PORTUGAL ESTÁ A LAS PUERTAS DE
UN RESCATE ECONÓMICO
Los altos intereses que paga
Portugal para refinanciar su deuda a corto plazo,
visibles en la subasta de bonos de este miércoles, han estrechado el
cerco al país, al que muchos expertos y sus
propios banqueros ven a las puertas de un rescate. La conveniencia
de una hipotética ayuda, a la que el
Gobierno socialista en funciones sigue resistiéndose,
aumenta cada día y ya se ha ganado el respaldo del
sector financiero del país.
Los responsables de sus mayores instituciones privadas, el Banco
Comercial Portugués (BCP), el
Banco Portugués de
Inversión (BPI) y el
Banco Espírito Santo (BES),
han advertido públicamente de que Portugal necesita lo antes posible
un préstamo para prevenir
la escasez de liquidez. Pero fuentes del Gobierno socialista en
funciones negaron este miércoles que existan conversaciones con
Bruselas sobre una ayuda financiera de emergencia, pese a que
políticos y comentaristas de la prensa lusa así como medios
europeos, insisten en especular sobre ella.
La dimisión del Ejecutivo, el pasado 23 de marzo, a causa del
rechazo en el Parlamento de su último
plan de austeridad y la
convocatoria para el próximo 5 de junio de comicios legislativos
anticipados han debilitado la situación del país a los ojos de los
inversores. Su dificultad para acceder a los mercados se reflejó hoy
en la colocación de 1.005 millones de euros a seis y doce meses a un
interés del 5,11% y del 5,90 %, respectivamente, mucho más alto que
el 2,98% y 4,33% de las últimas emisiones del mismo tipo.
La demanda de la subasta
fue 2,3 veces superior a la oferta en el plazo más corto, en el que
se vendieron 550 millones de euros, y 2,6 en el más largo, que
colocó 455 millones. La emisión, que siguió a otra de 1.650 millones
a quince meses, colocada la semana pasada, se produjo cuando la
percepción de riesgo sobre
la situación lusa se hace sentir también en los títulos a largo
plazo que cotizan en el mercado secundario.
Los intereses que
penalizan la deuda portuguesa a cinco años superaron esta semana el
10% y los bonos a diez años el 8,77%, aunque este miércoles parecían
estabilizados. Los
analistas financieros consideraron especialmente significativo el
recrudecimiento de las tasas de interés en el plazo de seis meses de
la subasta de hoy, que se ha disparado desde el pasado 11 de marzo
del 2,98 % al 5,11 %.
Rebaja de la calificación
El Ministerio de Finanzas justificó este agravamiento como la
confirmación del "deterioro de las
condiciones de financiación", causado por el rechazo
parlamentario del último plan de ajuste económico, que forzó la
dimisión del primer ministro José
Sócrates. La presión financiera sobre Portugal se ha
intensificado además por las decisiones de las principales agencias
de notación financiera de rebajar cinco niveles en menos de dos
semanas la calificación del país y de sus principales bancos.
Standard & Poor's (S&P) y Fitch han rebajado en la última semana la
calificación que asignan a
la deuda soberana lusa a "BBB-", cerca del bono basura, mientras que
Moody's realizó un recorte menos drástico, hasta "Baa1". Las tres
agencias decidieron también cortar la nota de los principales bancos
lusos debido al contexto de incertidumbre política y presupuestaria
del país.
Las voces favorables a pedir ayuda cuanto antes van en aumento y el
presidente del BES, Ricardo Salgado,
y el del BCP, Carlos Santos
Ferreira, abogaron por tramitar al menos una ayuda
"intermedia", de 10.000 millones a 15.000 millones de euros para
salvar la "preocupante" situación.
Más drástico aún se mostró el presidente de la
Asociación Portuguesa de Bancos (APB),
Antonio de Sousa, quien
consideró urgente que Portugal pida
auxilio por que sus
instituciones financieras no tienen ya dinero para prestar
y mover la economía. Sin embargo, un portavoz de la Comisión Europea
aclaró el martes que no se puede facilitar un préstamo a corto plazo
para Portugal fuera de lo previsto en el fondo de rescate para
evitar bancarrotas. Fuente
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