CONOCE POR QUÉ LA BOLA DE GOLF
TIENE AGUJEROS
Todo aquel que haya tenido en su mano una bola de golf
habrá podido comprobar algunas características de este elemento del
juego. Es muy sólida y bastante pesada para su tamaño, una especie
de piedra que no te gustaría recibir a la velocidad a la que sale
despedida del palo. Sin embargo, lo más característico, y una de las
dudas persistentes es, ¿por qué tiene esos agujeros en su
superficie?
odría pensarse que, para lograr esas largas distancias obtenidas
en cada golpe, simplemente debemos tener en cuenta como factor la
fuerza que se imprime a la bola en el momento del impacto. Sin
embargo, hay otro factor clave a tener en cuenta, y es la
resistencia de la bola respecto al aire, por lo que un diseño
adecuado de la misma permite ofrecer menos resistencia al viento y
lograr mayores distancias. En este artículo analizaremos un poco la
aerodinámica del golf, y cómo afecta al vuelo de la bola.
La historia de la bola de golf
Las primeras bolas de golf, conocidas como featheries
(de feather, pluma en inglés), eran simplemente bolsas de
piel rellena de plumas de ganso. Para conseguir una bola más dura,
la bolsa se rellenó con plumas de ganso húmedas. Dado que se pensaba
que una esfera lisa tendría menos resistencia al aire (y por tanto
volaría más lejos), la bolsa se cosía del revés.
Una vez que la bolsa estaba rellena, se cosía para cerrarla, por
tanto había pocas puntadas en el exterior de la bola. Tras este
proceso, la bola se secaba, engrasaba y pintaba de blanco pero por
desgracia no tenía una gran durabilidad, una vez que se humedecía,
quedaba totalmente inservible y había que sustituirla por otra,
aparte de lo caro del proceso de su fabricación. La distancia típica
con esta bola estaba en torno a los 140-160 metros.
En 1845 se introdujo la bola de
gutapercha.
Esta bola estaba fabricada con la resina del árbol malasio
Manilkara zapota que se calentaba y moldeaba en forma de
esfera.
Esto daba como resultado una superficie muy lisa y resistente,
sin embargo, la distancia típica conseguida con la bola de
gutapercha era más corta que la obtenida con la featherie.
De acuerdo con la leyenda del golf, un profesor de la Universidad
de Saint Andrews, en Escocia, descubrió que la bola volaba más lejos
si se marcaba o punteaba su superficie, y así es como nacieron los
agujeros en la bola de golf.
Este descubrimiento llevó a una variedad de diseños en la
superficie que fueron elegidos de forma más o menos intuitiva. Para
1930, la actual bola de golf con agujeros estaba aceptada como el
diseño estándar. La bola de golf moderna consiste en un hilo de goma
enrollado alrededor de un núcleo de goma y cubierto con un esmalte
con agujeros. Los agujeros se ordenan en filas. El número de
agujeros es de 336 para la bola estadounidense y 330 para la
británica, siendo la distancia típica con esta bola de entre 165-230
metros.
Los agujeros
En este breve repaso histórico hemos visto que se llegó a la
conclusión experimental de que, evitando la esfericidad en la bola,
se logra una mayor distancia. ¿Por qué? La respuesta a esta pregunta
puede encontrarse observando la resistencia aerodinámica sobre una
esfera.
Hay dos tipos de resistencia que experimenta una esfera. La
primera se debe a la fricción y sólo tiene en cuenta una pequeña
parte de la resistencia experimentada por la bola. La gran mayoría
de la resistencia procede de la separación del flujo tras la bola, y
se conoce como resistencia de presión debida a la separación. Para
un flujo laminar que pasa por una esfera, el flujo se separa muy
pronto, como se muestra en la figura 1.
Sin embargo, para un flujo turbulento, la separación se retrasa,
como puede verse en la figura 2. Observa la diferencia en el tamaño
de la región de separación tras las esferas. La región de separación
en el caso de turbulencia es mucho menor que en el caso laminar.
Cuanto mayor sea la región de separación del caso laminar, mayor
resistencia de presión habrá en la esfera. Debido a esto es por lo
que el profesor experimentó un lanzamiento más largo con la bola
marcada. La rugosidad de la superficie provocó que el flujo cambiase
de laminar a turbulento. El flujo turbulento tiene más energía que
el laminar, y por tanto, el flujo permanece unido más tiempo.
Sí, pero, ¿por qué los agujeros?
¿Por qué no usar otro método para lograr el mismo efecto?
El
número de Reynolds, Recr, tiene la respuesta a esta
pregunta. Como recordarás, Recr es el número de Reynolds al cual el
flujo cambia de estado laminar a turbulento. Para una esfera lisa,
Recr es mucho mayor que el número de Reynolds medio experimentado
por una bola de golf. Para una bola de golf rugosa por la arena, la
reducción en la resistencia a Recr es mayor que la de la bola de
golf agujereada. Sin embargo, conforme el número de Reynolds sigue
aumentado, también aumenta la resistencia. La bola agujereada, por
otra parte, tiene un Recr menor, y la resistencia es bastante
constante para números de Reynolds mayores que Recr.
Por tanto, los agujeros provocan que disminuya Recr, lo que
implica que el flujo se hace turbulento a una menor velocidad que en
una esfera lisa. Esto, a su vez, provoca que el flujo siga unido más
tiempo en una bola agujereada, lo que implica una reducción en la
resistencia. Conforme aumenta la velocidad de la bola de golf
agujereada, la resistencia no varía mucho. Ésta es una buena
propiedad en un deporte como el golf.
