Lewis se declaró culpable de haber planeado el asesinato en 2002
de su marido y su hijastro
para cobrar su seguro de vida. Lewis le encargó el trabajo a su
amante, Matthew Shallenberger, y a un chico de 19 años, Rodney
Fuller, quienes entraron durante la noche en la vivienda rural de la
familia en
Danville (Virginia) y
dispararon en la cama a las dos víctimas. Lewis se
encontraba en ese momento durmiendo junto a su marido.
Sus dos colaboradores fueron condenados a
cadena perpetua y a ella,
como instigadora del crimen, recibió una condena de muerte.
Numerosas personalidades, entre ellas el escritor
John
Grisham, y otros grupos contra la pena capital, han pedido la
conmutación de la condena. Entre las razones que esgrimen
está el hecho de que diversas pruebas sicológicas sitúan a Teresa
Lewis al borde del retraso mental,
al tiempo que se ha constatado que sufre un
trastorno de personalidad
que la hace dependiente de los fármacos para el dolor.
También se recuerda que su ex amante, escribió a un amigo desde
prisión, confesando que se había hecho amante de Lewis para
conseguir el dinero del seguro de vida. Aunque ninguna de estas
consideraciones han sido tenidas en cuenta por el Gobernador, que ha
ratificado la pena impuesta por el tribunal.
Lewis es una de las 61 mujeres
que actualmente se encuentran en el
corredor de la muerte en EE UU y la primera en ser
ejecutada en EE UU en cinco años.
Sólo doce mujeres han
sido ejecutadas en EE UU desde que se reinstauró la pena de muerte
en 1976.