieren, según dicen en un comunicado, que el
"significativo aniversario" sirva para mantener el estatus del
rascacielos como "símbolo internacional de
la innovación y la inocencia".
De inocente tiene poco el segundo movimiento de los dueños: sacar
a bolsa el Empire State y aprovechar su tirón simbólico para atraer
inversores dispuestos a hacerse con un pedazo del
rascacielos. La operación no es vista con buenos ojos por los
principales socios de los Malkin, los herederos de la polémica
billonaria
Leonora Helmsey, informa
The New York Times.
Para preparar la salida a bolsa, los propietarios han culminado
un lavado de cara integral del Empire State. Han invertido casi 400
millones de euros en el plan de plan de eficiencia energética, la
reforma del vestíbulo y el observatorio y la
recuperación de los murales
art déco del hall.
Diseñado por el arquitecto William F. Lamb, que tardó solamente
dos semanas en los bocetos iniciales (basados en ideas previas de
otros proyectos), el Empire State
fue levantado por 3.400 trabajadores, casi todos inmigrantes
europeos, y varios centenares de
indios Mohawk.
Según los datos oficiales de los constructores, cinco obreros
murieron durante las obras, que se desarrollaron a un
ritmo trepidante de casi
cinco pisos por semana para competir con el
Edificio Chrysler. En un año y 45 días el edificio fue
inaugurado. El coste fue de 41 millones de dólares de la época.
El rascacielos, de 102 pisos y 73 ascensores que tardan menos de
un minuto en llegar al piso 86, tiene 6.500 ventanas, ocupa un solar
de una superficie de más de 8.000 metros cuadrados (tiene una área
horizontal total de 275.211), alberga unas mil oficinas en las que
trabajan 21.000 personas y
cuenta con su propio código postal (10118). Fuente
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