¿ES POSIBLE UN APAGÓN NUCLEAR
EN ESPAÑA?
Energía nuclear, ¿a favor o en contra? La crisis
nuclear de la central de Fukushima tras el terremoto que sacudió
Japón el pasado marzo ha reabierto un debate cíclico
en los últimos años entre partidarios y detractores de
la energía nuclear. Precisamente la preocupación por la
seguridad en estas centrales ha sido el principal
argumento que ha esgrimido Alemania para aprobar un proyecto de ley
que supondrá el 'apagón nuclear' de este país en 2022 y la apuesta
por las fuentes de energía renovables. Una medida que ha sido
tildada por muchos como "maniobra electoralista",
que costará 33.000 millones de euros y que
incrementará las emisiones de CO2 en 70 millones de toneladas
anuales, según la Unión de la Industria Alemana.
A estos efectos negativos aluden los
defensores de la energía nuclear
cuando se plantea un hipotético cierre de las centrales en España.
"Suprimirlas implicaría necesariamente un
encarecimiento de la electricidad.
Para las empresas españolas, máxime en la coyuntura económica que
atravesamos, resulta fundamental producir a costes adecuados para
resultar competitivas", explica
Eugeni Vives, portavoz de la
Sociedad Nuclear
Española, a 20minutos.es.
Asimismo, Vives añade que si se eliminaran las centrales
existentes "habría un mayor uso de los
combustibles fósiles y, en consecuencia, mayores emisiones
de gases de efecto invernadero" ya que, de las fuentes de energía
convencionales, "la nuclear es la que menos afecta al
medioambiente". Por estos motivos, desde la Sociedad Nuclear
Española no se prevé "en absoluto" un
apagón nuclear en España en los próximos años.
En este pronóstico coincide también la presidenta del
Foro Nuclear, María Teresa
Domínguez, que representa a la industria española
relacionada con la producción de energía nuclear (Iberdrola, Endesa,
Unión Fenosa y HC Energía). La decisión de Alemania de adelantar la
clausura de sus centrales nucleares a 2022 se debe a una
"situación coyuntural" y
"no es trasladable a otros países", como es el caso de España,
aseguraba en estos días a los medios de comunicación. Al igual que
la Sociedad Nuclear Española, la presidenta del Foro Nuclear apuesta
por que energía nuclear y renovables vayan de la mano y
se complementen la una a
la otra. "Los países tienen que definir su mejor mix
energético", pero no se puede prescindir de la energía nuclear",
resume Domínguez.
Escéptico ante la viabilidad
de la medida germana se muestra también
Francisco Calviño,
profesor de Ingeniería Nuclear en la
Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). "El apagón
nuclear difícilmente será realizable en Alemania en el
plazo previsto, tendrán
que rectificar en unos años. No es razonable ni técnicamente
viable", dice Calviño con convicción, al tiempo que pronostica un
mayor consumo germano de combustibles fósiles.
"La iniciativa alemana es trasladable a cualquier país europeo,
siempre y cuando se tenga en cuenta que con ello se va a generar
electricidad a costes más elevados
y que todo cambio tecnológico requiere para implantarse al
menos dos o tres décadas"
opina el experto sobre la posibilidad de que esta medida pudiera ser
imitada en España.
Por ello, Calviño prevé el
mantenimiento durante al menos 20 años más de las centrales
nucleares españolas y la reducción de la energía producida por estas
hasta su progresiva desaparición.
"Aproximadamente el 20% de la electricidad española es de origen
nuclear. Afortunadamente, nuestra
dependencia no es tan grande como la de otros países como
Francia, que genera el 80% de su energía eléctrica a través de estas
centrales y la exporta a otros países como Italia", compara el
experto.
Lo cierto es que los técnicos más optimistas calculan que el
apagón nuclear a nivel mundial requerirá como mínimo
70 años más y que no será
hasta dentro de un siglo cuando la energía se produzca
exclusivamente a través de fuentes renovables. "Entretanto aumentará
la dependencia del combustible
fósil mientras van desapareciendo poco a poco las centrales
nucleares", pronostica Francisco Calviño.
"Sobreproducción energética"
Sin embargo, en España son cada vez más las voces que se resisten
a un futuro nuclear. Así
se demostró el pasado domingo, cuando miles de personas se
manifestaron en las calles de Barcelona para exigir el
cierre urgente de las centrales nucleares y el abandono de
la idea de construir un almacén centralizado de residuos
radiactivos. Muchos de ellos denuncian un exceso de potencia
eléctrica instalada, como Josep
Puig, del Grupo de Científicos y Técnicos por un Futuro No
Nuclear y uno de los promotores de la manifestación de este domingo.
"Tenemos instalados unos 100.000 megavatios, de los cuales solo
8.000 son nucleares. Está demostrado que en los días de mayor
consumo se han utilizado tan solo 44.000 megavatios, por tanto hay
un margen suficientemente amplio
que permitiría prescindir
inmediatamente de las nucleares", explica a
20minutos.es. Pero también preocupa, y mucho, el tema de la
seguridad, puesto de relieve con la crisis de Fukushima. "Las
centrales españolas tienen ya muchos años y cada vez se dan mayores
errores en su funcionamiento que pueden derivar en un accidente más
importante", señala.
Sin calendario de cierre
Sin embargo, actualmente no hay previsto ningún calendario de
cierre de las centrales en nuestro país. El PSOE se comprometió en
su programa electoral a una "sustitución
gradual de la energía nuclear por energías seguras, limpias
y menos costosas, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada
en el tiempo al final de su vida útil", fijada en 40 años. "El
Gobierno socialista ha incumplido
su promesa", recuerda Puig, que defiende que no se conceda
la renovación del permiso de explotación de
los 8 reactores de los que dispone España. "Esto tendría que ir
unido al desarrollo de políticas de eficiencia energética y de la
inversión en todas las fuentes renovables: eólica, fotovoltaica,
solar termoeléctrica, biomasa…", detalla el científico.
La sobreproducción energética
es uno de los principales argumentos que ostentan los colectivos
ecologistas para reclamar la supresión de las centrales. "La
sobreproducción de energía
es tal que a veces hay que parar las energías renovables, porque
parar una central nuclear implica mayores molestias (unas 72 horas
para ponerlas en marcha). Nos parece absurdo dejar de utilizar una
fuente de energía cuyos costes
variables son gratuitos", asegura Carlos Bravo, responsable
de la campaña de energía de
Greenpeace.
Desde este colectivo ecologista se apuesta por un "cierre
programado de las centrales, al estilo alemán, de aquí a
2018". "En ese periodo hay tiempo más que suficiente para
sustituirlas por energías
renovables", subraya el portavoz de Greenpeace. Fuente
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