SISTEMA INFORMÁTICO QUE
RECONOCE EMOCIONES HUMANAS
Un científico de la Universidad estadounidense de
Binghamton ha creado una tecnología que aporta nuevas formas de
proporcionar información a la computadora sobre dónde está mirando
el usuario, cuáles son sus gestos o su discurso,
señales visuales que pueden traducirse en órdenes para el ordenador,
según un
comunicado de la institución académica americana del que se hace
eco
Science Daily.
"Nuestra investigación en computación gráfica y visión por
ordenador trata de hacer más fácil el uso de los ordenadores", dice
el científico de la
Universidad de
Binghamton y padre del invento, Lijun Yin. "¿Podemos encontrar
una manera más cómoda, intuitiva e inteligente de usar la
computadora? La respuesta sería afirmativa si logramos que el
usuario se sienta como si estuviese hablando con un amigo. Esto,
además, podría ayudar a las personas con discapacidad a utilizar los
ordenadores del mismo modo en que lo hace el resto de usuarios”.
Uno de los retos fundamentales en este ámbito es la visión por
ordenador, es decir, cómo puede una simple cámara web
funcionar igual que el ojo humano.
¿Puede una cámara entender un objeto del mundo real a través de los
datos que captura? Y si es así, ¿podría utilizarlos para "ver" al
usuario y "entender" lo que éste desea hacer?
Hasta cierto punto, eso es ya posible, o al menos así lo atestigua
un estudio dirigido por Yin, en el que el investigador consigue
resaltar el contenido de varias diapositivas de una presentación en
PowerPoint, usando únicamente sus
ojos. Cuando Yin presentó esta tecnología a los expertos de
la Fuerza Aérea estadounidense el año pasado, el único hardware que
llevó consigo fue una cámara web conectada a un ordenador portátil.
Reconocimiento de emociones
Yin adelanta en el comunicado que
el siguiente paso sería permitir que la computadora reconozca el
estado emocional del usuario. Para logarlo, el científico
trabaja con un conjunto bien
establecido de seis emociones básicas - la ira, el asco, el
miedo, la alegría, la tristeza y la sorpresa - y está experimentando
con diferentes maneras de permitir que el equipo pueda distinguir
entre ellas. Pero ante esta noticia es lógico que se sucedan un
sinfín de preguntas. Por ejemplo, si sería suficiente con los datos
que aportan las líneas alrededor de los ojos para certificar un
cambio de actitud o, si la respuesta es negativa, si podría la boca
del usuario proporcionar las pistas suficientes para discernir entre
una emoción y otra. ¿Qué ocurre si la cara del usuario es sólo
parcialmente visible, si tal vez sólo se observa un perfil?
Ante tanta incertidumbre el profesor Yin recurre a los bits:
“Los ordenadores sólo entienden de
ceros y unos. Todo gira alrededor de los patrones. Queremos
saber cómo reconocer cada emoción usando sólo las características
más importantes".
Usos terapéuticos
Lijun Yin está asociado con el psicólogo de la Universidad de
Binghamton, Peter Gerhardstein, para explorar la forma en la que
este trabajo podría beneficiar a
los niños con autismo. Muchos de los que sufren este
trastorno tienen dificultades para interpretar las emociones de los
demás. Los terapeutas a veces utilizan fotografías de personas para
enseñar a los niños a entender cuando alguien está feliz o triste.
La investigación de Yin podría incluir no sólo fotografías, sino
también avatares en tres dimensiones capaces de mostrar una amplia
gama de emociones. Es más, incluso podría producir los avatares
exactos de los familiares del niño para usarlos en este tipo de
terapia.
Una colaboración previa entre Yin y Gerhardstein culminó con la
creación de una base de datos en 3D
de expresiones faciales, que incluye 100 pacientes con
2.500 modelos de estas demostraciones emocionales. La base de datos
ya está disponible de manera completamente libre y gratuita para la
comunidad científica sin fines de lucro y se ha convertido en un
banco de pruebas en todo el mundo para aquellos que trabajan en
proyectos relacionados en ámbitos como la biomedicina, las leyes y
la informática.
Próximos retos
Después de que Yin se interesase por la interacción entre el hombre
y la máquina se plantea con mayor entusiasmo abordar las
enormes posibilidades de la
inteligencia artificial. "No queremos únicamente crear un
modelo de personal virtual, sino entender las emociones de una
persona real y sus sentimientos. Queremos que el ordenador pueda
comprender cómo se siente un ser humano y eso es aún más difícil que
mis otros trabajos", confiesa Yin.
Imagine que un ordenador pudiese saber cuándo una
persona está sufriendo. Algunos pueden recurrir a su doctor para que
les ayude, pero otros, como los niños pequeños, por ejemplo, no
pueden expresarse del mismo modo. El siguiente reto de Yin es
desarrollar un algoritmo que permita que un ordenador sea capaz de
determinar cuándo alguien está sufriendo basándose sólo en una
fotografía.
Yin describe la aplicación de su investigación en el ámbito de la
salud para, casi a renglón seguido, señalar que el mismo sistema que
permita identificar el dolor
también podría ser usado para determinar cuándo alguien está
mintiendo. "Esta tecnología", afirma, "nos podría ayudar a entrenar
al ordenador para que realice análisis de reconocimiento facial en
lugar de los expertos." Fuente
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