En una vista celebrada hoy, el juez falló en contra de la defensa
del médico Conrad Murray, acusado de homicidio involuntario, que
había solicitado usar las grabaciones de los preparativos de la que
iba a ser la gira de despedida de Jackson para argumentar que el
cantante no se encontraba bien de salud días antes de su muerte.
El estudio Sony, propietario de los derechos sobre esas imágenes,
había pedido a Pastor que impidiera la difusión de vídeos de Jackson
que no han sido emitidos hasta la fecha.
En un primer momento, el magistrado sí permitió a los abogados de
Murray que visionaran las 100 horas de filmación existentes en los
archivos de Sony correspondientes a los ensayos celebrados en los 10
días previos al trágico final del "rey del pop".
La defensa de Murray, sin embargo, reconoció posteriormente que
no encontraron material que evidenciara una debilidad del artista.
"Incluso en sus días malos, él está bien", dijo el abogado
Michael Flanagan, quien no obstante insistió en que Pastor
permitiera mostrar al jurado 4 horas de grabación para constatar que
Jackson estuvo mucho tiempo ausente durante los ensayos.
El juez no encontró motivos suficientes para autorizar esa
solicitud por lo que las imágenes inéditas de los ensayos de Jackson
quedaron fuera del proceso.
Michael Jackson falleció en Los Ángeles el 25 de junio de 2009
víctima de una sobredosis de medicamentos, en especial un potente
calmante de uso hospitalario de nombre propofol que, según la
fiscalía, Murray inyectó al artista horas antes de su muerte.
La defensa, que no ha desvelado su estrategia, podría intentar
probar que el "rey del pop" se autoadministró una dosis excesiva de
fármacos sin conocimiento de Murray, conjeturan algunos medios de
prensa en EEUU.
El juicio ha registrado varios retrasos y está previsto que
comience con la elección del jurado el próximo 8 de septiembre.
El cantante había anunciado que en julio de 2009 realizaría una
serie de 50 conciertos en Londres que llevaban por título "This Is
It" y estaba preparando las actuaciones en Los Ángeles cuando murió.
Conrad Murray era el médico personal que había contratado Jackson
para que le acompañara durante su estancia en el Reino Unido.
El doctor ha reconocido que administraba medicamentos a Jackson
para ayudarle a combatir su insomnio.
Según varios testimonios, Jackson era un consumidor habitual de
propofol, una sustancia blanca a la que llamaba su "leche".
En caso de ser condenado, Murray se enfrenta a una pena máxima de
4 años en prisión.