MARIA JOSÉ CAMPANARIO RECIBIDA
AL GRITO DE 'LADRONA'
Medio centenar de personas concentradas ante las
puertas de la Audiencia Provincial de Cádiz
han recibido con insultos y
gritos de "ladrones" a los acusados de la 'Operación
Karlos', sobre una trama para obtener pensiones
fraudulentas, a su entrada a los juzgados, donde este
lunes ha comenzado la vista oral.
Pasadas las tres y media de la tarde ha entrado
María José Campanario,
acompañada de su marido, el torero Jesulín de Ubrique, y de su
madre, a quienes han gritado "¡Ladrones!" y "¡Vais a ir a Puerto II!"
algunos de los congregados ante la puerta de la Audiencia, donde
también hay numerosos medios de comunicación, en especial de la
prensa del corazón. La mujer del diestro es una de las
25 personas acusadas de
formar parte de una trama organizada dedicada a obtener de manera
fraudulenta pensiones por incapacidades laborales.
Recientemente, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS)
había estimado el recurso presentado por las defensas de los
procesados, estableciendo que el juicio por esta causa se celebrase
ante una Sala de jueces profesionales, y no ante un jurado popular.
La razón es que el delito
principal, que arrastra al resto, es el de estafa, que no
es competencia del jurado, según establece la Ley.
Según el Tribunal Supremo, el resto de imputaciones -falsedad
en documento oficial, actividades prohibidas a funcionario
y cohecho- son meras
actuaciones instrumentales para lograr la estafa, dándose la
circunstancia de que "por la propia naturaleza de las conductas,
resulta imposible su tratamiento por separado en el juicio oral".
Expectación mediática
El juicio ha despertado una gran
expectación mediática, lo que ha hecho que la Audiencia
Provincial habilite una sala para los más de 90 profesionales de
medios de comunicación acreditados puedan seguir la vista.
La 'Operación Karlos', según indicó la Guardia Civil cuando se
destapó, se inició cuando los agentes del Instituto Armado tuvieron
conocimiento de que Carlos Carretero -ex jefe de la Policía Local de
Ubrique (Cádiz)- podría encontrarse implicado en una trama
organizada dedicada a la concesión
de pensiones por incapacidades laborales mediante
procedimientos ilegales, pudiendo estar encargado de captar a
personas interesadas en obtenerla de dicha forma.
Tras las primeras investigaciones, constataron que esta persona
contaba con la connivencia de un
inspector médico (Francisco Casto), que se apoyaba en
determinados facultativos, tanto de atención primaria como
especialistas, para expedir bajas e informes médicos falsos e
incorporarlos a la documentación necesaria para iniciar el
expediente de incapacidad laboral o por accidente, encargándose de
supervisar estos documentos mediante cobro de dinero.
Hasta 24.000 euros
Además, según la Guardia Civil, informes médicos emitidos por
especialistas pudieron incluso ser falsificados por alguno de los
facultativos implicados. Para ello, los interesados
abonaban cantidades que oscilaba
entre los 9.000 y los 24.000 euros, con el fin de
beneficiarse de estas pensiones fraudulentas.
En los casos en los que el beneficiario carecía de dinero, los
dirigentes de esta trama le facilitaban
una póliza a través de entidades bancarias, que
posteriormente era abonada al banco una vez concedida la pensión.
Así, una vez recibido el dinero o parte del mismo, Carlos
Carretero instaba a los aspirantes a dicha prestación que residen
fuera de la ciudad de Cádiz a que
fijaran su domicilio en esta ciudad, ofreciendo direcciones
de familiares de él mismo y de un facultativo implicado en la trama,
al objeto de que el Inspector Médico, asignado al área de la Bahía
de Cádiz, pudiera emitir su informe favorable.
Para ello, previamente el candidato a la pensión
debía de estar de baja médica
por su facultativo de cabecera, por un especialista o haber sido
atendido de urgencias en un centro hospitalario.
Incapacidad laboral
En la mayoría de los casos investigados, los médicos de atención
primaria y especialistas han sido los mismos, todos ellos
vinculados y captados por Casto.
Además, varios de estos médicos pertenecían a mutuas, que buscaban
un beneficio propio como contraprestación a su actuación delictiva
y, paralelamente, pretendían obtener contratos con las empresas
dirigidas por el propio Carlos Carretero a cambio de involucrar a
algún médico --en uno de los casos a su propia esposa-- para que
facilitara las bajas a varios aspirantes a las referidas
prestaciones.
La mayoría de los beneficiarios que obtuvieron o intentaron
obtener estas pensiones por
incapacidad laboral son de la comarca de la sierra
gaditana, donde uno de los principales dirigentes de esta
organización está muy vinculado.
La Guardia Civil indicó que algunos de los beneficiarios de la
invalidez desconocían el mecanismo de obtención de una pensión por
incapacidad laboral, ya que muchos de ellos
están realmente enfermos y lo podrían haber solicitado por
el procedimiento establecido y por tanto sin coste alguno al
Ministerio de Trabajo a través del Equipo de Valoración de
Incapacidades. Fuente
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