LA PELÍCULA DE BALTASAR GARZÓN
Baltasar Garzón mira al escritor Manuel Rivas,
interlocutor en la charla, y en un momento de debilidad emocional
suelta una palabrota: "¿Dónde coño hay un pago del Banco de
Santander a mí? [...] Por Dios, ¿qué es esto? ¿Por qué? ¿Porque me
llamo Garzón?". Es un instante de furia, de dolor, parecido al que
se ve en pantalla cuando habla de su familia, de las tensiones
sufridas por sus hijos -a los que dedicó y dirigió un revelador
libro, Un mundo sin miedo-, y que las tres cámaras usadas por Isabel
Coixet graban sin descanso. Es 18 de diciembre de 2010, en un frío
apartamento madrileño prestado para la ocasión, y el silencio que
sigue solo lo rompe la respiración indignada del juez de la
Audiencia Nacional, suspendido cautelarmente a la espera de un
juicio que nunca llega.
La cineasta catalana, en un texto escrito para presentar su
documental, asegura que ya en julio contactó con Baltasar Garzón, a
quien no conocía, "para filmar un documento en el que él hablara de
la situación por la que estaba atravesando". Le respondió sin darle
muchas esperanzas. Garzón se instaló en La Haya, para trabajar de
asesor del Tribunal Penal Internacional. "A cada nueva noticia
alrededor del juez, crecía mi perplejidad y aumentaba mi estupor",
escribe Coixet.
Finalmente, concertaron una cita, y la cineasta le pidió al
escritor Manuel Rivas que fuera él quien interrogara al juez,
mientras ella controlaba desde detrás de las cámaras la grabación.
Durante seis horas, el pasado 18 de diciembre Rivas y Garzón se
sentaron cara a cara, pasaron frío juntos y repasaron la carrera de
una de las personalidades más importantes de la sociedad actual
española. El resultado final es Escuchando al juez Garzón, 84
minutos de un documento revelador que se proyectará en el próximo
festival de cine de Berlín el lunes 14, en la sección Eventos
Especiales, y que posteriormente podrá verse en Internet en
la web de cine
indie filmin.es. En un blanco y negro excepcional, que de
puro gélido salta a la gama de los azules, Baltasar Garzón recuerda
sus primeros pasos como juez -el próximo domingo 13 se cumplirán 30
años del inicio de su carrera judicial-, los recuerdos de amigos ya
fallecidos, como el juez Giovanni Falcone, a cuyo entierro asiste el
español en mayo de 1993, y que le dejan marcado, o su paso por la
política y su análisis de los GAL.
También hay tiempo para que describa con todo lujo
de detalles los días previos y posteriores a la detención en Londres
del dictador chileno Augusto Pinochet, y cómo la embajada británica
en España apoyó sus pasos. Y en la media hora final llegan los temas
actuales, los tres sumarios a los que se enfrenta Garzón. Como
describe Coixet: "En medio de todo esto, un juez que, a mi modo de
ver, no ha hecho más que hacer su trabajo. Con rigor, con pasión y
con entusiasmo. Algo de lo que no andamos precisamente sobrados". El
hombre detrás de la figura judicial se enfada, cuenta cómo alguien
quemó los coches del ahora marido de su hija y de un escolta, los
miedos que ha superado junto a su familia, los asaltos a su hogar y
el mancillamiento de su nombre. Es Garzón, sí, pero como nunca le
hemos visto. "Al acabar el montaje, se lo mostramos y Garzón dio su
aprobación inmediatamente, sin tocar un fotograma", recuerda Coixet.
"Luego, dijo tímidamente: '¿No se me ve muy crecido?'. No dudé en
contestar: 'Baltasar, si con todo lo que estás pasando, no se te
viera crecido, ¡empezaría a preocuparme!". Garzón sigue a la espera
de fechas para su juicio.
"A partir del 'caso Gürtel' comienzan un acoso
y una persecución implacables"
A continuación se ofrece un extracto de las respuestas de
Baltasar Garzón a Manuel Rivas en el documental Escuchando
al juez Garzón, de Isabel Coixet. Algunas declaraciones han
sido editadas para su mejor comprensión. » Crímenes del
franquismo. "Lo que me llamó poderosamente la atención, de
una forma que me derrotó, fue que después de 70 años en
España no hubiera un organismo que tuviera un índice, un
documento donde estuvieran identificadas las víctimas, el
número y los lugares, es decir, un mapeo de aquel fenómeno.
Es verdad que en algunas comunidades autónomas se ha hecho,
y algunas asociaciones de la memoria histórica lo han hecho,
pero a nivel de Estado no existía".
» La cacería, el 'caso Gürtel' y el acoso. "Hay una fecha
que para mí es determinante, que es cuando estalla el
denominado caso Gürtel. A partir de ahí, con aquella
mascarada que montaron determinados medios de comunicación
en torno a la cacería [...] comenzaron el acoso y una
persecución implacable en mi vida privada y en la vida
profesional, con denuncias y querellas constantes, solo por
estar investigando delitos graves de blanqueo de dinero, que
era mi obligación como juez, nada más".
