ALEMANIA RECOMIENDA NO COMER
VERDURAS
El gobierno alemán se ha
aferrado este miércoles a la consigna de que la salud
es prioritaria frente a los intereses económicos y
defendió su gestión ante la crisis provocada por la bacteria 'E.coli',
que ha causado ya 25 muertos en el país y
daños multimillonarios al sector agrícola. "La salud está por encima
de los intereses económicos", sostuvo el
ministro de Sanidad, el liberal Daniel Bahr,
tanto ante el comisario europeo de Salud y Consumo, John
Dalli, como ante el Parlamento alemán (Bundestag), en la
interpelación convocada para abordar la cuestión.
La alerta se mantiene, así como la recomendación
de no comer pepinos,
lechugas ni tomates crudos ni tampoco semillas germinadas, puesto
que no se ha logrado establecer aún el origen de la infección. "Todo
indica que lo peor ha pasado", añadió el ministro, pese a que entre
este martes y miércoles el número de víctimas mortales subió de 22 a
25. Bahr advirtió a continuación de que probablemente nunca se
llegue esclarecer el origen de la
infección, "tal como ha ocurrido en la mayoría de
casos similares anteriores
en todas partes del mundo".
Asimismo explicó que las nuevas
infecciones han remitido, pero no descartó más casos de
fallecimientos, y rechazó asimismo las críticas vertidas contra la
gestión de la crisis, desde la oposición alemana como a escala
europea, por los perjuicios causados al sector agrícola,
especialmente el español. "Nuestra
prioridad es proteger al ciudadano y actuar deprisa. Por
eso emitimos y mantenemos la
recomendación de no comer
hortalizas crudas, de acuerdo a los parámetros sanitarios
usuales para estas infecciones y las advertencias de los expertos",
enfatizó.
Bahr se vio respaldado por
Dalli, quien por un lado apeló a una
mejor coordinación tanto
entre los estamentos alemanes implicados como entre los socios
europeos, pero por el otro calificó de "correcta" la gestión alemana
y las medidas adoptadas. El titular de Sanidad compareció con estas
explicaciones ante el Bundestag acompañado por su colega de
Agricultura, Ilse Aigner,
tras la reunión mantenida con los homólogos de ambos departamentos
de los 16 Länder alemanes (estados federados), así como Dalli y
demás expertos de los estamentos sanitarios implicados.
Bahr, del Partido Liberal (FDP), se estrenó así como
"rostro visible" del gobierno federal de la gestión de esa
crisis, después de que en los días pasados asumiera todo el
protagonismo su colega Aigner, de la Unión Socialcristiana de
Baviera (CSU). El titular de Sanidad llegó al cargo casi
coincidiendo con el estallido de la
infección, a mediados de mayo, desde el puesto de
secretario de Estado de este mismo departamento.
Críticas desde la UE
La crisis de la 'E.coli' ha provocado un
alud de críticas de los socios de la Unión Europea, que
acusan a Alemania de haber desatado la alarma sobre productos como
los pepinos españoles pese a no tener más que sospechas de las que
luego se retractaron. A los daños provocados en la reputación de
esos productos se une el hecho de que, mientras no se levante la
alerta general sobre las hortalizas crudas, éstas siguen
prácticamente proscritas de los supermercados de todo el país,
independientemente de su procedencia.
Frente a esa situación, el gobierno de la canciller Angela Merkel
esgrime la prioridad de la
protección del consumidor, apoyado en cifras que apuntalan
la gravedad de la situación, como son los 25 muertos y los 690
pacientes -de los más de 2.500 ingresados- que han desarrollado el
peligroso síndrome urémico hemolítico (SUH).
Las críticas, en Alemania,
se dirigen tanto a la supuesta
falta de coordinación entre los estamentos implicados
-Gobierno federal y Länder, más un enjambre de laboratorios- como a
la ausencia en esta crisis de Merkel, quien este martes recogió con
los máximos honores la Medalla de
la Libertad de manos del presidente de EE UU, Barack Obama.
Las imágenes de dicha ceremonia en Washington y las de los dos
ministros en apuros se alternaban hoy en los informativos alemanes.
Mientras, los sondeos apuntalan a los Verdes como
fuerza emergente y capaz incluso de designar el próximo
canciller, reforzados como estandartes del apagón nuclear ahora
firmado por Merkel y también como mejores
defensores del consumidor
y el campo. Fuente
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