Breivik había dicho previamente que actuó solo, y la Policía
señaló que no tenían otros sospechosos de los ataques del viernes.
Sus declaraciones fueron citadas por el juez Kim Heger en una
conferencia de prensa tras la vista a puerta cerrada.
No estaba claro si Breivik era parte de una organización, aunque
él había escrito sobre un renacimiento de los Caballeros Templarios,
una orden medieval de monjes cruzados.
Después de la audiencia, Heger dijo que ordenó prisión
incomunicada de ocho semanas para Breivik, sin cartas, periódicos ni
visitas, excepto de su abogado.
La incomunicación, en línea con una petición de los fiscales, les
permitirá investigar el caso contra Breivik,
Una multitud de gente abucheando esperaba a Breivik en el
Distrito Judicial de Oslo.
"¡Fuera, fuera!", gritaba Alexander Roeine, de 24 años, mientras
golpeaba un coche en el que erróneamente pensaba que iba el asesino
en serie. La Policía hizo ingresar a Breivik en el tribunal por una
entrada lateral.
"Todo el mundo lo quiere muerto", declaró Roeine, que agregó que
conocía a uno de los muertos y a tres supervivientes de los ataques.
Breivik había dicho que quería explicar por qué perpetró los
peores ataques de la historia moderna de Noruega. Se le negó
declarar en público, pero el juez, en su conferencia de prensa,
narró lo que había dicho el acusado de 32 años.
Heger dijo que Breivik había acusado al gobernante Partido
Laborista de traicionar a Noruega con "importaciones masivas de
musulmanes".
Agregó que la bomba contra los edificios del Gobierno en Oslo y
la masacre en el campamento de verano de las juventudes del Partido
Laborista tenían como objetivo disuadir del reclutamiento futuro en
el partido.
"El objetivo del ataque era dar una señal contundente a la
gente", dijo Breivik, según el juez.
La detención de Breivik puede ampliarse antes de su juicio por
cargos de terrorismo, y la Policía dice que el juicio puede tardar
un año.
Después de la vista, un vehículo de la policía trasladó a Breivik,
que iba sin afeitar, con su pelo rubio muy corto y con un chaqueta
roja.
Parecía tranquilo y no intentó comunicarse con los periodistas.
Permaneció inmóvil en el asiento trasero, con un policía a su lado.
SILENCIO POR LOS MUERTOS
Los noruegos guardaron un minuto de silencio por las víctimas.
"En recuerdo de las víctimas ... declaro un minuto de silencio
nacional", dijo el primer ministro, Jens Stoltenberg, en los
escalones de la Universidad de Oslo, flanqueado por los monarcas
noruegos.
El silencio se alargó hasta los cinco minutos mientras miles de
personas permanecían en pie alrededor de una alfombra de flores en
los exteriores de la cercana catedral de Oslo. Sólo se escucharon
los graznidos de las gaviotas y el ladrido de un perro.
Los coches pararon en las calles y sus conductores salieron,
mientras los semáforos cambiaban del rojo al verde.
"Es un suceso trágico ver a todos esos jóvenes muriendo debido a
la locura de un hombre", dijo Sven- Erik Fredheim, un mecánico de 36
años, a Reuters cerca de la plaza de la catedral.
En un manifiesto antiislámico de 1.500 páginas colgado en
Internet, dijo que la violencia era necesaria para rescatar a Europa
del Islam, la inmigración y el multiculturalismo, y agregó que si
sobrevivía al ataque y era arrestado, comenzaría la fase de
propaganda.
Su abogado, Geir Lippestad, dijo que había sido políticamente
activo y que tras percatarse de que no tenía éxito con las
herramientas políticas normales, recurrió a la violencia.
La decisión del juez de celebrar la audiencia a puerta cerrada
ocurrió después de que los noruegos protestaran por la posibilidad
de que los puntos de vista de Breivik pudieran hacerse públicos.
Más de 60.000 personas se han inscrito a una página de Facebook
llamada "Cierra las puertas el lunes", que pedía al tribunal negarle
a Breivik la publicidad que desea.
Otro grupo de Facebook llamado "Boicot a Anders Behring Breivik"
llevaba el mensaje: "Ha planeado esta ejecución para obtener
propaganda. No le permitamos esa libertad (...) Boicot a todos los
medios que describan al terrorista noruego y sus creencias".
El período máximo de prisión en Noruega es de 21 años, aunque
puede ampliarse si existe riesgo de repetir los delitos.
"En teoría puede estar en prisión el resto de su vida", señaló
Staale Eskeland, profesor de derecho criminal en la Universidad de
Oslo.
El juez dijo que las declaraciones de Breivik requerían una
investigación, incluida la de la existencia de dos células más.
El ataque probablemente suavice el debate sobre la inmigración
antes de las elecciones locales de septiembre, según analistas,
mientras los partidos tratan de distanciarse de las creencias de
Breivik y reforzar la imagen de los noruegos como un pueblo abierto
y pacífico.
El número de inmigrantes en Noruega casi se triplicó entre 1995 y
2010 a casi medio millón. El sentimiento de que muchos llegaron
debido a las generosas ayudas sociales de Noruega, ayudó a ampliar
el crecimiento del Partido del Progreso, que se convirtió en el
segundo con más presencia en el Parlamento noruego en las elecciones
de 2009, gracias a una base de votantes principalmente
antiinmigración.
Breivik fue miembro de este partido, pero lo abandonó
argumentando que era demasiado políticamente correcto. Fue entonces
cuando empezó a planificar la "resistencia", enterrando munición
hace más de un año, levantando pesas, almacenando tarjetas de
crédito e investigando sobre la fabricación de bombas mientras
jugaba a videojuegos bélicos.
Después de tres meses de un trabajo laborioso mezclando
fertilizantes, aspirinas y otros químicos en una granja remota,
Breivik condujo un coche alquilado cargado con los resultados al
centro de Oslo el viernes, y accionó el dispositivo en los
exteriores de las oficinas gubernamentales matando a siete personas.
Después se dirigió a la pequeña isla de Utoeya, a 45 km. Vestido
como un policía, disparó con calma a los jóvenes de un campamento de
verano del Partido Laborista, mientras sus víctimas aterrorizadas
trataban de esconderse debajo de las camas o en el bosque. Algunos
saltaron al lago e intentaron nadar hacia tierra.