CONSEJOS PARA SER UN BUEN JEFE
Una de las
mejores formas de aumentar la productividad y empatía de sus
trabajadores
con su
empresa, es el trato que
puede dar a sus
subordinados. Aquí , mostramos la
primera parte de aquellos
datos que comúnmente,
olvidamos a la hora de establecer
relaciones dentro de
nuestra fuente de
ingreso y trabajo.
El triunfo de su
empresa es gracias a los esfuerzos de sus trabajadores.
El hecho que esté
a cargo no significa que los
triunfos son gracias a usted. Su
equipo es responsable
de todo el trabajo
operativo, y si bien
su rol es guiarlos y diseñar la estructura de trabajo, ellos
realizan las funciones para
que todo llegue a buen puerto.
El no entregarles
crédito al respecto minará su
capacidad de liderazgo.
Primero delegue,
después confíe en su gente.
Una
vez que haya entrenado a una
persona para desempeñar una labor, deje que realice esa
función sin
interferencia. Las personas
tendemos a desarrollar
diversos acercamientos a una misma solución de trabajo. Así que,
antes de forzar a sus
trabajadores a hacer un
trabajo de la manera en que usted lo llevaría a cabo, haga una
evaluación honesta de lo realizado, y si el trabajo está bien hecho,
déjelos actuar según su
propia iniciativa. Esto, porque el corregir constantemente los
estilos de trabajo disminuye su
confianza.
Conozca sus
empleados para conocer
sus fortalezas.
Mire a su equipo
de trabajo, y conózcalos como
individuos. Entienda sus motivaciones: ¿Por qué trabajan en su
empresa?¿Por qué trabajan en ese departamento?¿Qué los mueve?.
Algunos pueden amar su
trabajo, otros pueden sentirse cómodos con horas flexibles.
Independiente de tales puntos, haga su
mayor esfuerzo en
entenderlos. Eso permitirá que pueda ajustar y alinear las
motivaciones con las metas que usted posea, y de paso, podrá
distinguir qué empleados son los que pueden cumplir ciertas
funciones, y
cuáles
realizan todo lo que pueden en su trabajo,
dos elementos que
poseen una significativa
diferencia.
“Clónese”.
Cuando haya identificado a los mejores elementos, enséñeles su
trabajo. Deje que ellos aprendan a ser como usted. La mayoría de los
malos jefes tienen la impresión que hay “algo único” que los
transforma en indispensables. La
verdad es que, el
mejor jefe confía en su
equipo de trabajo, y se re-crea muchas veces en ellos, para que en
caso de emergencia o ausencia, tenga al menos una persona que sepa
cómo actuar en su lugar.
En caso de ser un emprendedor y
dueño, “clonarse”
significa que no será necesario estar
presente y esclavizado
en su sitio de trabajo,
y tendrá la posibilidad de crecer en otros aspectos de su
negocio que –debido a
las funciones operativas- se transforma en algo difícil de realizar.
Incite a su
equipo a tomar
decisiones críticas .
Si ha realizado un buen trabajo entrenando a su equipo para que sean
sus “clones”, entonces sabrá que ellos realizan su mejor esfuerzo
para actuar dentro de los
intereses de su empresa. Incluso, si toman una decisión
equivocada, o manejan una situación de una forma que usted no lo
habría hecho, utilice tal situación como un “segundo entrenamiento”:
Escuche las razones y los procesos lógicos que ellos siguieron a la
hora de tomar tal decisión y si es necesario, corríjalas.
Genere una
línea directa de mando.
Si
usted es el dueño y tiene un administrador, esté
seguro que el
resto de su equipo
entienda las jerarquías –que lleven los problemas al administrador o
gerente, y lleve tal situación a usted sólo en caso que no hayan
tenido una respuesta
satisfactoria. Algo tan simple como “tú estás a cargo” en caso de
ausentarse, dará a entender a todo el equipo quien es el jefe en
caso de ausencia, y si está con clientes, dará la noción que usted
tiene confianza en su grupo de trabajo y de paso, entregará una
enorme cuota de
confianza a su empleado.