» "Me siento condenado". "Se están necesitando dos años
para que se celebre el juicio de la Memoria Histórica, dos
años para un caso que no tiene nada que investigar y en el
que además ha sido denegado todo. ¿Esto qué es? No soy yo el
que lo tiene que decir. Solamente analicemos la situación y
que cada uno saque sus propias conclusiones. Yo lo único que
he pedido es que me juzguen ya para poder defenderme, aunque
visto lo visto va a ser bastante limitadamente. Todo es muy
llamativo. Algunos me han preguntado: '¿Usted se siente
condenado?' Hombre, sentirme condenado, sí; estar condenado,
no. Es diferente. Por lo que estamos viendo sí me siento
condenado. El tribunal que admite la querella hace además
acto de instrucción y me va a juzgar también. [...] Ahora,
¿estoy condenado? No. ¿Tengo energías para seguir? Sí. Y lo
voy a hacer".
Más adelante, Garzón ahonda en el tribunal que le va a
juzgar. "Me encuentro en una situación en la que cinco de
los siete magistrados que me van a juzgar son los que
admitieron la querella, los que han resuelto los recursos
contra esa admisión, los que han dado participación a todas
las partes, los que han resuelto todos los recursos
planteados por esas partes, los que han confirmado la
decisión del juez instructor de imputarme, de no sobreseer
el procedimiento, de abrir procedimiento contra mí, los que
me han denegado las pruebas. ¿Usted cree que me puedo sentir
absuelto?".
» Corrupción. "La corrupción es el cáncer de la democracia.
Democracia y corrupción deberían de ser incompatibles. Corrupción y
dictadura... la propia dictadura es una corrupción. Son términos que
pueden ir enlazados y del brazo permanentemente [...]. Es
incompatible que el sistema democrático pueda beneficiarse de
comportamientos ilícitos. El liderazgo político, el liderazgo
social, conlleva una carga de confianza hacia el ciudadano, y el
ciudadano necesita confiar en los líderes políticos que le
representan. Cuando lo que se le enseña o se transmite al ciudadano
es que todo vale, que no importa, que lo trascendente es que no te
pillen [...] que no sepan que has metido mano en la caja... Eso es
una filosofía peligrosísima. Esa ha sido la cultura durante muchos
años en España [...]".
"Aquí lo que ha pasado es que ya no da miedo ser corrupto. Porque
lo eres y te siguen eligiendo, te siguen celebrando. Y toda la
fuerza va dirigida a decir: 'Esto es una tontería, si el malo es el
juez. ¿Cómo se atreve? ¿Pero qué hace? Si hizo aquello, si hizo
aquello'. ¿Cómo pueden atacar a las instituciones de esta manera? Al
juez, al fiscal, a la policía, al Gobierno, a todos. Hay unas
personas que están siendo investigadas con todas las garantías, se
desarrolla esa investigación, unos quedan fuera, otros quedan
dentro, un juez empieza, otro continúa y ratifica las medidas
iniciales, y a un juez se le somete a un juicio ante el Tribunal
Supremo, cuando otros han hecho exactamente lo mismo. Y se acota
respecto a Baltasar Garzón. ¿Por qué? Es una pregunta que me estoy
haciendo todavía".
» "Por Dios, ¿qué es esto?". "De las tres causas, esta [la de los
supuestos pagos] es la más desquiciante. Es para mí alucinante. No
entiendo nada. Ya no es que me tenga que defender de acusaciones, es
que no sé de lo que me tengo que defender. Porque no sé cuál es la
acusación. La acusación de que he cobrado dinero, que no he cobrado,
que he percibido fondos, que no he percibido, que he distribuido,
que no he distribuido, que he gestionado, que no he gestionado... Es
decir, no sé a día de hoy por qué se me está investigando, por qué
se me ha abierto una causa general. En Estados Unidos, cuando llego
lo que hago es, sencillamente, por mi carácter altamente inquieto,
no quedarme tranquilo como me podía haber quedado...".
Sigue la conversación:
"Entonces de ahí se deriva una investigación en la que se llama a
los presidentes de las entidades bancarias, a todos los
responsables, bueno, a mí, por supuesto. Y todos dicen: 'Mire, no,
no ha recibido, no, no solicitó, no, no'... Encima el juez
instructor, incomprensiblemente para mí �alguna vez tendré que
estudiar en profundidad y analizar qué es lo que ha sucedido aquí�,
dice que la universidad ha mentido, que yo he mentido, que a mí me
están protegiendo, que si mi hija...".
