JAPÓN SE PREPARA PARA UNA
CATÁSTROFE RADIACTIVA
Japón se enfrentaba el martes a una potencial
catástrofe después de que las explosiones en dos reactores de una
central nuclear afectada por el terremoto del viernes enviaran bajos
niveles de partículas radiactivas hacia Tokio, provocando huídas de
la capital y filas para adquirir productos básicos.
La crisis pareció agravarse más tarde
cuando los operadores del complejo dijeron que una de las dos
explosiones provocó un agujero en el edificio que aloja uno de los
reactores, lo que implica que combustible nuclear utilizado quedó
expuesto a la atmósfera.
El primer ministro, Naoto Kan, pidió a las personas en un radio
de 30 kilómetros en torno a la instalación en el norte de Tokio, es
decir una población de 140.000 personas, que no salieran al
exterior, en medio de la crisis nuclear más grave desde el desastre
de Chernóbil en Ucrania en 1986.
Altos cargos en Tokio -ubicada a 240 kilómetros al sur de la
planta- dijeron que la radiación en la capital era 10 veces superior
a la normal por la noche, pero negaron que este nivel fuera una
amenaza para la salud humana.
Alrededor de ocho horas después de las explosiones, la agencia
climática de la ONU indicó que los vientos estaban dispersando el
material radiactivo hacia el océano Pacífico y otros países
asiáticos.
Mientras aumentaba la preocupación por el impacto en la agobiada
economía nipona del desastre nuclear y sísmico, las acciones
japonesas cayeron hasta un 14 por ciento antes de cerrar con un
descenso de un 10,6 por ciento, ampliando el declive de un 6,2 por
ciento visto la jornada anterior.
El retroceso de dos días ha barrido con unos 620.000 millones de
dólares del mercado.
Las autoridades están intentando desesperadamente que el agua
destinada a enfriar los núcleos radiactivos de los reactores no se
agote.
Responsables informaron de que podrían verter agua en la piscina
de combustible del reactor más crítico, el cuatro, en dos o tres
días, sin aclarar por qué deberían esperar para tomar esa medida.
"La posibilidad de una mayor filtración radiactiva está
aumentando", dijo un sombrío Kan en un discurso a la nación.
"Estamos haciendo todos los esfuerzos posibles para evitar que se
extienda la filtración. Sé que hay mucha gente preocupada, pero
quisiera pedirles que actúen con calma", dijo Kan.
Niveles de 400 milisieverts por hora se han registrado cerca del
reactor 4, dijo el Gobierno. La exposición a más de 100 milisieverts
al año es un nivel que puede provocar cáncer, según la Asociación
Nuclear Mundial.
El operador de la central retiró a 750 trabajadores, dejando sólo
a 50, mientras se ha impuesto una zona de exclusión aérea de 30
kilómetros alrededor de la planta.
MIEDO EN TOKIO
"Material radiactivo alcanzará Tokio pero no es dañino para el
ser humano porque para cuando llegue allí estará disuelto", dijo
Koji Yamazaki, profesor de ciencias medioambientales en la
Universidad de Hokkaido.
"Si el viento se intensifica, el material volará más rápido pero
también se dispersará más en el aire", añadió.
A pesar de los llamamientos a la calma, algunos habitantes de
Tokio se apresuraron a las tiendas para abastecerse de provisiones.
Don Quixote, unos grandes almacenes abiertos las 24 horas en el
distrito de Roppongi, vendía radios, linternas, velas y sacos de
dormir.
En una señal de los crecientes temores regionales sobre el riesgo
de radiación, China dijo que iba a evacuar a sus ciudadanos de las
zonas más afectadas pero que no había detectado radiaciones
anormales en su territorio. Air China dijo que había cancelado sus
vuelos a Tokio.