Guarde su
intervención en casos de trabajo, no interpersonales.
Más
de alguna vez existirá dentro de su equipo problemas de
convivencia. Si existe
un problema donde
alguna persona no cumpla con sus responsabilidades laborales,
entonces debe
solucionar ese conflicto. Pero si hay problema de choque de egos, o
por un alto nivel de
competencia, es
bueno instar a que sus
trabajadores solucionen ese problema
entre ellos, y nunca
descalifique la función de uno
frente a otro, todos son parte de su equipo de trabajo y por algo,
están trabajando con usted.
Solucione sus
problemas de manera rápida y directa.
Cualquier jefe que está sumamente ocupado entiende
este concepto: “no necesito los detalles, cuál es el fondo
del problema”. No debe actuar de manera golpeada, ya que puede ser
demasiado chocante para quien sólo
cumple con informarle.
Pero sí el ser honesto y directo le ahorrará
tiempo y además, será
apreciado por sus trabajadores.
Diga a su equipo
cuánto aprecia a su equipo, en frente de los clientes si es
posible.
Nunca dude en felicitar a su equipo por su trabajo, y agradezca su
labor si realmente lo amerita. Haga esto especialmente si está con
clientes, así les dará la sensación que su
servicio es realmente
bueno, y de paso, generará en sus trabajadores sentimiento de
pertenencia.
Muestre su
aprecio haciendo cosas para ellos.
Compre almuerzo para
todos un día, o deje
bebidas en el
refrigerador de su empresa, o si tiene
entradas gratuitas para
algo, ofrézcalas. Recuerde los
cumpleaños y al menos salúdelos. Así, ellos tendrán mayor
simpatía con usted.
Comparta sus
metas con sus empleados.
Dígales qué es lo que le hace
feliz en su trabajo, y pregúnteles directamente si ellos
pueden ayudar a cumplir
con sus expectativas. Las “agendas escondidas” de los jefes
comúnmente dañan la moral en un grupo
laboral, puesto que la
falta de información
termina generando confusión. Mediante
comentarios como
“quiero escuchar
halagos de nuestro trabajo”, o “quiero
obtener el mejor
desempeño en tal cosa” son mecanismos válidos para que sus
trabajadores puedan cumplir esas metas.
Aprenda a ser un buen oyente.
Sus empleados merecen ser escuchados
cuando tengan
problemas. Déjelos terminar con su discurso antes de
hablar, no asuma que
sabrá lo que ellos dirán, e intente colocarse en los zapatos de sus
trabajadores. Tampoco formule objeciones en su
mente mientras ellos
hablan. Tenga claro los
puntos que ellos
mencionaron – y no significa que los comparta- y repítalos bien para
ver si entendió lo que
ellos dijeron. Con eso estará
más atento a las ideas de sus subordinados y de paso, dará
mayor confianza a quien se expresa frente a usted.
Sea el jefe.
Todos estos pasos no
evitarán que a fin de cuentas,
deba ejercer la autoridad en cierto punto. No importa si su
staff está bien
entrenado, o cuan desarrollado estén sus habilidad de liderazgo,
siempre habrá un momento
en que usted tendrá la última
palabra en todas las materias correspondientes a su trabajo.
Ser un buen jefe e instando a su gente a tomar decisiones diarias no
significa que usted dejó de lado su autoridad. Si se
encuentra con alguien
que está tomando decisiones fuera de su competencia, o ha cometido
un error, sea decisivo y firme, y actúe con premura y sin
vacilación. Y si bien esto puede resultar en la baja de confianza de
un empleado, al momento de explicar bien la situación podrá asegurar
su posición y de paso, corregir y
mejorar la eficiencia
de su equipo. Fuente
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