¿QUÉ LE PASÓ A SILVIA ABASCAL
EN EL FESTIVAL DE CINE DE MÁLAGA?
Eran las siete de la tarde del sábado y todos los
actores y acompañantes esperábamos un coche en el hall del hotel
Málaga Palacio. Silvia, vestida ya de gala, le comentó a
su representante que no se encontraba bien. Todos
notamos que algo le pasaba hasta que después de llevarse las manos a
la cabeza como si sufriese un fuerte dolor, cayó al suelo desmayada.
Una chica que iba acompañando a Natasha Yarovenko llamó
rápidamente a una ambulancia. Los invitados fueron saliendo de
hotel, preocupados, para ir a hacer la alfombra.
En cuestión de diez minutos llegó
un equipo del Samur y se llevaron a Silvia al hospital.
Mientras, los actores iban llegando a la alfombra roja y hablaban
entre sí por sus móviles para preguntar cómo estaba Silvia. Al
finalizar la gala, que fue presentada por Quim Gutiérrez y Juana
Acosta, nos comunicaron que estaba mejor.
Le estaban haciendo pruebas pero parecía que los mareos y
el dolor habían sido causados por un problema en el oído.
Después del susto llegó la fiesta, de las mejores del mundo
festivalero. Por allí andaban desde
Clara Lago, en su faceta de cazahombres, hasta el mismísimo Miguel
Ángel Silvestre. Mi actor preferido llegó, cumplió y se fue
a su habitación a descansar. El
alma de la fiesta fue Carlos Bardem, acompañado por el
también actor Fernando Tejero, que celebraba su Biznaga a Mejor
actor. Tengo que decir que tuve tiempo para conversar con
Cecilia Gessa, novia de Carlos, y
es un auténtico encanto. Educada, cariñosa, agradable… No
tengo calificativos suficientes para ella, pero nos dejó a todos
enamorados.
Y hablando de enamorarse, lo de
Miguel Ángel Muñoz y Manuela Vellés es amor verdadero. La
pareja no se despegó en toda la noche y bailaron como locos hasta
que nos echaron de la sala. ¡Da gusto verlos! También aguantaron
hasta el final Patricia Montero y
su novio, Álex Adrover; Aura Garrido; Pablo Rivero; Eugenia Silva;
María Valverde… Cuando las luces de la sala se encendieron
a las siete de la mañana, una servidora se fue a su habitación.
Antes de que eso pasase, Natasha
Yarovenko anunció en mitad de la pista que en su habitación seguiría
la fiesta. Y así fue, allí bailaron y celebraron el
palmarés hasta las 10 de la mañana. Hubo muchos que empalmaron con
el tren de vuelta a Madrid. Las
caras de los susodichos por la mañana eran un poema. Todos
estaban hechos polvo y lucían gafas de sol para tapar los efectos de
la fiesta. Fuente
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