El juez explica sus cuentas: "Yo era un profesor
invitado allí, era el último mono, tenía un despachito chiquitito y
estaba allí, y luego, cuando había un evento de estos, se convocaba
al público y ya está. Hombre, no es de recibo que se ponga en duda
esto, sin ninguna base, y se acuerde una investigación de todas mis
cuentas. Muy bien, que investiguen lo que quieran, se van a
encontrar mi sueldo, mis derechos de autor de las obras que he
publicado y lo que he podido cobrar de la universidad y de las
conferencias que he podido dar. Todo está ahí. ¿A qué viene esto? ¿A
qué viene esto? Pero es que incluso están llegando a cuentas que son
tituladas por otra persona que no está implicada para nada. ¿Hasta
dónde? Y después, oiga, yo le he aportado el número de mi cuenta en
Nueva York, mire usted, este es el número de mi cuenta, pida usted
el saldo. Pero es más, es que le voy a dar más, le voy a dar todas
las nóminas que tengo, los cheques de la universidad, pida la
contrastación, pida la declaración del responsable de finanzas, del
responsable legal, hágalo por comisión rogatoria, hasta he puesto
las preguntas para que libremente digan allí todo. No sé qué hacer
más. Es que se ha llegado a publicar en un libro �que está en la
base de todo esto y que en su momento tendré que exigir las
responsabilidades�, y se ha editorializado en algún medio de
comunicación con un director amigo mío, que mi patrimonio está más
allá de los once y pico millones de euros. Pero, ¿están locos? Pero,
¿esto qué es? Pero, ¿cómo se puede destruir a una persona? ¿Qué es
eso de los pagos de Nueva York del Banco de Santander? ¿Dónde coño
hay un pago del Banco de Santander a mí? Ni a nadie de mi familia. Y
las cosas están ahí y siguen y siguen. Por Dios, ¿qué es esto? ¿Por
qué? ¿Porque me llamo Garzón?".
» "Que no impliquen a mi familia". "Si quieren acabar conmigo que
lo hagan de otra manera, pero que no impliquen a mi familia, que no
impliquen a mis amigos, que no estén destruyendo a unos y a otros.
Aquellos que creen en la justicia se están echando las manos a la
cabeza. A mí me llaman: '¿Qué hacemos'. Desde febrero: 'Oiga, pero
si nosotros hemos estado allí, si sabemos que esto no es'. [...] Los
cobros, los pagos... claro, eso va generando una base y el ciudadano
normal acaba diciendo: 'Oye, pues algo habrá, ya se habrá llevado
algo ese, el sinvergüenza este, mira el de los derechos humanos,
mira'. Es una fórmula evidentemente concertada por quienes dicen
esto para que el apoyo o la credibilidad de una persona caiga:
'Hombre, este que está diciendo que lucha contra la corrupción y
ahora resulta que se lo está llevando crudo, pues vaya credibilidad,
¿no?'. ¿Cómo combates eso? Porque a mí lo que se me está diciendo es
que pruebe un hecho negativo. Es que es incomprensible porque
incluso cuando demuestras el hecho negativo todavía se te siguen
exigiendo responsabilidades. Entonces, yo, ¿qué tengo que hacer?".
» Amenazas de extrema derecha. "Yo estoy ahora en La Haya y lo
primero que se recibió fue una información de que un grupo de
extrema derecha, Combat 18, había cruzado unos correos diciendo:
'Hay que liquidar al juez porque está investigando los crímenes del
franquismo'. No lo había dicho nunca, pero, bueno, lo digo ahora.
¿Cómo explico yo esto a mis hijos? Ellos tienen que aprenderlo,
ellos tienen que vivirlo".
» La gravedad de la prevaricación. "La acusación de prevaricación
respecto de un juez es la más grave que se le puede hacer. El dolor
que lleva consigo es muy grave, sobre todo cuando uno tiene la
conciencia y la seguridad de no haber cometido ningún delito, de
haber hecho lo que tenías que hacer como juez, juez competente al
que le correspondió por sorteo riguroso esta investigación. He
tenido que sufrir incluso las dudas de que se podría haber alterado
el reparto para quedarme con el asunto. Eso es especialmente
doloroso porque quien se atreve a dudar de eso [...], es decir, de
haber actuado correctamente, tiene muy poca sensibilidad".
» "Se quiere acabar con un modelo de juez". "Yo no sé si se
pretenderá eso o no, pero desde luego lo que sí se quiere es acabar
con un modelo de juez. 'No más Garzón' es lo que están pidiendo todo
ese conjunto de medios que jalean desde la extrema derecha y desde
la radicalidad y el fanatismo más absoluto. Que se vaya Garzón, que
se vaya cuanto más lejos de España mejor y que desaparezca de la faz
de la tierra, que es pernicioso para la sociedad española. En fin".
» "Nunca seré derrotado". "No me puedo sentir derrotado. No, no.
En absoluto. Al contrario, tengo más ganas que nunca de que se
establezca cuál es la verdadera situación. Y además es que no me
puedo sentir, no me puedo permitir, ni yo ni ningún juez. Si tú has
aplicado las leyes, has interpretado y ahora te encuentras en esa
situación, sí te pueden hundir, claro, me pueden hacer perder la
carrera. Sí, en ese sentido alguien puede decir que me ha derrotado.
No en mis principios y mis convicciones, en lo que yo siento que es
la justicia... En mi defensa por lo que creo que es justo en la
aplicación de la ley y de las víctimas no me van a derrotar jamás.
Me pueden echar, sí, y eso será muy doloroso, pero desde luego
seguiré peleando y seguiré denunciando aquello que creo que debe ser
denunciado". Fuente
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