Aunque se aceptaron los agujeros redondos como el estándar,
también se experimentó con una variedad de formas distintas. Entre
ellas, cuadrados, rectángulos y hexágonos. Los hexágonos dieron como
resultado una resistencia menor que los agujeros redondos. Tal vez
en el futuro veamos bolas de golf con agujeros hexagonales.
Cómo se sustenta una bola de golf
La sustentación es otra fuerza aerodinámica que afecta al vuelo
de una bola de golf. Esta idea puede sonar un poco extraña, pero
dándole el giro adecuado a una bola de golf, puede producir
sustentación. Originalmente, los golfistas pensaban que todo efecto
sobre la bola era un detrimento. Sin embargo, en 1877, el físico
matemático escocés
P.G. Tait
descubrió que una bola, lanzada con un efecto sobre un eje
horizontal con la cabeza de la bola yendo hacia el golfista, produce
una fuerza de sustentación. Este tipo de efecto actualmente se
conoce como backspin
(efecto de retroceso).
El backspin incrementa la velocidad en la superficie
superior de la bola, mientras la decrementa en la parte inferior. A
partir del
Principio de Bernouilli (Efecto
Venturi) se deduce que, cuando la velocidad aumenta, la
presión desciende. Por tanto, la presión en la superficie superior
de la bola es menor que en la parte inferior. Este diferencial de
presión da como resultado una fuerza de suspensión finita aplicada a
la bola.
Los agujeros también ayudan en la generación de sustentación.
Manteniendo el flujo unido, los agujeros ayudan a promover una
asimetría del flujo a su paso. Esta asimetría puede observarse en la
Figura 5. En esta figura, el humo muestra el patrón de flujo sobre
una bola de golf giratoria. El flujo se mueve de izquierda a derecha
y la bola gira en dirección anti-horaria. La dirección queda
desviada hacia abajo. Este desvío hacia abajo implica que se está
aplicando una fuerza de sustentación a la bola de golf.
Hook
y slice
Hasta el momento hemos visto cómo un diseño adecuado de la bola
ayuda a que ofrezca menos resistencia al viento, permitiéndonos
ganar más distancia. A su vez, con un giro adecuado sobre el eje
horizontal de la bola se puede generar una fuerza de sustentación
que mantenga la bola más tiempo en el aire, y por tanto, avanzando
más. No obstante, no todos los efectos aerodinámicos son tan
beneficiosos, especialmente para el jugador que no es capaz de
controlarlos.
Dos de las palabras que primero aprende el jugador de golf
novato, y que le causarán momentos de frustración, son hook
y slice. El slice es un golpe en el que, tras una
trayectoria inicial recta hacia el objetivo, la bola se desvía en un
pronunciado ángulo hacia la derecha, suele darse en jugadores
diestros. El hook es su equivalente hacia la izquierda. Son
golpes útiles cuando el jugador sabe controlarlos, ya que le permite
adoptar rutas no rectas hacia el hoyo, salvando obstáculos
intermedios, sin embargo requieren de una gran precisión y en el
jugador novel suelen aparecer por defectos en el golpeo. No estamos
hablando de un golpe en el que el jugador apunta mal hacia la
izquierda o derecha, sino de un desvío de la bola durante el
recorrido. ¿Cómo puede explicarse este efecto?
Al igual que en el caso anterior, si se le da a la bola de golf
un giro sobre su eje vertical, se verá desviada a la derecha para
una rotación horaria, y a la izquierda para una rotación anti-horaria.
La generación de una fuerza aerodinámica gracias a un giro sobre el
eje perpendicular al vuelo se conoce como el
Efecto Magnus, el cual es importante en la mayor parte
de juegos con pelota, como podemos ver en los golpeos con efecto del
tenis o fútbol, por ejemplo.
Para eliminar el hook o el slice del juego de
un golfista, se realizaron modificaciones en la bola de golf con
agujeros. Dado que sabemos cómo ayudan los agujeros a producir
suspensión, ¿qué pasaría si se eliminan los agujeros de los lados de
la bola dejándolos sólo alrededor del ecuador? Si alineamos la bola
de forma que la banda de agujeros esté en el plano vertical, podemos
minimizar la fuerza lateral impartida por un giro sobre el eje
vertical, mientras seguimos aprovechando el backspin.
Este concepto se aplicó a una bola conocida como Polara,
comercializada en la década de 1970, también conocida como "la del
jugador feliz sin hook". En realidad no eliminaba
totalmente los agujeros en los laterales de la bola, sino que
cambiaba su alineación y reducía la profundidad para maximizar este
efecto. Sin embargo, la USGA (Asociación de Golf de Estados Unidos)
pronto empezó a preocuparse de que esta bola "redujese la habilidad
requerida para jugar al golf y amenazase la integridad del juego",
por lo que corrigieron las reglas en 1981 para requerir que una
"bola de golf esté diseñada para tener iguales propiedades
aerodinámicas e iguales momentos de inercia alrededor de cualquier
eje desde su centro".
Esta nueva regla hizo que la bola del jugador feliz sin hook
fuese ilegal, pero proporcionó una buena suma de dinero a los
propietarios de Polara que lograron ganar un juicio contra la USGA
en 1985 que obligaba a la asociación a indemnizarlos con 1,375
millones de dólares, una suma interesante para la época.
Seguramente, nunca pensaste que esa pequeña bola blanca y sus
agujeritos te enseñarían tanto sobre
física y dinámica de fluidos. Yo tampoco. Fuente
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