CONOCE EL LIBRO MÁS RARO DEL
MUNDO
En la historia de libros raros hay uno que se lleva la
palma. Está escrito en un lenguaje extraño,
que cuenta con su propio alfabeto, y nada se sabe de su autor, del
idioma en que está escrito, y por tanto, de su contenido. Se le
conoce como Manuscrito Voynich, y
esta semana hemos sabido un poquito más sobre su misterio.
Sabemos que la extraña lengua en que está escrito no es una
sucesión de signos elegidos al azar, pues cumple ciertas reglas
elementales comunes a toda lengua real, como por ejemplo, que la
longitud de las palabras más utilizadas sea más corta que la de las
demás, lo que se conoce como ley de Zipf.
Desde hacía muchos años, se especulaba con que este extraño
libro, poblado de ilustraciones que representan plantas no
reconocibles, o mujeres tomando baños, podría ser obra de
Roger Bacon, científico,
filósofo y teólogo inglés del siglo XIII.
Otros expertos creían que, quien fuera el autor verdadero, podría
haber decidido cifrar el texto para proteger su contenido,
probablemente relacionado con la astrología o la alquimia. Esta era
una costumbre que comenzó a realizarse en el siglo XVI.
Sin embargo, estudiosos del libro de la Universidad de Yale,
lugar donde se guarda el manuscrito, han acabado con ambas sospechas
al realizar una datación del libro empleando el método del carbono
14.
La datación pudo realizarse, dado que las hojas del libro no son
de papel vegetal sino de papel
vitela, un tipo de pergamino realizado con piel. El carbono
14 permitió a los autores del estudio establecer la fecha de
elaboración del manuscrito en el
siglo XV.
Además de eliminar de la quiniela a Bacon, a los esotéricos del
siglo XVI, a otros supuestos autores del siglo XVII, la datación
libera de culpa incluso a otro de los sospechosos habituales, el
propio Voynich.
Este último personaje, especialista en libros antiguos que
adquirió el manuscrito en 1912, era a menudo señalado como autor de
una posible falsificación. Pero la datación ha demostrado que este
fascinante libro no es un timo moderno.
Para realizar la datación, el autor del estudio,
Greg Hodgins, extrajo
cuatro finas tiras de corta duración de la parte externa de páginas
que no formaran parte de desplegables. Después de limpiarlas e
incinerar las impurezas para quedarse solo con el carbono, el
experimento arrojó el resultado antes anunciado.
Puede que jamás sepamos de qué trata el libro, ya que es probable
que la "clave" para descifrarlo se haya perdido hace mucho tiempo,
pero mientras soñamos con computadores cuánticos que puedan echar
una mano a los expertos, al menos la datación ha servido para
reducir la lista de sospechosos.
Fuera quien fuera su autor, los expertos hablan de él como "una
mente muy interesante". Sin duda lo era, su rompecabezas ha
sobrevivido a los avatares del tiempo, volviendo loco a todos los
estudiosos que hasta hoy han posado su mirada sobre él. Fuente
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