Más de 700 denuncias por incumplir la ley
antitabaco
La respuesta ciudadana a las webs que permiten
denunciar los incumplimientos de la ley antitabaco han desbordado
las previsiones de sus organizadores. En
Facua -Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios en
Acción- una de las más activas en este sentido, se han recibido más
de 700 denuncias, todas ellas con nombre, apellidos y DNI del
denunciante.
Los bares, cafeterías y restaurantes de Andalucía son los que,
según las quejas ciudadanas, más incumplen la nueva norma. A mucha
distancia, Madrid y Cataluña.
"Teníamos previsto un protocolo para trasladar las denuncias a
las consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas hasta un
total de 200. Vista la avalancha, hemos tenido que replantearnos el
plan de trabajo", asegura un responsable de Facua. El sistema que
ellos siguen se inicia con la comprobación, hasta donde pueden, de
la autenticidad de los datos del denunciante. Su sistema
informático, afirman, está preparado para rechazar numeraciones
inverosímiles en los documentos de identidad, aunque son conscientes
de que no es un sistema infalible al engaño. A continuación, envían
los datos a las consejerías de las comunidades autónomas para que
realicen la inspección.
Si les llama la atención la acumulación de quejas sobre un
establecimiento, ellos mismos se convierten en denunciantes. Por
ejemplo, aprovechando la atención que se le está prestando al tema,
la organización de consumidores ya ha presentado una contra un bar
del centro histórico de Sevilla que hace caso omiso de la actual ley
y de la anterior, que prohíbe tener máquinas expendedoras de tabaco
en el exterior, al alcance de los menores. "Llevamos varios años
alertando a las autoridades sobre ese establecimiento, y nunca nos
han hecho caso. En la Junta de Andalucía nos han remitido al
Ayuntamiento; allí, a la Junta de Andalucía. Nunca han enviado un
inspector".
A las denuncias del sector hostelero le siguen en importancia los
hospitales y centros de autobuses y ferrocarril. Especialmente
denunciada ha sido la madrileña estación de Atocha. Estos recintos
tienen un problema. Se entiende que en los espacios cerrados (salas
de espera, vestíbulos) no se puede fumar, pero queda la duda de los
andenes.
En las grandes estaciones ferroviarias, como la de Atocha, estos
están cerrados por tres lados y bajo techado, pero tienen uno
abierto -por donde entran los trenes- que no lo está. La ley (ni en
su versión actual ni en la anterior) indica qué debe hacerse en
estos sitios. Solo afirma que está prohibido fumar en "Estaciones,
puertos y medios de transporte ferroviario y marítimo, salvo en los
espacios al aire libre". Si se le aplica el mismo criterio que el
utilizado para decidir lo que es una terraza cerrada (más de dos
paredes y un techo), estos andenes serían sitios cerrados -y, por
tanto, zonas sin humo- a pesar de ser enormes y estar muy
ventilados. No ocurre lo mismo con estaciones menores o apeaderos de
cercanías, donde hay como mucho un voladizo que protege a los
pasajeros de la lluvia.
Claro que esto es suponiendo que las denuncias se refieran a
estos espacios, y no a los cerrados (servicios, taquillas), donde
siempre ha estado prohibido fumar.
Centros sanitarios
Respecto a los centros sanitarios, donde los incumplimientos
fueron evidentes el pasado domingo, las denuncias no sólo afectaban
a pacientes y familiares que cigarro en mano se reunían en las
puertas, sino al propio personal sanitario.
Otra organización que ayuda a presentar denuncias es
Nofumadores.org,
pero su presidenta aclara que no van a ir tan lejos como Facua,
y que solo asesoran. Luego el demandante debe ir a la consejería
correspondiente (la lista está también en su web). Sobre estas
denuncias aún no hay datos.
Hoy, la ministra de Sanidad, Leire Pajín, ha asegurado que la ley
se está cumpliendo con "toda normalidad" -como se esperaba, añadió-,
y recordó a los ciudadanos que "pueden denunciar a aquel que esté
incumpliendo esta ley" y fume donde esté prohibido.
Estas actuaciones deben ir a la policía municipal o a la
consejería de sanidad de su comunidad. Esto no ha cambiado con
respecto a la anterior ley, lo deja en manos de los responsables
autonómicos la posibilidad de boicotear por omisión la ley (basta
que no tramiten las denuncias o que no hagan las inspecciones
correspondientes). Pero esta vez es más difícil porque la ley casi
no tiene excepciones a las que agarrarse. Fuente
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