CAPTURAN AL CAMORRISTA MARIO
CATERINO
Como todo capo que se precie, Mario Caterino no había
dejado su ciudad, Casal del Príncipe. Allí, en una casa con jardín
situada a unos cientos de metros de una comisaría, lo detuvo ayer la
policía de Caserta (Nápoles), que celebró el arresto con abrazos y
gritos de alegría. Caterino era realmente una pieza muy codiciada.
Era uno de los 30 delincuentes más buscados de Italia, estaba huido
desde 2005, y sobre él pesa una condena a cadena perpetua por
asesinato, pertenencia a banda mafiosa y extorsión.
Mario Caterino, de 47 años, era el número dos del clan más
sanguinario de la Camorra, el de los Casaleses, solo por detrás del
todavía fugitivo Michele Zagaria, en busca y captura desde hace 16
años. Los Casaleses, la banda más peligrosa e importante de la
Camorra campana, tienen amenazado de muerte al escritor Roberto
Saviano, el autor de 'Gomorra'.
Apodado 'A Botta', algo así como El Golpe, por su afición a los
explosivos, Caterino recibió a los agentes que le arrestaron ayer
por la mañana aplaudiendo irónicamente; sin oponer ninguna
resistencia, les dijo: "Antes o después tenía que pasar". El 'boss'
se escondía, al parecer desde hace pocos días, en una casa con
jardín situada en una zona residencial de Casal del Príncipe,
perteneciente a un ciudadano sin antecedentes penales, el albañil
Crescenzo della Corte, que también fue arrestado.
Con la detención, los fiscales Antonello Ardituro, Giovanni Conzo
y Raffaello Falcone, de la Dirección Antimafia de Nápoles, estrechan
un poco más el cerco sobre el clan que dirige Francesco Schiavone, 'Sandokán',
actualmente en la cárcel.
Los policías llegaron a la casa cuando el camorrista paseaba por
el patio; aunque no encontraron armas ni documentos, los fiscales
confiaban en encontrar pistas que conduzcan al súper fugitivo
Zagaria. El ministro del Interior, Roberto Maroni, se felicitó por
la detención de Caterino y subrayó "el gran trabajo de inteligencia
realizado por los investigadores, que trabajan sin cesar en un
territorio vejado por la presencia de los Casaleses".
En otra importante operación contra la Camorra, la policía de
Nápoles halló ayer cinco millones de euros en contante escondidos en
las paredes de la casa de Mario Potenza, de 83 años, considerado uno
de los mayores usureros de la ciudad.
El hallazgo del botín, en billetes de 500 euros, fue posible
gracias a la ayuda del capo del barrio de Miano, Salvatore Lo Russo,
un criminal arrepentido que se ha convertido en colaborador de la
justicia. En el momento de la irrupción de la policía en la casa,
los familiares de Potenza estaban sustituyendo algunos mazos de
billetes con burdas fotocopias; según la policía, los hijos del
anciano capo no querían engañar a los agentes, sino que trataban de
dar el cambiazo al abuelo prestamista pensando, quizá, que dada su
avanzada edad no se daría cuenta. Fuente
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