Nació
el 11-S y muere en la matanza de Arizona
Dice su madre que Christina estaba muy interesada en
política, todo lo interesada que puede estar una niña de nueve años;
aunque ésta tenía una marca invisible de nacimiento: haber llegado
al mundo el fatídico 11 de septiembre, el día en que cambió el modo
de funcionar del planeta. "Christina era muy consciente de lo que
sucedía en el mundo, de los problemas y las inquietudes de la
gente", asegura Roxanna Green al diario The Arizona Star. Christina
era una patriota, recuerda su madre para las televisiones, con una
entereza que casi duele al escuchar. En un momento, esa fortaleza se
resquebraja y se le rompe la voz: "Vestir de rojo, azul y blanco
[los colores de la bandera norteamericana] era muy especial para
ella".
Christina Green tenía nueve años. Nació en un día que oscureció
EE UU y ha muerto en una de esas tragedias estadounidenses que de
vez en cuando sacuden en su forma más brutal al país. Tanto interés
tenía la pequeña en saber lo que sucedía en la sociedad en la que
vivía que una vecina la llevó al mitin que la congresista Gabrielle
Giffords ofrecía el sábado en un concurrido centro comercial de
Tucson. "No pudieron hacer nada por ella", describe la madre sobre
los infructuosos intentos de reanimar el cuerpo sin vida de su hija.
"Recibió un disparo en el pecho que acabó con su vida". "Éramos
cuatro y ahora somos tres", certifica el padre de Christina, John
Green, al referirse a la muerte de su hija.
Un jurista con 40 años de experiencia
Otras cinco personas perdieron la vida el sábado en otro día
negro para la historia de Estados Unidos. El juez federal John Roll,
63 años, resultó herido de muerte por los disparos de Jared Lee
Loughner, el sospechoso que la policía tiene desde el sábado por la
tarde bajo su custodia. El presidente Barack Obama dijo del juez
Roll que había sido un jurista que ha servido "al sistema legal
americano durante más de 40 años". Nombrado para la judicatura por
el primer presidente Bush, Roll y su familia no eran ajenos a los
riesgos que conlleva dictar justicia. Debido a un litigio entre un
hacendado de Arizona y un grupo de emigrantes mexicanos, el juez
tuvo que recibir protección del servicio federal de los Marshal
debido a diferentes amenazas.
Diversos medios de comunicación apuntan a que el juez se había
acercado al lugar de los hechos tras salir de misa para saludar a la
congresista Giffords, con la que había trabajado con anterioridad;
para agradecerle una carta de apoyo que ésta había mandado al noveno
circuito de apelaciones -en el que servía el juez Roll- para que se
declarara "una emergencia judicial" que ayudara a sacar adelante la
enorme cantidad de trabajo que se acumula en esos juzgados. Otras
fuentes apuntaban a que el juez se encontraba realizando compras en
el supermercado cercano al lugar en el que la congresista realizaba
su denominado acto Congreso en tu esquina, reuniones con las
que los miembros del Capitolio de Washington quieren acercarse a los
problemas reales de la gente de sus distritos estatales que les
votan para la política nacional.
La juez retirada del Tribunal Supremo Sandra Day O'Connor, que
vive en Arizona, ha asegurado al diario The New York Times
estar devastada por la noticia de la trágica muerte del juez Roll.
"Parece que algo así solo sucede en lugares como Afganistán. Desde
luego es algo que no debería de pasar en Tucson o ningún otro lugar
de Estados Unidos".
Las otras cuatro víctimas mortales son Dory Stoddard, un
trabajador de la construcción de 76 años retirado que se abalanzó
sobre su mujer para protegerla cuando el pistolero comenzó a
disparar sobre la multitud que se congregaba en torno a la
congresista. Testigos presenciales aseguran que Stoddard recibió un
tiro en la cabeza; su mujer fue alcanzada tres veces en las piernas
pero se recupera en el hospital de Tucson. Dorothy Morris, 76 años,
y Phyllis Scheck, 79, también resultaron muertas. La pequeña Green
fue la única de las seis víctimas mortales que no falleció en el
lugar de los hechos. Green murió en el hospital poco después de ser
ingresada. Fuente
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