¿QUÉ ES LA CURA TERMAL Y PARA
QUÉ SIRVE?
Piernas cansadas, hormigueos, calambres, varices y
dolor de piernas. Todos estos síntomas son signos de una
insuficiencia venosa. Ésta puede evolucionar hacia una patología
potencialmente grave: la flebitis, que corresponde a la formación de
un coágulo de sangre en una vena profunda. Sea cuál sea la afección,
el termalismo propone distintas curas para tratar este tipo de
patologías.
Una insuficiencia venosa puede traducirse en un ataque a las
venas superficiales o profundas, lo cual produce varices y flebitis.
La sangre no fluye tan rápidamente y se “estanca” en las venas y
arterias. La flebitis se produce cuando se forma un coágulo en una
vena profunda. Las curas termales proponen tratar varias patologías
venosas con tratamientos específicos.
Patologías venosas tratadas
El 40% de los pacientes suelen padecer secuelas de una flebitis:
edemas, afecciones cutáneas o incluso úlceras post-flebitis. La
cura, en general, se lleva a cabo durante el mes siguiente al
episodio flebítico, cuando el paciente aún está bajo tratamiento
médico.
Las otras indicaciones correspondientes a insuficiencias venosas
crónicas, de varices o no, son los problemas circulatorios en
general. Los pacientes suelen sufrir las habituales “piernas
cansadas”, calambres y hormigueo. También pueden recurrir a esta
cura aquellos que tengan problemas cutáneos asociados a una
insuficiencia venosa: edemas, dermitis o incluso un eccema varicoso.
Los problemas de hemorroides, acrosíndromes y acrocianosis, que se
manifiestan por una disfunción circular también pueden someterse a
esta cura.
Las contraindicaciones son las mismas que para todas las curas
termales: no se pueden tratar úlceras graves ni linfangitis.
Curas ofrecidas
La insuficiencia venosa es consecuencia de una mala circulación
de la sangre hacia el corazón. Para estimular la circulación de las
venas superficiales y profundas, se propone una balneoterapia tibia
(entre 27 y 29 ºC). La persona se sumerge en una bañera de chorros
de agua cuya presión disminuye de forma progresiva durante la
sesión. Los baños pueden ser bien diversos: en una bañera o piscina,
con burbujas, enriquecidos con oxígeno o incluso baños de barro. Es
recomendable que camines por pasillos de agua a contracorriente,
siempre con el objetivo de estimular la circulación venosa.
Además de la balneoterapia, los institutos también proponen masajes
localizados que permiten un drenaje manual de la sangre. Esta cura
específica está siempre bajo la supervisión de un médico termal o
kinesiterapeuta. Permite deshinchar, aliviar y disminuir el dolor a
nivel de las piernas. Debes tener en cuenta que para los
tratamientos de la flebitis, esta cura suele estar relacionada con
un seguimiento reumatológico o ginecológico.
Tratamientos y efectos
Efecto Calma el dolor Regulación de la circulación venosa Flebo-dinámico
Estimulante Calma el dolor Flebo-dinámico Regulador, calma el dolor
Una ocasión para prevenir y educar
Los episodios de insuficiencia venosa pueden curarse si se tratan
desde el principio.
Sin embargo, el mejor tratamiento es la prevención. Por ello, a lo
largo de estas curas, te ofrecerán consejos a nivel dietético además
de sugerencias de actividad física y soluciones de contención
diarias.
Estas curas termales suelen implicar una estancia de tres semanas.
No obstante, también puedes beneficiarte de una cura más corta, para
prevenir o aliviar los dolores.
Sarah Laîné Fuente
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CONOCE LOS BENEFICIOS DE LA
CURA TERMAL
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