Varias embajadas recomendaron a sus empleados y ciudadanos que
salieran de las zonas afectadas. Hubo suspensiones de vacaciones y
algunas compañías multinacionales o bien pedían a sus trabajadores
que se marchasen o bien dijeron que estaban considerando planes para
trasladarse a otro sitio fuera de Tokio.
"Creo que todos están saliendo del país hoy", dijo Gunta Brunner,
un director creativo argentino de 25 años. "Con la radiación, es
como que no se puede escapar y no se puede ver", agregó.
Los medios japoneses han asumido una postura más dura por la
respuesta de Kan frente al desastre y criticaron al Gobierno y al
operador de la planta nuclear, TEPCO, por no ofrecer suficiente
información sobre el incidente.
La agencia de noticias Kyodo dijo que Kan ordenó a TEPCO que no
retire a sus empleados de la planta.
"La televisión informó de una explosión. Pero al despacho del
primer ministro no avisaron nada durante alrededor de una hora",
increpó Kan a los ejecutivos de la compañía según citó Kyodo.
Los ciudadanos quieren información sobre los riesgos para la
salud.
"Una radiación muy intensa, como la que afectó en Chernóbil y a
los trabajadores japoneses en la central nuclear, es improbable en
la población", dijo Lam Ching-wan, un patólogo químico en la
Universidad de Hong Kong.
Sin embargo, las explosiones podrían exponer a la población a una
radiación durante mucho tiempo, lo que puede elevar el riesgo de
cánceres de tiroides y huesos y leucemia, dijo. Los niños y los
fetos son especialmente vulnerables.
El martes se produjeron dos explosiones en dos de los reactores
de la instalación nuclear después de días de desesperados esfuerzos
para enfriarlos. La agencia de noticias Kyodo dijo que la piscina de
combustible nuclear en el reactor número 4 podía estar hirviendo,
sugiriendo que la crisis está lejos de superarse.
"ESCENA DEL INFIERNO"
Aún se está conociendo la amplitud de la destrucción causada por
el potente terremoto del viernes y el posterior tsunami, mientras
los equipos de rescate avanzaban por la región al norte de Tokio,
donde se teme que hayan muerto al menos 10.000 personas.
"Es una escena del infierno, absolutamente una pesadilla", dijo
Patrick Fuller, de la Federación Internacional de la Cruz Roja,
desde la ciudad costera de Otsuchi.
El primer ministro Kan afirmó que Japón se enfrentaba a su peor
crisis desde la Segunda Guerra Mundial y, ya que los costes
financieros del desastre se estiman hasta en 180.000 millones de
dólares, los analistas dicen que la economía japonesa, la tercera
mayor del mundo, podría caer nuevamente en recesión.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) dijo el lunes que
elevó la magnitud del seísmo 9 desde el 8,9 previo, lo que lo
convirtió en el cuarto más potente desde 1900.
La industria automotriz, los constructores navales y compañías
tecnológicas luchaban por suministros después de que el desastre
obligara a cerrar fábricas en Japón e interrumpió la cadena de
producción global.
Casi 850.000 hogares estaban sin energía en el norte del país,
según la compañía Tohuku Electric Power, y el Gobierno dijo que al
menos 1,5 millones no tenían agua potable. Decenas de miles de
personas permanecían desaparecidas.
Las estimaciones del impacto económico están empezando a salir.
Hiromichi Shirakawa, economista jefe de Japón en el Credit Suisse,
dijo en una nota a clientes que las pérdidas oscilarían entre
171.000 y 183.000 millones de dólares sólo en la región afectada por
el terremoto y el tsunami.
El terremoto ha forzado a muchas firmas a suspender la producción
y las acciones de las mayores compañías japonesas se derrumbaron el
lunes. Toyota cayó casi un 8 por ciento.
Firmas internacionales se enfrentaban a interrupciones en sus
actividades debido a que el terremoto y el tsunami destruyeron
infraestructura vital, dañaron puertos y derribaron fábricas que
suministraban desde componentes de alta tecnología hasta acero. Fuente
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